Entre Bits y Chips    Lanzamiento

Apple hace borrón y cuenta nueva con el problema de los teclados

La compañía de la manzana mordida presenta su nuevo portátil MacBook Pro de 13 pulgadas, más rápido, con más capacidad y, sobre todo, con el nuevo Magic Keyboard.

04 MAY. 2020 - Madrid
5 minutos

Ni la menor resolución de los sensores de las cámaras del iPhone ni contar con menos memoria RAM ni ser más caros ni tan siquiera los comentarios y las pullas por la duración de las baterías. Lo que le ha estado dando quebraderos de cabeza desde hace cinco años ha sido el teclado de sus portátiles.

Desde que en 2015 rediseñaron los teclados para lograr equipos más finos han visto cómo las quejas de los usuarios y los pasos por taller aumentaban. El caso es que, al principio, todos los comentarios sobre el cambio de teclado fueron positivos.

La sustitución de la tecnología de tijera por la de mariposa para activar las teclas se originó en la necesidad de reducir el grosor de los nuevos portátiles. Los nuevos teclados se estrenaron en 2015. Las teclas eran más grandes (17% más anchas), pero a la vez un 40% más finas. Al principio, la sensación era de mayor dureza, como si el recorrido de la tecla fuera menor, a cambio, el efecto de la pulsación no estaba en el centro del botón, sino que incluso pulsando en una esquina escribía el carácter.

Poco tiempo después comenzaron las quejas. Suciedad acumulada, algo de polvo, un pelo... podían bloquear el funcionamiento de una tecla. Y, como todos sabemos, los teclados son el lugar con mayor capacidad de atracción de suciedad de la casa, la oficina, la biblioteca o cualquier lugar en el que se esté. Apple ha tenido que lidiar con dos demandas colectivas de usuarios por este problema.

Y sí, era un problema. La propia compañía californiana lo reconoció y creó el "Programa de servicio del teclado para el MacBook, MacBook Air y MacBook Pro". No sólo eso, sino que con el lanzamiento de hoy, toda la gama de portátiles de la casa de la manzana mordida ha abandonado el teclado mariposa.

Quienes me hayan leído a lo largo de estos años sabrán que soy de los pocos (creo) que dan al teclado la importancia que se merece. No en vano, he estado media vida escribiendo. Así que no me parece trivial que se dedique una reflexión a esta parte de los ordenadores, más allá del efecto que se puede conseguir por criticar a Apple (esos mismos lectores que me siguen también saben que nadie me podría considerar un anti-Apple). Sin embargo, no deja de ser curioso que esta característica eclipse el resto de novedades del MacBook Pro de 13 pulgadas.

Apple destaca como punto fuerte del nuevo portátil el aumento de la memoria. El equipo básico llega con 256 GB en lugar de los habituales 128, algo que se agradece enormemente. Los 128 gigas, a pesar del almacenamiento en nube, se estaban quedando muy cortos a medida que la calidad de fotos y vídeos se multiplica. Estos 256 gigas de memoria se pueden ampliar hasta los cuatro teras, pero el precio, lógicamente, se dispara.

El otro punto destacado son los nuevos procesadores. La décima generación de i5 e i7 de Intel (el básico monta el i5, pero se puede optar por un i7) le permite casi el triple de rendimiento, mientras que la capacidad gráfica mejora en el 80%. Todo acompañado por 16 GB de memoria RAM, ampliable hasta el doble, aunque si acudimos a todas las mejoras posibles, en vez de un equipo de 1.499 euros, tendremos otro de 4.400.