TIC    Regulación

Cómo regular el espacio aéreo para dar cabida a los drones

Labyrinth es el proyecto europeo que facilitará el tráfico aéreo de estas naves no tripuladas en ciudades y otras áreas sensibles a sufrir congestión

24 JUL. 2020
5 minutos
El debate se centra en cómo regular el vuelo sobre las zonas más pobladas.
El debate se centra en cómo regular el vuelo sobre las zonas más pobladas. / Goh Rhy Yan on Unsplash

Drones que siembran o fumigan en campos, que toman fotografías o que vigilan el aforo de las playas. Naves no tripuladas que registran niveles de contaminación o que incluso transportan herramientas o material a buques en alta mar. Los drones son cada vez más habituales en la industria, la seguridad, la logística e, incluso, la sanidad.

Según un informe de la consultora Gartner, el segmento de drones empresariales experimentará un notable auge en los próximos años impulsado, sobre todo, por su uso en sectores como la construcción para actividades de monitorización, así como para logística o la vigilancia y control de vías en el caso de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de los Estados. Las previsiones apuntan que el número de drones en estos ámbitos de actividad profesional alcanzarán 210.000 drones en 2020, y cerca de 500.000 para finales de 2023.

El reto será regular estos nuevos vuelos en el espacio aéreo, es decir, facilitar el tráfico aéreo no tripulado en ciudades y otras áreas sensibles de sufrir congestión. Y es que este nuevo escenario no está contemplado en la actual regulación, tal como señalaron recientemente los ingenieros aeronáuticos.

En este contexto surge LABYRINTH, un proyecto europeo que nace con el objetivo de optimizar el tráfico de drones para facilitar su circulación en áreas muy densificadas y fomentar su uso. Un consorcio de 13 empresas y organismos de investigación internacionales serán los encargados de elaborar un nuevo sistema de planificación centralizada, capaz de comunicarse con todos los drones activos en un área determinada e identificar su trazado de dirección para calcular rutas alternativas que eviten colisiones.

De hecho, este enfoque está siendo investigado también por la NASA en EEUU, que está trabajando para crear centros de control de vuelo para la gestión autónoma de drones.

En la actualidad el U-Space -el marco diseñado para integrar operaciones de drones en bajo nivel del espacio aéreo de la UE- se utilizan aplicaciones de geofencing o técnica perimetral. Sin embargo, aunque es una tecnología útil para evitar la presencia de drones en lugares restringidos, no está preparada para enfrentar la futura proliferación de drones en áreas como las ciudades, donde el riesgo de colisión es más elevado.

Coordinados desde el Instituto Nacional de Tecnología Aereoespacial (INTA), este equipo trabajará en el diseño y desarrollo de aplicaciones y en proponer y acelerar los cambios regulatorios que permitan la implementación de estos nuevos servicios en la Unión Europea.

LABYRINTH pretende así conseguir regular estas nuevas autopistas aéreas para lograr “disponer de un óptimo servicio de tráfico de drones para mejorar la seguridad y eficiencia del transporte civil terrestre, marítimo y aéreo, así como mejorar la ejecución de operaciones de emergencia y rescate”.

El consorcio de entidades que forman parte del proyecto está formado por instituciones y empresas como la Universidad Carlos III de Madrid, el Centro Aeroespacial Alemán, la Dirección General de Tráfico, Telefónica Investigación y Desarrollo, Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial, EUROCONTROL (Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea), el DIN (Deutsches Institut für Normung), la ADSP Ligure Orientale, el AIT (Instituto de Tecnología de Austria), PONS Seguridad Vial, el Ayuntamiento de Madrid y PKF Attest