Finanzas    inversión

Computar la inversión de impacto social

Seres se alía con Spain Nab para medir la innovación social. "La filantropía tiene que dar un paso más allá y volverse estructural con criterios contables", dicen sus impulsores

10 JUL. 2020
7 minutos
El décimo aniversario de Seres en el Teatro Real de Madrid.
El décimo aniversario de Seres en el Teatro Real de Madrid.

Esto es un movimiento transformador. Aspiramos a transformar las empresas para que, a la vez que crean valor para la compañía, aumenten su impacto social. Es un enfoque pragmático. Ahora, con la crisis de la Covid-19, se fortalece la idea que tenemos del papel de las empresas en la sociedad. Han reaccionado de manera rápida, unánime y comprometida". Habla Francisco Román, presidente de la Fundación Seres (Sociedad y Empresa Responsable), que agrupa a unas 150 compañías y cuatro escuelas de negocios. Incluye a "un 60% del Ibex y alrededor del 35% del PIB". 

"Empezamos desarrollando herramientas para medir los proyectos de este tipo dentro de la empresa", añade Román. "Medirlos en términos tangibles, para poder comparar y tomar decisiones". Seres acaba de establecer una alianza con Spain Nab, "el brazo del GSG en España", en palabras de Juan Bernal, presidente del Consejo Asesor Nacional [NAB] español, constituido en 2019 en el seno del Foro de Impacto.

El GSG, Global Steering Group for Impact Investment, fue creado en 2013 como grupo de trabajo del G8. Reúne a 32 entes nacionales bajo la denominación de Nabs y lo dirige el británico Ronald Cohen. Uno de sus grandes objetivos es codificar y convertir "la inversión de impacto social" en un concepto "medible" como "cuentas ponderadas" en la contabilidad de las compañías. Un criterio que sea "aceptado por las grandes auditoras" como otro concepto de valoración, apunta el también director general de CaixaBank AM. 

En el principio fue la "responsabilidad social corporativa". La idea de que la actividad empresarial tiene (o debe tener) un impacto en la sociedad, que suele recogerse en la memoria no financiera anual. El paso siguiente es computar la "inversión de impacto"

Bernal también lo explica en relación con el coronavirus: "Tras una crisis sanitaria suele venir una crisis económica. Es como un tsunami que entra en la tierra. La primera ola, la que entra, es muy destructiva, impactante y rápida. La segunda arrastra de vuelta y es cuando crece el impacto en el entorno. La ‘inversión de impacto’ se esfuerza en medir las inversiones con un retorno a la sociedad y puede desempeñar un papel muy relevante en la recuperación. Es invertir en innovación social, con respuestas a problemas reales. La sociedad e individuos anónimos se han volcado desde distintas iniciativas y esto, que hasta ahora se entendía como filantropía, tiene que dar un paso más allá y volverse estructural. Que sea una de las razones de ser de las empresas".

El campo de acción lo ve "en la sostenibilidad medioambiental y todo lo que tenga que ver con inclusión social" y la aplicación de tecnologías en "agricultura, educación, salud o bienestar".

Román habla de cómo las empresas españolas han aportado su capacidad "en lo que son fuertes". Como las de telecomunicaciones, cuyas redes han soportado "una sobrecarga". Y aunque evita dar nombres, se le escapa una mención específica a Inditex y su fuerza logística.

La evolución histórica se remonta al maquinismo del siglo XIX, cuando lo que daba valor a la empresa era el beneficio de los propietarios. Con el crash de 1929 se añadió "el criterio del riesgo". El gran empeño del GSG, guiado por George Serafeim, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard, es añadir un tercer concepto de "cuentas ponderadas" para medir y anotar, en "una tercera columna" contable, la inversión de impacto social y sus retornos. 

"Las empresas generan una actividad económica en un entorno", dice Bernal. "Empujamos para que se incluya ese tercer factor: qué retorno tiene en la sociedad un proyecto interno. Y que un accionista, un inversor o un consumidor sea capaz de obtener una explicación medible, razonable, de por qué invertir en esa empresa, si tiene un retorno social mayor que otras, o por qué comprar su producto en vez de el de otras. Todos, en nuestra pequeña escala, somos ‘inversores’ cuando compramos una determinada marca". 

El presidente de Spain Nab reconoce que le toca hacer un cierto papel de "evangelizador". En 2020 se estima que habrá un esfuerzo mundial en torno a los 715.000 millones de dólares. Cuando se constituyó el grupo español y presentó su candidatura al GSG, Spain Nab identificó partidas por "90 millones de euros, que fue la cifra que dimos como inversión de impacto en España. Nos propusimos como objetivo multiplicarlo por cuatro en dos años. Creo que ya lo hemos duplicado -nosotros, no; el mercado- y vemos que para final de año podría estar en tres veces lo que era en 2019", concluye Bernal.