TIC    Investigación

Este dron submarino autónomo vigila el Atlántico

Tecnología del espacio para misiones oceánicas. Durante 4 años, Silbo ha recogido muestras de lo más profundo del océano para ayudar a los científicos en su investigación sobre el clima

20 JUL. 2020
4 minutos

A este dron submarino autónomo se le conoce como Silbo, aunque su nombre completo es Slocum G2 Glider, y ha finalizado su largo viaje de más de 22.000 km, sin apenas paradas, por lo más profundo del océano Atlántico. Su misión, recopilar información sobre parámetros fisicoquímicos durante 1.273 días. Durante el viaje, Silbo ha recopilado datos sobre huracanes, ha corregido los modelos actuales y proporcionado cerca de 5.000 modelos que ayudan a la predicción meteorológica.

Pero Silbo también ha servido como banco de pruebas para estudiar tanto hardware como software de ingeniería para planeadoras, e incluso para nuevas baterías y el análisis en profundidad del funcionamiento de los robots en el mar. Ningún marinero viajaba a bordo de este submarino que, eso sí, contaba con la ayuda del control remoto.

Un equipo de investigadores de la División de Robótica y Oceanografía Computacional del Instituto Universitario de Sistemas Inteligentes y Aplicaciones Numéricas en la Ingeniería (IUSIANI) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), del Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) del CSIC, de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey, EEUU) desarrollaron el revolucionario sistema de planificación de ruta para este primer dron subacuático transoceánico. 

Lo que hicieron fue aplicar un modelo matemático empleado en astrodinámica para la planificación de rutas más eficientes y rápidas para vehículos y sondas espaciales. Se trataba de la primera vez que estas técnicas se implementaban en el océano con el mismo fin. Así consiguieron que el submarino alcanzara velocidades sin precedentes con un mínimo consumo de batería. Tecnología del espacio para misiones oceánicas.

Dispone de una boya que se infla cuando ha de ascender a la superficie para comunicarse con algún barco o satélite. Cuando Silbo se sumerge, sus sensores se ponen en marcha para recoger información sobre la cantidad de oxígeno y clorofila, la salinidad, la profundidad, la temperatura y la conductividad. Cuenta con un altímetro que actúa de manera similar a los sistemas naturales de algunas especies como los delfines para evitar chocar contra el suelo.

Silbo ha sido diseñado por la empresa Teledyne Webb Research y su nombre es un homenaje al lenguaje de la isla de la Gomera, en Canarias. Fue su primer destino en el viaje inaugural que se inició en 2016 en Islandia. El destino final ha sido una isla en la costa de Massachusetts tras recorrer 22.744 km. Tan sólo ha tenido una parada de 24 horas en las Islas Vírgenes para cambiar algunas baterías.