A fondo    Foro Davos 2020

Foro Davos 2020: el mundo marca ahora el camino del progreso al sector tecnológico

Giro de tornas en el gran evento anual del WEF: desafíos planetarios como el cambio climático y la inclusión social, junto a la reinvención de internet por la 5G, pasan a definir la agenda

26 ENE. 2020
15 minutos
La científica Jane Goodall se dirige a un grupo de asistentes al último Foro de Davos.
La científica Jane Goodall se dirige a un grupo de asistentes al último Foro de Davos. / WEF / Christian Clavadetscher

Hasta hace un año, en el Foro de Davos era el sector tecnológico el que mostraba a las empresas y al conjunto de la sociedad el camino del progreso. Pero eso dio un giro en la edición de 2019, en la que se escuchó la emblemática proclama de la CEO de IBM, Ginni Rommety: "Hemos dejado a la sociedad atrás". Hoy el mundo muestra al sector tecnológico no solo el camino, sino también el sentido del progreso, con tres grandes referencias en Davos 2020: la inclusión social, el cambio climático y la reinvención de internet. 

"El sistema alimentario está roto", alerta un desatado profesor Johan Rockstörm ante la marmórea mirada del presidente y CEO de Pepsico, compañía que sirve comida a 1.000 millones de personas al día, Ramon Laguarta. Ideas como la de que "tenemos 10 años para salvar el planeta", que ha visto "caer seis de sus nueve barreras de protección medioambiental a causa de la industria agroalimentaria", ya forman parte del portfolio de dirigentes políticos y empresariales.

Laguarta apuesta por convertir a compañías como Pepsico en aglutinadores de esos actores que sí pueden hacer algo por mostrar al consumidor la realidad de su alimentación con transparencia, para cambiar sus hábitos, y por que los agricultores y granjeros puedan dar el salto tecnológico para ser más eficientes y sostenibles. "Tenemos que crear alrededor del mundo cinco o seis hubs de agrotech", dice, y pone como ejemplo a Israel. ¿Oportunidad para España?

Durante la mesa redonda sobre un futuro neutro en carbono, los expertos destacan que el 67% de la energía primaria que se dedica al transporte, la industria y la construcción se desperdicia. El presidente y CEO de Schneider Electric, Jean-Pascal Tricoire, dice que "en el futuro seguirá habiendo energías fósiles, pero la tecnología digital permitirá mejorar eficiencia". En la actualidad, las renovables son responsables del 6% de la energía y, según directivo de Schneider Electric, esa cifra debe subir hasta el 40% en los próximos 20 años. "Los cuatro grados de aumento de las temperaturas que se han predicho son una locura, debemos intentar no subir de 1,5 grados centígrados", subraya. 

El director ejecutivo y gerente de Enel, Francesco Starace, destaca, por su parte, que la eficiencia energética pasa por "digitalizar lo que hay en las ciudades, hay que mirarlas y organizarlas de una forma planificada para mejorar en eficacia y reducir emisiones. Pasamos el 90% de nuestro tiempo dentro de edificios, ya sea en casa, en el trabajo o en los lugares de ocio. Hay que repensar la forma en la que los construimos, pero para que funcione hay que poner de acuerdo a mucha gente, no sirve hacerlo sólo en un edificio, debe ser global". 

Internet del futuro

El gran agente que obliga a pensar ya en un "internet del futuro mayoritariamente wireless", en palabras del CEO de Qualcomm, Cristiano Amon, es la tecnología 5G. "En ninguna transformación anterior han tenido la propiedad de la tecnología tantas industrias, porque ya no hablamos sólo de móviles; y por primera vez tenemos más de una compañía en el rol de propietaria de la red, porque la red pública la construirán las operadoras y las industrias se ocuparán de las redes privadas", afirma, de ahí que proponga incluir las redes 5G en «la categoría de infraestructuras esenciales» para facilitar el necesario "proceso de densificación" de antenas. 

Peter Terwiesh, presidente de Industrial Automation y consejero de ABB, apunta además que la 5G "ayudará en seguridad porque permitirá reemplazar tecnologías y sistemas antiguos".

Desde otra perspectiva, Adam Grant, psicólogo y profesor en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, aborda el nuevo internet abriendo uno de los grandes melones del Foro de Davos, el de su ‘weaponización’. "En los últimos años hemos glorificado a la tecnología, la hemos abrazado con todas las ganas, pero no hemos sido conscientes de que lo único que hace es amplificar al humano, sus motivaciones y valores. Y eso puede hacerse de manera productiva o todo lo contrario", afirma.

Susan Wojcicki, CEO de YouTube, explica que "para luchar contra las fake news estamos priorizando los contenidos de fuentes fiables cuando se produce una noticia de última hora, con machine learning y, también, etiquetando como contenidos controvertidos aquellas conspiraciones o vídeos sospechosos de ser falsos. Eliminarlos puede ser discutible desde un punto de vista de la libertad de los creadores, pero sí podemos complementarlos con enlaces a otras fuentes para que el espectador pueda comprobar su veracidad por sí mismo».

