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Invertir en ciencia en España para dar el salto del ‘paper’ a la industria

Almudena Trigo, fundadora de BeAble Capital tras su paso por el CSIC, subraya el talento de los científicos españoles, pero incide en que falta dar un paso más para lanzarlo al mercado

08 ABR. 2020
7 minutos
Almudena Trigo es ingeniera, bióloga molecular e inversora.
Almudena Trigo es ingeniera, bióloga molecular e inversora. / José Morraja

Las últimas semanas la ciencia y los científicos están asumiendo un papel protagonista en España, y en todo el mundo, para luchar contra la pandemia del COVID-19. En los primeros paquetes de medidas extraordinarias del Gobierno español ante esta emergencia sanitaria se anunció la inversión de 30 millones para la investigación científica frente al coronavirus.

Antes de que esto ocurriera Almudena Trigo, fundadora y presidente del fondo de inversiones BeAble Capital, subraya en una entrevista a INNOVADORES: “La ciencia es la llave para resolver los retos a los que nos enfrentamos, aquellos que, por el momento, no cuentan con tecnología en el mercado para resolver los problemas que generan”. ¿Cómo conseguir que esa ‘llave’ abre la cerradura? Invirtiendo para que la ciencia de los laboratorios dé el salto a la industrial.

Y esta es la razón por la que Trigo, ingeniera de Telecomunicaciones y doctora Biología Molecular, decidiera “dejar la ciencia, para hacer algo con la ciencia”, tras pasar por centros de investigación de gran prestigio como el Centro Nacional de Investigación Oncológica y el Centro Nacional de Biotecnología, ambos del CSIC, o el Centro Nacional de Estudios Espaciales en Francia, centro de referencia en el sector aeroespacial.

“Desde dentro me di cuenta de que en España hacemos muy buena ciencia, pero nos quedamos en el paper. Mi faceta de ingeniera quería llevar estos avances a la sociedad, hacer que esas investigaciones resolvieran necesidades no cubiertas”, explica esta joven emprendedora que fundó, junto a David López, en 2008 este Venture Capital español, especializado en deep science y tecnología. Ya llevan 12 años invirtiendo en empresas que han surgido de esos centros de investigación que tanto conoce como de las universidades y que están enfocadas en materiales avanzados, micro y nanoelectrónica, biotecnología industrial, tecnologías ITC, nanotecnologías y fotónica, entre otras.

El reto identificar resultados científicos con potencial de dar el salto al mercado, detectar “esas tecnologías que tienen la oportunidad de solventar necesidades no cubiertas en la sociedad”. Para Trigo, “España tiene una ciencia de vanguardia, es el décimo país del mundo en producción científica y undécimo en impacto de sus publicaciones. Estamos muy bien posicionados”, pero falta dar un paso más para lograr que esta ciencia “se transforme en una industria de vanguardia y se convierta en un motor económico del país”.

De este modo, asegura esta científica reconvertida en inversora, “la ciencia será capaz de generar beneficios más allá del puramente económico, porque se generarán industrias pioneras que crearan puestos de trabajos cualificados, que es a lo que deberíamos aspirar”.

“Ya se ha visto que si un país tiene una industria que representa un porcentaje alto del PIB, realmente lo que tiene es una economía más estable frente a crisis y en la que la renta per cápita por persona es mayor y esto, en definitiva, permite desplegar nuevas políticas sociales y de mejora de calidad de vida para sus ciudadanos”, puntualiza Almudena Trigo.

En realidad, se trata de un “círculo virtuoso”, describe: “Si se logra una ciencia con un gran potencial para desarrollar respuestas disruptivas a los desafíos globales y estas se convierten en soluciones reales en una industria pionera, se está poniendo en marcha una cadena de beneficios a gran escala. En definitiva, se abren nuevas oportunidades”. Por ello, insiste, la inversión en ciencia es clave en el impulso de “un tejido industrial avanzado con el que conseguir una economía más sostenible y competitiva”.

Rentabilidad-impacto

Y es en este argumento donde hay que buscar la razón de ser de BeaAble Capital: “Es un fondo de impacto, en el que las inversiones persiguen no solo resultados económicos y un fuerte retorno financiero, sino también buscan generar un impacto social, medioambiental y de sostenibilidad. Es decir, el reto es unir el binomio rentabilidad-impacto”.

El gran punto de inflexión de su proyecto lo marcó Europa. Cuando el Viejo Continente fue consciente de estar perdiendo competitividad, recuerda Trigo, se elaboró para poner remedio el llamado Plan Junker (Plan de Inversiones para Europa). Este programa, señala Trigo, marcó “la ciencia como su mayor activo para recuperar esa competitividad”.

El brazo económico de la UE para lograr este propósito es el Fondo Europeo para Inversiones Estratétigicas, que ya ha invertido en BeAble Capital 35 millones para ayudarle a identificar los proyectos científicos que diseñaran el futuro. Entre ello, Trigo destaca Enlighting, con una tecnología de iluminación inteligente y biológicamente saludable para el ser humano o Alén Space fabricante de nanosatélites que basa su modelo de negocio en tecnología espacial.