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El fin de la lealtad a las marcas: arrasa la economía de la expectación

NetApp plantea en el Insight que las nuevas generaciones siempre están esperando funcionalidades distintas. Un cambio de tendencia que lleva a una evolución digital de desarrollo modular y continuo de las aplicaciones en la cultura DevOps

09 FEB. 2020 - Londres (Reino Unido)
8 minutos
Anthony Lye, vicepresidente de servicios en la nube de NetApp, en el Insight de Londres.
Anthony Lye, vicepresidente de servicios en la nube de NetApp, en el Insight de Londres. / Innovadores

Vamos a reinventar la experiencia de usuario. Hemos escuchado en los dos últimos años que la tecnología que desarrollamos tiene complicaciones, vamos a simplificar los procesos", proclama Alex Wallner, vicepresidente y general manager EMEA de NetApp, desde el escenario del Insight londinense, apenas 48 horas después del Brexit. Integración y desintegración en la cuna de Charles Darwin.

La evolución digital se ha convertido en un tren que nunca se detiene, que "avanza continuamente" sobre los raíles DevOps, explica a INNOVADORES Laurence James, manager de marketing NEMEA de producto, alianzas y soluciones.

Y, como tercera evocación, "la velocidad es la nueva escala" en la transformación digital, afirma Anthony Lye, vicepresidente de servicios en la nube. A Darwin le habría costado mucho inferir su Teoría de la Evolución si los cambios de la naturaleza fueran tan vertiginosos, pero así parece ser el mundo digital.

"Para transformar un negocio, como lo hemos hecho nosotros internamente, DevOps es obligatorio para mantener el paso. Le digo a mi equipo, olvidad lo viejo. Todos esperamos tener las últimas aplicaciones en el móvil", señala James. "La lealtad a las marcas ha cambiado completamente. Las nuevas generaciones, Y, Z, millennials… que han crecido con las aplicaciones, están esperando continuamente nuevas funcionalidades. Y se cambian a la nueva app de mensajería que acaba de salir así [chasca los dedos], porque tiene esto, y esto, y esto otro nuevo… Vivimos en la economía de la expectación".

Ni siquiera es evidente, admite James, si esos nuevos consumidores buscan funciones concretas que desean, o simplemente que haya cosas nuevas. Movimiento continuo y expectación parecen retroalimentarse.

El argumento del VP Wallner es un repaso histórico. Hace cinco años sus clientes le decían que sería "fantástico" poder hacer en la nube pública las mismas cosas que en sus servidores on premise, como un servicio de datos. "Lo hicimos, redefiniendo una arquitectura única con la inteligencia del software, creo que dos o tres años antes que nuestros competidores" dice Wallner a la audiencia.

"Nos pedisteis hacer crecer nuestros servicios, independientemente de los proveedores de nube pública, y lo hemos hecho con nuestro 'tejido de datos', para que podáis conseguir de ellos todo lo que necesitéis y, si queréis, analizarlos en otra arquitectura".

Ahora se sugiere volver a confiar en la nube privada, para balancear con las públicas los costes y la inmediatez de los datos. "La multicloud híbrida es la arquitectura IT de facto. Por eso hay que moverse de los centros de datos al 'data fabric'", subraya Lye. "En los últimos cinco años se han creado 500 millones de apps. Muchas más que en los 40 años anteriores", indica, llevándonos otra vez a la cuestión de la simplificación y reinvención de la experiencia de usuario.

"Es cierto, la tecnología se ha vuelto complicada. En términos de automatización, uno de los grandes cambios que hemos visto el último año es la tendencia a elegir Ansible [una herramienta en código abierto para armonizar y combinar módulos desarrollados en diversos lenguajes de programación]", explica James.

"Si eres un IT que trabaja en operaciones, probablemente serás responsable de desarrollar montones de scripts, gestionar tu automatización y mantenimiento. Pero la gente viene y va y deja las organizaciones. Y uno que llega nuevo tiene que aprender… Lo bueno de Ansible es que es fácil de leer, escrito en un inglés claro, y de mantener cuando automatizas cosas como una configuración, o la gestión de datos". James muestra una transparencia con más de un centenar de módulos, organizados en familias, soportados por NetApp.

La gran ventaja que apunta es que "ya no hay que hacer software monolítico con grandes bloques de código. Cuando un cliente tenía un problema, debía abrir un ticket que podía tardar semanas, meses, hasta que se resolvía. Ahora, con la automatización DevOps moviendo microservicios, con APIs, es mucho más fácil resolver fallos en horas".

"Con la cultura DevOps hemos logrado que trabajen juntos los equipos de desarrollo y operaciones", añade James. "Siempre hubo una brecha entre ambos. En el proceso intelectual de desarrollo del código se buscan las herramientas para manufacturar algo único, mientras que en operaciones no se quieren correr riesgos. DevOps acerca a ambas partes. Cuando se desarrolla algo se le da a operaciones para probarlo. Si la aplicación tiene errores se produce un feedback y se arregla el microservicio que falla rápidamente, sin tener que volver atrás. Evolucionamos de manera que continuamente se mejora el servicio al cliente. Psicológicamente, los clientes ya no están en los viejos tiempos".

Keystone, los servicios en casa Wallner propone la fórmula Keystone para tener on premise todos los servicios "sin compromiso alguno", por suscripción. El cliente "elige el rendimiento, servicios de datos y si desea gestionarlo por sí mismo". Cuando quiera, lo cancela y deja de pagar.