Comparte la misma preocupación Tony Hall, director general de la BBC, aunque cree que la solución no pasa sólo por dotar de inteligencia artificial al filtrado de noticias falsas, sino también por el talento y la destreza de sus redactores. "Hay un riesgo grave de que la gente se quede únicamente con lo que quiere escuchar, que simplemente confirmen con las noticias lo que quieren pensar. Por eso nuestra obligación es, aplicando un criterio editorial, añadir otras informaciones que puedan servir para complementar, para contextualizar y para abrir las miras hacia otros puntos de interés", apunta.

Todos estos cambios impactan en la forma de gestionar las organizaciones. La mesa Dirigiendo la empresa del siglo XXI pone de relieve que las empresas tienen que  cambiar de paradigma en línea con una de las expresiones clave del momento: el "capitalismo inclusivo". Según el socio y director global de McKinsey & Company, Kevin Sneader, que "el 60% de los trabajos van a cambiar y el 30% de las tareas también lo harán, así que las empresas tienen que transformarse". Y el presidente y CEO de Cisco, Chuck Robbins, señala que la RSC de las empresas se traduce hasta ahora en "acciones filantrópicas que revierten positivamente en ellas mismas, pero están empezando a apoyar cosas que no están directamente relacionadas con sus negocios". 

En ese sentido, la presidenta y CEO de Nasdaq Adena Friedman añade que "si no piensas en la comunidad que rodea a tu empresa, no vas a ser capaz de atraer talento". Y pone el  ejemplo de los profesores de la zona de Silicon Valley: si no tienen buenos salarios, algunos posibles fichajes de las empresas tecnológicas declinarán ir al no tener servicios importantes para su familia. Los directivos de Cisco y McKinsey instan, en fin, a descartar los criterios tradicionales a la hora incorporar nuevos empleados. "Hay que buscar a personas con las habilidades necesarias para hacer un trabajo, porque en ciertos puestos no importa que tenga el título correspondiente", señala Robbins.

Hablando de movilidad social y de nuevas habilidades, la coCEO de SAP, Jennifer Morgan, destaca que, cuando empezó la actual revolución tecnológica, "todos hablaban de lo digital, los procesos, la automatización y las mejoras, pero nadie hablaba de cómo afectaría a las personas y cómo podía mejorar sus trabajos". En su opinión, eso ya ha cambiado y ahora muchos lo ven como una oportunidad profesional.

El presidente de PwC, Robert E. Moritz, coincide: "Todos nuestros trabajadores tienen la oportunidad de formarse y mejorar sus habilidades. Las nuevas tecnologías no eliminan puestos de trabajo, pero sí los cambian. Las personas pueden aprender, adaptarse y aportar cosas nuevas a sus puestos", afirma.

Según el ministro de Trabajo de Dinamarca, Peter Hummelgaard, "las personas que se quedaron sin trabajo en la última crisis deberían haber podido volver a estudiar para prepararse mejor y reincorporarse al mercado laboral. Si vuelve a ocurrir, estaremos preparados para poder llevarlo a cabo". Hay que lograr que ningún trabajador se quede atrás.

Pichai y los impuestos

Sundar Pichai, quien desde hace unos meses ostenta el control absoluto de Google y su matriz, Alphabet, no defraudó en Davos. Admite que la privacidad no puede entenderse como un "bien de lujo", en clara alusión a la estrategia comercial de Apple que trata de adueñarse de este concepto para sus clientes, y apuesta por «ganarse la confianza» de los ciudadanos cuando operan online. 

Eso sí, tamaña defensa de la privacidad guarda un matiz: debe regularse desde arriba, como hizo la UE con el GDPR, que Pichai considera "un gran modelo, un marco estandarizado que puede servir de ejemplo para otros países".

Precisamente, si hubiera que escoger un ingrediente que ha estado en todos los menús de este Foro Económico Mundial, ese ha sido el debate generado en torno a la imposición de impuestos adicionales a las empresas digitales o, como se les conocen popularmente, la ‘tasa Google’. 

El secretario general de la OCDE, Angel Gurría, remarca que la discusión "ni va de tributos a la digitalización, ni de una persecución a una compañía concreta ni tan siquiera a un país específico", rompiendo de este modo el argumentario construido por el presidente norteamericano, Donald Trump , quien defiende que estos impuestos son un ataque comercial especialmente diseñado contra EEUU y su tejido innovador. 

Un paraguas que todavía abre más la presidenta de Transparencia Internacional, Delia Ferreira Rubio, al recordar que «es un tema global que impacta en otros muchos campos, como la sostenibilidad, la gobernanza o la justicia de la economía mundial».

'Tasa Google' Bruno Le Maire, ministro de Finanzas francés, habló claro sobre la  ‘tasa Google’: «Nunca nos vamos a rendir en esta cuestión y para finales de 2020 estas compañías van a pagar este impuesto de una manera u otra. Lo único que hemos hecho ha sido dar algo de tiempo para que se trate de alcanzar un acuerdo internacional para evitar que haya decenas de regulaciones distintas, especialmente en la UE».