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España Circular 2030 y la innovación ecoeficiente

12 JUN. 2020
8 minutos

El Pacto Verde Europeo (The European Green Deal) establece una nueva estrategia de crecimiento que persigue transformar la Unión Europea en una sociedad justa y próspera, con una economía innovadora, eficiente en el uso de sus recursos y competitiva, y con la finalidad de hacer de la Unión Europea el primer continente neutro climáticamente en el año 2050.

Ante la actual crisis del COVID-19, el paquete de recuperación propuesto por la Comisión Europea tiene como objetivo reactivar las economías, con un enfoque más verde, social y digital para un futuro más sostenible.

España en estas últimas semanas ha avanzado en este ámbito, con la remisión a las Cortes el pasado 19 de mayo del Proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética (PLCCTE), iniciando la tramitación parlamentaria del proyecto legislativo para que España alcance la neutralidad de emisiones no más tarde de 2050 y la recién aprobación el pasado 2 de junio en Consejo de Ministros, de la Estrategia Española de Economía Circular.

La innovación y la sostenibilidad medioambiental

Al analizar sendos documentos y el rol que se asigna a la I+D+i, comprobamos que el PLCCTE dedica su artículo 32 a la investigación, desarrollo e innovación sobre cambio climático y transición energética:

  • “1) El Gobierno, en el ámbito de sus competencias, fomentará la inclusión del cambio climático y la transición energética, y promoverá su financiación adecuada, entre las prioridades de las Estrategias Españolas de Ciencia y Tecnología y de Innovación y en los Planes Estatales de Investigación Científica y Técnica y de Innovación. 
  • 2) Los Planes Estatales de Investigación Científica y Técnica y de Innovación prestarán atención a que la evaluación relacionada con el cambio climático y la transición energética mantenga paneles de evaluación científico-técnica multidisciplinares, formados por expertos independientes cualificados para valorar las líneas de investigación, desarrollo e innovación relacionadas con los aspectos mencionados”. 

En cuanto a la Estrategia Española de Economía Circular, España Circular 2030, cuenta con ocho líneas principales, cinco de ellas relativas al proceso circular y tres de carácter transversal, siendo un de ellas la investigación, innovación y competitividad, recogiendo entre otras, como políticas clave, la política económica, de fiscalidad, I+D+i y la política industrial.

En lo relativo al ámbito de la I+D+i, se contempla: “Promover la investigación y la innovación tanto en el ámbito público como en el sector empresarial, y especialmente en materia de colaboración público-privada, como motores del cambio y transición hacia un modelo productivo y social sostenible facilitando la generación de conocimiento, su transferencia y la adopción de nuevas tecnologías”.

Se destaca la importancia de impulsar la financiación pública de la investigación, la colaboración público-privada, favorecer la inversión empresarial en I+D+i, el acceso a instrumentos financieros (préstamos, subvenciones y capital riesgo), la Compra Pública Innovadora, así como incentivar la innovación a través de la fiscalidad.

Por una política fiscal 'verde'

Tanto la OCDE como la Unión Europea muestran un gran interés por las posibilidades que ofrece la fiscalidad ambiental para penalizar el efecto de las externalidades negativas, “quien contamina – paga”, así como para premiar comportamientos deseados.

Entre las políticas e instrumentos que se recogen en la recién aprobada España Circular 2030, hay que destacar la política fiscal y sus instrumentos como medios eficientes y eficaces para alcanzar unos objetivos ambientales. En este sentido, desde la perspectiva ambiental, se considera que gravar la contaminación, el uso excesivo de recursos o la mala gestión de los residuos no deberían únicamente redundar en ingresos públicos, sino reinvertirlos en la protección y restauración del medio ambiente, al incentivar conductas favorables en cuanto al uso de recursos, la generación de residuos y su tratamiento.

Igualmente, medidas fiscales adecuadas pueden jugar un papel relevante y ayudar a la mejora en la eficiencia en el uso de los materiales, la prevención de la generación de residuos, la promoción de productos preparados para la reutilización o con un mejor comportamiento ambiental en lo que respecta a la economía circular, de forma que para el año 2030 se alcance los objetivos de esta estrategia.

Incidir en el aspecto crucial de acompañar la estrategia española con un paquete de medidas fiscales que persiga el equilibrio entre la creación de nuevos tributos para desincentivar comportamientos no deseables, con la reducción de carga fiscal y establecimiento o mejora de incentivos fiscales, como sería la mejora de las deducciones a las actuaciones de I+D+i "ecoeficientes" (artículo 35 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades), que persigan minimizar y/o mitigar el impacto medioambiental de nuestras actividades, a través de actuaciones e inversiones tecnológicas verdes.

Noelia Escobar Izquierdo, responsable de Relaciones Institucionales e Intangibles en INCOTEC