Entre Bits y Chips    Análisis

¿Defensor del medio ambiente y manitas? Fairphone 3 es tu móvil

Vodafone trae a España la tercera versión del 'teléfono justo', un móvil muy fácil de reparar de una compañía muy rigurosa con su cadena de suministro y cuidadoso con la mano de obra.

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El Fairphone 3 sobre el 'bumper' que viene de serie. / Javier López Tazón

Hoy estamos más que acostumbrados a que empresas de todo tipo, incluso la Banca, alcen la bandera de la defensa medioambiental. Así que, más de uno saldrá con la cantinela de que, claro, ahora aparece una empresa para vender móviles con el reclamo de la contaminación.

Lo que sucede es que la compañía holandesa Fairphone apostó por reducir el impacto negativo de los móviles inteligentes en la explotación de personas y materiales ya en 2013. Es cierto que no han pasado muchos años, pero la conciencia de destrucción del planeta y la empecinada realidad del cambio climático han crecido enormemente en estos seis últimos años.

Tanto la empresa como sus móviles se llaman Fairphone, traducido al castellano Teléfono Justo, y lanzó su primer móvil el año de su creación; dos años más tarde, una segunda versión y otros cuatro años después un tercer modelo.

Todos los Fairphone compartían características de los móviles de gama media-baja de su momento. Y lo mismo sucede con el que ha traído a España Vodafone hace apenas un mes. Por características técnicas es un móvil como muchos otros en ese río revuelto de los teléfonos de la gama media, pero bastante más caro si lo comparamos a pelo.

El Fairphone 3 desmontado en sus cinco módulos: pantalla, superior, cámara, inferior y altavoz. Desmontarlo cuesta unos cinco minutos.Entonces, ¿qué es lo que le hace tan especial? En primer lugar, es modular. En el embalaje de venta han incluido un destornillador con el que se pueden desmontar las principales piezas para cambiarlas en caso de avería o de que existe una actualización disponible. Utilizando únicamente ese destornillador se pueden desmontar la pantalla y otros cuatro módulos: superior, cámara, inferior y altavoz. En el superior se integran la cámara selfie, el minijack para los cascos y los sensores de proximidad y luz. En el módulo inferior están el motor de vibración, el puerto USB-C y un micro. Y, por supuesto, la batería es extraíble.

Este sistema modular ya lo convierte en un móvil diferente, en la línea con el Proyecto Ara, de Google, que arrancó también en esos años, pero no llegó a fructificar en un móvil con módulos.

¿Se rompe la pantalla? Se desmonta el equipo en cinco minutos y se coloca una nueva. ¿Precio del módulo pantalla? 89,95 euros; la cámara principal cuesta 49,95, la cámara selfie con los sensores de luz ambiente y proximidad, 29,95 y los de altavoz y conector USB 19,95 cada uno.
La batería es otro de los componentes extraíbles cuando la enorme mayoría de teléfonos la trae ya fija. La batería tiene 3.000 miliamperios, una capacidad sufiente para llegar al final del día sin muchos agobios, aunque no es la mayor del mercado ni utilizan el software más eficiente. Los más exigentes pueden optar directamente por llevar una batería extra (29,95 euros), en lugar de acarrear con una externa y su correspondiente cable de carga.

La modularidad no es la única gran diferencia. Es verdad que facilita la reparación y, por lo tanto, alarga la vida útil del móvil y evita generar más residuos, pero en Fairphone destacan por otro par de aspectos. El primero es la trazabilidad de sus componentes. Se han preocupado de controlar la procedencia de los metales necesario y las condiciones de trabajo en las minas que les suministran, así como de adquirir el oro necesario a través de comercio justo.

El segundo aspecto son las condiciones de trabajo en las plantas de ensamblaje de los Fairphone. Para asegurarse de que fueran las adecuadas, se asociaron con el fabricante taiwanés Arima y están invirtiendo tanto en formación como mejoras salariales, participación de los trabajadores en las decisiones...

Esta es la filosofía, pero ¿qué hay del móvil?

Está claro que nadie se va a comprar el Fairphone por precio ni por estética ni por sus características técnicas, sino por esa otra escala de valores que persigue la compañía fabricante del Teléfono Justo.

Hasta el momento, sólo hemos comentado la batería, pero demos un repaso al resto de componentes. Vaya por delante que no son los ultimísimos del mercado. Para empezar, el procesador es un Snapdragon 632 de Qualcomm. Se lanzó en agosto de 2018 y se presentó como un adelanto importante frente a los 625 y 626 en los que se basaba. Mejoraba la eficiencia de la batería y la CPU Kyro 250 le permitía un rendimiento el 40% superior que los anteriores. Pero hablamos de un 632 de 2018.

De RAM está bien, en línea con la gama media: cuatro gigas. Y en cuanto a almacenamiento, los 64 gigas de rigor, eso sí, con bandeja para tarjetas microSD. Tiene la ventaja de que la tarjeta de memoria no ocupa el espacio de una SIM -tiene dos ranuras para SIM independientes-, pero para insertarla, tenemos que extraer la batería.

La pantalla no está mal en cuanto a brillo. Se puede ver el contenido en la calle. Mide 5,65 pulgadas de diagonal, es decir, que está en la parte baja en cuanto a tamaño de pantalla, pero, además, presenta unos marcos superior e inferior bastante grandes, lo que convierte al Fairphone en muy voluminoso para el tamaño de pantalla. La resolución tambiés está bien: es Full HD+.

Las cámaras son mono, tanto la delantera (ocho millones de píxeles con una apertura F/2.0) como la trasera de 12 megapíxeles y una apertura mayor: F/1.8.

Además del PIN, lleva un lector de huellas en la parte trasera y cuenta con conector para auriculares de 3,5 milímetros y puerto USB tipo C (ni el cargador ni los auriculares están en la caja).

En cuanto al software, es casi una versión pura de Android 9 (no el actual 10). A un móvil que pretende durar varios años en el bolsillo del usuario le vendría bien pertenecer al programa Android One, que asegura dos años de actualizaciones de sistema, actualizaciones mensuales de seguridad, optimización de la batería, almacenamiento ilimitado en la nube...

Y tampoco es bonito. Han jugado con un plástico semitransparente para la tapa trasera, pero no parece un móvil actual. Y mide casi un centímetro de grueso. Todavía más si se le pone el marco protector que este sí viene en la caja.

¿Y cuánto cuesta?

Lo trae Vodafone a nuestro país, pero es realmente difícil encontrarlo en su catálogo. Entre otras cosas porque no aparece en su buscador y, además, lo han incluido sólo en su catálogo de autónomos y profesionales, no en particulares. De momento, ignoro el arcano motivo de esta decisión, pero se puede encontrar aquí a un precio de 406,56 euros o también directamente en la tienda de Fairphone por 450 euros.

Para evitar la proliferación de residuos, la caja del Fairphone 3 no trae ni cargador ni cable USB ni cascos. Si los quieres de la propia marca, tendrás que desembolsar 34,95 euros por este último y 19,95 por cada uno de los otros, un extra de otros caso 75 euros. Eso sí, los cascos también son modulares.