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Chuck Robbins, CEO de Cisco: “Si una compañía ignora las grandes transiciones, desaparece”

Entrevistamos en exclusiva al CEO mundial de Cisco, el hombre que encarnó el cambio de esta histórica compañía del hardware hacia el software y los servicios. Ahora, en pleno despegue del 5G, repasa su estrategia futura

30 MAR. 2020 - Madrid
18 minutos
Chuck Robbins, CEO de Cisco, durante la entrevista con INNOVADORES
Chuck Robbins, CEO de Cisco, durante la entrevista con INNOVADORES / Vicent Bosch

Nieto de un predicador y granjero de una zona rural en Georgia (EEUU). Hijo de dos funcionarios públicos que ganó sus primeros sueldos como reparador de máquinas cortacésped y camarero. Definitivamente, un perfil que no anticipaba en lo que Chuck Robbins acabaría convirtiéndose con el paso de los años: nada menos que en el CEO de Cisco, la histórica compañía de telecomunicaciones, con casi 52.000 millones de dólares de facturación y alrededor de 76.000 empleados en todo el mundo.

"La tecnología siempre me había intrigado y me gustaban mucho los ordenadores de niño. Los PC entraron en escena algo tarde, cuando ya estaba en Secundaria, pero antes ya había otros modelos que intentaba comprarme cuando podía. En la universidad decidí estudiar matemáticas y ciencias de la computación, tras lo que entré en la industria bancaria en el North Carolina National Bank y fui desarrollador de software por un tiempo", rememora Robbins ante INNOVADORES. "Fui autodidacta en algunos lenguajes de programación y luego comenzaron a aparecer estas redes de área local. Me pidieron que me ocupara de ellas. Fue gracioso porque hicimos una evaluación de distintos proveedores, entre los que ya estaba Cisco, y en cambio optamos por otro por una pura razón técnica: había cierta interfaz física que necesitábamos en la caja que la otra compañía tenía disponible".

Tras unos breves pasos por dos firmas de telecomunicaciones de entidad menor -Bay Networks y Ascend Communications-, sería en 1997 cuando Chuck Robbins se uniría a las filas de la multinacional californiana. Lo hizo como director de cuentas, un cargo intermedio como tantos otros, en el que se mantuvo durante diez años. Y si esa primera década no fue especialmente destacable en cuanto a desarrollo profesional se refiere, la segunda parte de su carrera en Cisco ha sido meteórica cuanto menos: ascendido a vicepresidente comercial para Estados Unidos en 2007, asumió luego todas las responsabilidades para América en 2011, la de las operaciones mundiales en 2012 y, finalmente, la de consejero delegado en 2015, que ocupa en la actualidad a cambio de un salario de más de 21 millones de dólares (2018), contabilizando salario, acciones y otros beneficios.

«El primer año de la transición hacia el software fue complicado», admite Robbins

Es el final épico del sueño americano que, no obstante, no ha sido un camino sencillo de recorrer. Sin ir más lejos, el ascenso de Robbins al frente de Cisco se produjo en un momento extraordinariamente sensible para esta compañía y para el sector en general. En 2015, todas las firmas de telecomunicaciones se veían inmersas en una oleada de cambios (la transición a la nube, el cambio hacia el negocio del software y la transformación del modelo comercial hacia las suscripciones) que revolucionaron por completo el tablero de juego. 

