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Intel aborda su décima generación de procesadores profesionales con la seguridad por bandera

Los nuevos chips de Intel incorporan en su propio hardware funcionalidades de seguridad avanzada, así como una mejorada conectividad con WiFi 6

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Intel aborda su décima generación de procesadores profesionales con la seguridad por bandera

En el corazón de todo equipo digital, ya sea un ordenador al uso o un servidor de altos vuelos, hay una constante sin la que no se produciría el latido necesario que habilita nuestra era tecnológica: el procesador. Este músculo imprescindible es el que permite manejar las cargas de trabajo y de su eficiencia y rendimiento depende gran parte del funcionamiento general de la máquina en cuestión.

Siendo algo tan crítico, no es de extrañar que en los últimos tiempos se esté agudizando la batalla entre los distintos fabricantes que operan en este segmento. Con Qualcomm y Huawei como reyes de los chips para smartphones, la guerra se ha avivado en los terrenos más clásicos del PC de consumo y de los dispositivos para entornos profesionales. En ambos, la disputa la manejan AMD y el clásico de la industria, Intel.

Esta última ha hecho un alarde de técnica para afianzar su liderazgo en el día de hoy, con el lanzamiento de una nueva gama de procesadores Core con soporte vPro (i5, i7 e i9) y Xeon de décima generación, pertenecientes a la familia Comet Lake. Se trata, como ha explicado Stephanie Hallford, directora general y vicepresidenta de la unidad Business Client Platforms de Intel, de unos chips que no sólo concentran más potencia “sino que ofrecen menos interrupciones del servicio e incorporan en su propio hardware funcionalidades de seguridad avanzada, así como la mejor conectividad con WiFi 6”.

Y es que, entre otras tecnologías, estos procesadores de nuevo cuño traen consigo la plataforma Intel Hardware Shield. Hablamos de un sistema de detección avanzada de amenazas y aceleración del hardware para un mejor rendimiento, que es capaz de prevenir la inyección de malware al bloquear o suspender determinados recursos críticos del sistema. Todo ello al mismo tiempo que mejora la visibilidad del equipo (facilitando además la gestión remota de los equipos por parte del departamento de TI) y ayuda dinámicamente a la gestión segura del sistema operativo o de los entornos virtuales que se ejecuten en el PC.

Los primeros chips en ver la luz, dentro del segmento medio, serán los Core i5-10310U y Core i7-10610U con cuatro núcleos y frecuencias base de 1,7 y 1,8 GHz, respectivamente. A su vez, el buque insignia Core i7-10810U presenta seis núcleos con una frecuencia base de solo 1,1 GHz. Por su parte, los equipos con procesadores Core H y el Xeon W-1200M, de mayor rendimiento, ofrecen entre cuatro, seis u ocho núcleos, y cada uno de ellos admite la tecnología Hyper-Threading. Y, finalmente,  también se comercializarán procesadores específicos para estaciones de trabajo que, además de lo anterior, incluirán soporte de memoria con corrección de errores ECC.

Una nueva generación de procesadores que se enmarca dentro del Project Athena de Intel, un programa de innovación anunciado el pasado junio que busca desarrollar algunos de los pilares más demandados por la sociedad digital en los siguientes dispositivos y plataformas conectadas. De nuevo en palabras de Hallford, se trata de prioridades tales como el inicio inmediato, el mejor rendimiento y respuesta, capacidades de IA embebidas en todos los niveles del sistema, baterías de mayor duración, conectividades rápidas y nuevos factores de forma (léase, diseños)  que ayuden a suplir las barreras de comodidad o accesibilidad que aún hoy siguen existiendo.