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Desentrañar la luz con ojos de mujer

El Instituto de Ciencias Fotónicas se convierte en el primer centro europeo que recibe ayuda de la SPIE para una cátedra que apoyará la investigación hecha por mujeres

19 JUL. 2020
8 minutos

La International Society for Optics and Photonics (SPIE) ha otorgado por primera vez en su historia una ayuda de un millón de dólares a una institución europea para la creación de una cátedra que promoverá y apoyará a jóvenes y mujeres científicas en el estudio y la investigación en ciencias fotónicas. Se la ha bautizado como Cátedra SPIE@ICFO para la diversidad y estará liderada por el Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO) de Barcelona, la segunda institución en importancia a nivel mundial en el estudio de la luz. 

El centro cuenta hoy en día con 60 laboratorios y 400 empleados de más de 60 nacionalidades diferentes. Desde su creación, en 2002, el ICFO ha demostrado un gran compromiso en la promoción de la diversidad y la igualdad de oportunidades. "Llevamos 18 años trabajando en este ámbito y con estos valores, y colaborando estrechamente con el SPIE, que también los comparte".

"La cátedra dará muchas oportunidades a jóvenes con talento y escasos medios económicos, y  a mujeres científicas para que puedan desarrollar aquí sus investigaciones en fotónica", asegura Robert Sewell, coordinador de Programas Académicos del ICFO que, junto a Laia Miralles, jefe de la Unidad de Recursos Humanos y Educación, y Silvia Carrasco, directora de la Unidad de Transferencia de Conocimiento y Tecnología, capitanean la nueva institución.

"Estamos más en la era de la óptica que de la electrónica"

La hoja de ruta está más que definida y ya se han dado los primeros pasos. Esta misma semana se ha puesto en práctica las primeras tres acciones: "Hemos lanzado a través de nuestra página web una convocatoria de becas para estudiantes interesados en desarrollar sus investigaciones en ciencias fotónicas en el ICFO, en las que no se prioriza tanto las calificaciones como la motivación y los obstáculos que les impiden avanzar con mayor profundidad en sus estudios", explica Sewell. Son llamadas abiertas a estudiantes de todo el planeta, con un proceso de selección muy riguroso.

La institución, además, da apoyo cada año a la organización de una escuela de verano presencial, destinada a ofrecer conocimientos en ciencias fotónicas a estudiantes universitarios a partir de segundo curso. El año pasado, se llevó a cabo en México y este año, debido a las circunstancias de la pandemia, la escuela de verano tiene formato virtual.

"La cátedra ha recogido el testigo y la hemos organizado online conjuntamente con el MIT. La verdad es que estamos muy contentos porqué diariamente se conectan entre 200 y 400 jóvenes universitarios de todo el mundo interesados en fotónica". Se reconocerá a los mejores estudiantes, ofreciéndoles estancias de investigación de entre tres y seis meses en el ICFO.

Y una tercera acción de la nueva institución se enmarca dentro del programa Maria Yzuel Fellowship Awards, en el que la cátedra contribuirá en el apoyo a las mujeres científicas de cualquier lugar del mundo, ofreciéndoles a participar en las investigaciones que lleva a cabo el instituto o desarrollar las propias en el marco de la institución.

La fotónica se interrelaciona con muchos ámbitos científicos y tecnológicos. "Luz para diagnosticar enfermedades, tecnologías de la comunicación más rápidas, nuevos materiales más resistentes, la biología… todo pasa y nos llega a través de la luz", explica Sewell, que asegura que la fotónica tiene relación con un 10% de la economía europea, "una cifra que aumentará porqué ya estamos más en la era de la óptica que de la electrónica". Por poner solo un ejemplo, explica, "la óptica cuántica hará mas seguras las comunicaciones y de esto estamos a solo un paso".

La cátedra SPIE@ICFO nace con la intención de ofrecer, a corto plazo, seis becas al año a mujeres científicas y dos más para jóvenes, pero buscará apoyo externo para que el número de estudiantes becados llegue hasta un mínimo de cinco. El objetivo de esta nueva institución va mucho más allá de las acciones concretas y los programas especificados. "Nos hemos comprometido a un trabajo de 25 años, renovables a otros muchos más".
Y a largo plazo, los objetivos de la cátedra, además de apoyar la diversidad, se concentran en fomentar también la inclusión, desarrollar programas de acompañamiento y mentoring para los investigadores que se incorporen a los grupos de trabajo del ICFO y buscar más apoyo económico para ofrecer mayor número de oportunidades a todos los niveles en los que trabaja el instituto. "Con esta cátedra, la colaboración entre el ICFO y el SPIE sin duda se fortalece y lleva a un nivel superior nuestra interacción, ya muy fluida", sentencia Sewell. Un millón de dólares es pues solo el inicio.