"Estaba claro que la industria se estaba moviendo en una determinada dirección, por lo que no fue difícil tomar las decisiones que necesitábamos. Nuestros clientes querían activos de sofware en nuestra cartera y necesitábamos liderar ese segmento, junto al de redes tradicional. A los accionistas también les gustan más los beneficios de los modelos de negocio de software, por lo que es algo muy natural. No digo que fuera fácil hacerlo, sino que era algo natural de ver, incluso en plena transición", explica  el directivo, quien en aquel momento tuvo que enfrentar críticas incluso de su predecesor, John Chambers, quien deseaba una transición más lenta hacia estos nuevos nichos de actividad. "Es cierto que el primer año fue muy difícil lograr que todos estuvieran en la misma página y tener claridad sobre lo que estábamos tratando de hacer. Pero está claro que teníamos que movernos rápido en esta dirección. Si miras hacia atrás en la historia, las empresas tecnológicas que han ignorado estas transiciones significativas, en última instancia, se vuelven irrelevantes o dejan de existir. No es que tengamos mucha alternativa", sentencia Robbins. 

Lo cierto es que el movimiento de Cisco le salió redondo a la firma norteamericana, que logró diversificar su negocio hacia el software y los servicios, incluso en segmentos tan específicos como la seguridad o la colaboración. Si nos fijamos en sus últimos resultados presentados (segundo trimestre de su año fiscal 2020, cerrado en enero), la firma ingresó 12.000 millones de dólares -un 4% menos interanual-, percibiendo un descenso del 8% en la facturación por productos físicos en clara contraposición al 9% que crecieron sus soluciones de seguridad o el 5% que lo hizo su unidad de servicios.

Esos nuevos negocios

La irrupción de la nube fue todo un catalizador para las compañías de telecomunicaciones, tanto por la mayor demanda de sistemas que posibilitaran esas conexiones como por las propias implicaciones para sus ofertas. Chuck Robbins afirmó públicamente que "en 2013 o 2014 muchas personas consideraban el cloud como una amenaza para sus negocios... antes de convertirse en parte fundamental de ellos". 

Una afirmación sobre la que en INNOVADORES hemos querido profundizar junto al máximo ejecutivo de Cisco: "Creo que si se observa nuestro portafolio, los clientes viven ahora en un mundo donde consumen servicios en la nube y de cientos de compañías distintas. Obviamente tuvieron que rediseñar su infraestructura empresarial para acomodar este nuevo paradigma porque la forma en que construyeron originalmente su despliegue era para usuarios a un lado y un centro de datos privado al otro. Ahora los usuarios son móviles, tenemos dispositivos en todos los lados, las aplicaciones se ejecutan en muchos entornos. Cambia toda la arquitectura, no sólo de redes, sino también en aspectos como la seguridad. El perímetro que antes servía para proteger a las empresas ya no sirve y estamos apostando por la identidad como el nuevo perímetro".

«Los inversores no nos creyeron cuando pusimos los enrutadores en suscripción»

Junto al ‘cloud computing’, la seguridad se está convirtiendo en el otro caballo ganador de Cisco en la actualidad... pese a que esta empresa no sea percibida como un jugador relevante en estas lides. "Es irónico que tengamos el mayor negocio de ciberseguridad del mundo y no seamos reconocidos por ello. Nuestros clientes sí que observan las innovaciones que hacemos en esta área, tenemos Thalos que es el mayor grupo de analistas de ciberseguridad que investigan más de 20.000 millones de amenazas al día, más que cualquier otra empresa de seguridad del planeta", reconoce Chuck.

Y si la seguridad o la nube son claves para el futuro de Cisco, no es menos relevante su apuesta por la colaboración. A base de adquisiciones, la multinacional ha ido conformando una propuesta muy ambiciosa que, bajo la marca de Webex, compite frontalmente contra rivales como Microsoft, Zoom, Slack o Google. En palabras de Chuck Robbins, "hemos adoptado el enfoque de que nuestros clientes tendrán diferentes capacidades de colaboración en su infraestructura, por lo que estamos trabajando para que nuestras soluciones interoperen más efectivamente con las de Microsoft, por ejemplo. Lo que realmente hacemos bien es la comunicación en tiempo real, en integrar la videoconferencia en el escritorio, chats o teléfonos. Ahí tenemos una ventaja que nadie más puede igualar, y a la que sumamos la analítica o el servicio de traducción en tiempo real de las conversaciones".

