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El hijo pródigo de Nokia que devolvió la innovación a Málaga

TUPL, fundada por un exingeniero de Nokia y T-Mobile, aspira a automatizar numerosas tareas de los operadores de telecomunicaciones, reduciendo de 45 a 1 hora el tiempo en resolver una incidencia en la red

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El equipo de TUPL en su oficina del Parque Tecnológico de Andalucía
El equipo de TUPL en su oficina del Parque Tecnológico de Andalucía

Si hablamos de Málaga, para muchos es sinónimo de vacaciones, de playa, buen comer y sol. Pero en los años 2000, en pleno apogeo (y caída) de la burbuja tecnológica, una compañía finlandesa, apenas conocida, como es Nokia decidió instalar en esas latitudes un centro de I+D para afrontar los retos en materia de telecomunicaciones que se estaban abriendo en el horizonte. Eran los tiempos del 2G, del GPRS, y como mucho se vislumbraba el 3G. Tal fue el talento y el buen hacer de ese grupo de ingenieros que algunos de ellos fueron seleccionados para replicar el modelo en lugares allende nuestras fronteras, incluso en la lejana China.

Entre estos elegidos estaba Pablo Tapia. Un diamante en bruto que se fue puliendo en la propia Nokia, pero también en la ‘telco’ norteamericana T-Mobile y en la startup Optimi, comprada posteriormente por Ericsson. ¿Su especialidad? Reducir los costes de operación en el sector de las telecomunicaciones mediante la automatización de ciertas tareas repetitivas. Esa es de hecho la misión con que se configura su último proyecto, TUPL, radicado en el Parque Tecnológico de Andalucía (perteneciente a la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España) aunque cuenta también con oficinas en Estados Unidos, Japón y México.

"Málaga es una gran desconocida fuera de España a nivel tecnológico, pero tiene un ecosistema muy potente en las TIC y somos cabeza en tecnología móvil", dice Tapia -ahora CTO de esta startup- a INNOVADORES. "Se está desarrollando además un gran conocimiento específico en estas materias de la mano de la Universidad de Málaga y varios grupos de trabajo que están inmersos en ambiciosos proyectos europeos".

En ese marco, TUPL juega su papel de punta de lanza, como una aventura ya consolidada y que trabaja con cinco de los grandes operadores de telecomunicaciones mundiales, incluyendo la filial norteamericana de T-Mobile y la nipona Softbank. Irónicamente, ningún actor español, aunque Pablo Tapia confiesa estar "en conversaciones" con los tres grandes nombres del sector patrio.

Usando datos complejos distribuidos a lo largo de estos colosos, TUPL dota de inteligencia artificial a tareas como la gestión de clientes, la resolución de incidencias, la gestión de flujos de trabajo o la predicción en el despliegue de nuevas infraestructuras. Entre sus grandes logros, conseguir que T-Mobile reduzca de 45 a una hora el tiempo necesario para atender una incidencia en su red. 

Un salto cuantitativo en términos de eficiencia, coste y recursos humanos, pero que no es lo que le rondaba a Tapia cuando fundó la compañía. Ese propósito vital pasa por la inminente llegada del Internet de las Cosas. "Cuando monté TUPL ya lo hice con un ojo puesto en el desarrollo de la 5G y del IoT, porque si las redes son complicadas de gestionar ahora mismo, imagínate cuando estén a pleno funcionamiento todos esos dispositivos conectados. La automatización va a ser obligatoria, por eso estamos poniendo las bases con la 4G", explica Tapia. "Necesitas saber si algo falla, por qué falla, responder rápido, monitorizar muchos elementos a la vez y de forma efectiva. Es un nuevo modelo de gestión que hasta ahora no se hacía". En esa línea, esta startup malagueña ya ha desarrollado un par de pruebas piloto con un grupo de operadores europeo y ha anunciado recientemente una iniciativa similar con la japonesa Softbank.

Teniendo en cuenta este desafiante futuro (en un contexto de unas redes de telecomunicaciones con más nodos, más complejas y heterogéneas, abiertas y con la introducción de las redes privadas en el entorno industrial), TUPL se está fortaleciendo para convertirse en uno de los actores destacados a escala mundial en esta aventura sin pausa. La compañía intensificará su expansión internacional, especialmente en LATAM, Europa y Asia, además de seguir fortaleciendo su equipo de trabajo principal, el que está radicado en la capital de la Costa del Sol. Desde allí, unas 25 personas conforman el grueso de los ingenieros dedicados al desarrollo de producto y, también, uno de los polos de I+D de la casa, trabajando mano a mano con los equipos locales para crear las redes del mañana