Industria    Construcción

Esta española logra convertir paredes y suelos en ‘baterías térmicas’ renovables

La asturiana Sunthalpy construye una ‘ecocasa’, con un material patentado, capaz de ofrecer calefacción en días nublados

12 FEB. 2020
6 minutos
Sunthalpy ya ha construido una casa con su sistema ecoeficiente en Villamejil, Asturias, y tiene otro proyecto en marcha.

Con 12 años Omar Suárez se leyó La casa solar, un libro con el que se despertó su concienciación de la necesidad de un cambio en nuestra forma de vida porque había algo claro: el combustible se iba a acabar y con él nuestro estilo de vida tal y como lo conocíamos. "El sol era nuestro futuro", se decía de niño el fundador de la startup asturiana Sunthalpy. Una idea que ha pervivido en su pensamiento hasta tal punto que dejó atrás su puesto como ingeniero industrial de una gran compañía para dedicarse de lleno a desarrollar el proyecto que tenía en mente desde la lectura de ese libro que le cambio siendo niño.

Así, Suárez empezó por estudiar las limitaciones técnicas que impiden a los sistemas energéticos de las actuales ‘casas pasivas’ aprovechar al máximo la transferencia térmica. Este tipo de ecocasas pueden consumir 15 kilovatios hora al día por cada metro cuadrado, pero la vivienda levantada en Asturias por Sunthalpy, de 200 metros cuadrados, tiene un "consumo cero".

¿Cómo se ha logrado? Este ingeniero se percató que una de las claves estaba en "desarrollar un nuevo tipo de hormigón o mortero que se comportase térmicamente como un metal, pero con la característica típica de estos materiales de construcción para conformarse y adaptarse a cualquier geometría". 

Este nuevo material ya cuenta con una patente nacional y europea. Sin embargo, por si solo este material no logra esa eficiencia total, por lo que desde Sunthalpy se ha desarrollado un sistema de captación energética para dotar a los elementos estructurales y arquitectónicos de una construcción de una nueva función energética, a partir de la instalación de un suelo y las fachadas radiantes.

En días nublados, muy frecuentes en Asturias, el sistema desarrollado por Sunthaltpy es capaz de absorber hasta el 70% de la radiación mínima que ofrecen las nubes en este tipo de días y logra que esa radiación sea suficiente sin tener que utilizar la energía acumulada en las "baterías térmicas" de la casa. De este modo, asegura el fundador de esta startup, la construcción "sigue siendo autosuficiente" al poder "satisfacer todas las necesidades de calefacción que tiene la vivienda con solo dos horas de captación".

Suárez subraya que uno de los logros de su tecnología ha sido convertir un elemento estructural indispensable del edificio como puede ser la solera entre plantas en una "batería térmica". Así, una solera ‘plenamente cargada’ a 23°C con su sistema puede llegar a proporcionar independencia energética para la calefacción durante cinco días. 

Esto se complementa, explica, con una piscina climatizada solarmente, transformada "en una fuente de calor prácticamente ilimitada". Para una vivienda unifamiliar, una pequeña piscina de 23 metros cúbicos dotaría de 14 días de independencia energética para calefacción.

Con este sistema, explica Suárez, Sunthalpy es capaz de calentar un edificio utilizando agua a 21°C y refrigerarlo utilizando agua a 20°C, "alcanzando el límite de lo que teóricamente es posible". Gracias a esta gestión a baja temperatura, asegura, "se reducen al mínimo posible todas las posibles pérdidas al exterior desde el interior del edificio, incluidos los sistemas de acumulación o los de captación".

En el caso de instalar este sistema en las construcciones de zonas con climas extremos "se abre la posibilidad de implementar en la fachada sistemas activos de aislamiento en conjunción con un foco geotérmico". De este modo, se produce "un ‘efecto cueva’ para aprovechar la energía geotérmica y neutralizar los gradientes térmicos importantes" tanto de frío como de calor.

Eficiencia en días lluviosos ¿Y bajo la lluvia funciona? Omar Suárez asegura que ha soportado ”el mes más lluvioso de la historia de Oviedo (desde que hay registros)”, el pasado noviembre ”sin necesitar, en ningún momento, ayuda externa y manteniendo el confort de 20,5°C”.