La suscripción

Otro de los grandes cambios en los que está inmersa Cisco es en la evolución de su modelo de ventas, desde la comercialización de dispositivos físicos y licencias de software al tan manido concepto de la suscripción. Robbins, haciendo gala una vez más de su pragmatismo a la hora de trazar las líneas maestras de su estrategia, defendió en su momento que "nadie sabe cómo los clientes van a responder, pero es la forma en que la gente consume cosas hoy". 

¿Qué opina ahora, con la pausa y reflexión que nos regala el paso del tiempo? "Cuando le dijimos a nuestros inversores que íbamos a construir un modelo de suscripción sobre conmutadores y enrutadores, creo que la mayoría no creía que eso fuera posible. Pero lanzamos un producto -Catalyst 9000- con esta posibilidad y pronto se convirtió en el producto más vendido en la historia de la compañía. Así que los clientes estaban bastante de acuerdo con eso", defiende Chuck, quien no se pone ni mínimos ni máximos a la hora de abordar este fenómeno en auge (algunos rivales como HPE Aruba tienen objetivos de llevar el 100% de sus productos a este modelo de comercialización).

"Ya tenemos muchas plataformas disponibles bajo suscripción, como las de conmutación, enrutamiento o puntos de acceso inalámbricos de categoría empresarial. Nuestra cartera de colaboración también, así como muchos elementos de seguridad. Nunca tendremos el 100% en suscripción, pero creo que podemos llevar gran parte de nuestra cartera hasta ahí. El último trimestre, el 72% fue suscripción en nuestro negocio de software, cuando nuestro objetivo era del 67%. Hemos excedido nuestras propias previsiones. Tenemos la intención de que la suscripción suponga el 50% de nuestro negocio este año fiscal y estamos en esta línea", afirma Robbins.

Futuro

Durante la crisis de las ‘puntocom’, John Chambers les transmitió un mantra a sus principales acólitos para afrontar esos difíciles momentos: "No eres una gran compañía hasta que no te han dado por culo". Lección que Chuck Robbins ha tenido bien presente en sus ya cinco años al frente de la firma. "Hemos tenido la situación de Edward Snowden, preocupaciones de privacidad y debates sobre la gestión de los datos transfronterizos. En los últimos años hemos tenido una guerra comercial entre EEUU y China y ahora tenemos el coronavirus (*la entrevista se realizó antes de la declaración del estado de alarma en España). Así que sí, hemos tenido muchas cosas interesantes que superar", mantiene con una sonrisa el directivo.

Dejando las trabas a un lado, Robbins se muestra extraordinariamente optimista respecto al futuro que nos aguarda a la vuelta de la esquina: "Dentro de cinco años hablaremos de la proliferación del IoT y de que el 5G está en todas partes. Hablaremos de todas las aplicaciones geniales que ni siquiera podemos imaginar y que se crearán cuando esa tecnología esté disponible. Hablaremos de la nueva forma en que los clientes han construido sus redes para acomodar el mundo de la nube. Todo eso está ahí fuera. Y seguiremos luchando en la guerra de la ciberseguridad todos los días". Y ahí seguirá Robbins como relator de esta era. 

SILICIO En diciembre, Cisco anunció su entrada en el negocio del silicio, con la producción de su primer procesador propio para equipos de red. "Toda la noción que tenemos del hardware es ridícula, porque necesitamos productos más rápidos en el núcleo de las redes para soportar la nueva generación de innovaciones, como el 5G o el Internet de las Cosas", explica Chuck Robbins. El lanzamiento de su chip de propósito general, con el que logran la ansiada independencia de Broadcom, se extenderá en toda la gama de productos de Cisco en los próximos meses. "Es una plataforma de silicio que podemos usar en todo nuestro portafolio, sin estar conectado a un sistema operativo y reduciendo los requisitos energéticos", sintetiza el directivo.