Entre Bits y Chips    Coronavirus

La Covid-19 acelera la digitalización y las tecnologías sin contacto

Econocom crea un centro de demostración en el que integra tecnología para sortear la crisis del coronavirus

02 JUL. 2020 - Madrid
6 minutos

Cuando escribes sobre empresas hay unos cuantos refranes y dichos que suelen acudir a los textos de los analistas, sobre todo cuando han ido acumulando conchas, años y callos. 

Cuando se tiene el don de la oportunidad, y una compañía que se enfrenta por primera vez a un mercado triunfa con una idea, se suele acudir a eso de "más vale llegar a tiempo que rondar cien años". 

Si es la tenacidad la que lleva al triunfo de otra compañía frente al fracaso de nuevos asaltos al mismo mercado con aproximaciones novedosas, viene bien la versión opuesta: "La inspiración existe, pero que te pille trabajando", como dijo Picasso.

Se puede acudir a muchos más, pero no me resisto a recoger otro: "Hacer de la necesidad virtud".

Esta digresión viene al caso con Econocom. Es un integrador teconológico internacional de los grandes, con actividad en 18 países y cerca de 11.000 colaboradores, 7.000 de ellos ingenieros y técnicos. Su misión es "diseñar, acompañar y ayudar a las empresas en sus proyectos para la transformación digital aportando soluciones innovadoras y a la medida de los clientes". 

Durante estos días ha estado mostrando a los medios informativos, y también a sus clientes, qué soluciones se pueden integrar ya para facilitar la actividad de forma segura en sectores tan sensibles como la hostelería o el retail en plena época Covid-19.

Lo que están enseñando físicamente -con las medidas de seguridad de rigor: mascarillas, distancia de seguridad...- podría ser el fruto de los tres dichos del principio. Para empezar, los orígenes del grupo Econocom se remontan a 1974 (44 años, no llegan a los 100 años del refrán, pero...). En estas décadas ha llegado a tiempo a varias oleadas tecnológicas y ahora llega a la del touchless.

Esa capacidad de adaptación para estar a la última y poder afrecer los servicios tecnológicos que se necesitan en cada momento no es otra cosa que estar preparado para cuando llegue la inspiración. Y, al final, de lo que se trata es de poder dar respuesta cuando se presentan los problemas. O, dicho de otra manera, hacer de la necesidad virtud. Hoy eso se transforma en lograr que la actividad continúe, pero reduciendo al mínimo el contacto.

El espacio de demostración que ha montado en su sede madrileña recoge un buen puñado de tecnologías que ya estaban disponibles en el mercado, pero que ahora toman otra dimensión. No en vano, Econocom no es un fabricante de tecnología, sino un integrador que tiene acuerdos con ellos para ofrecer soluciones. 

Lo que ha originado el SARS-Cov-2 es una aceleración en la digitalización y en la adopción que se veían como complementarias o muy de nicho. Por ejemplo, acceder a lugares mediante la identificación facial o abrir puertas desde una app en el móvil sin necesidad de sacar una tarjeta ni una llave ni tocar un botón se podía hacer desde hace mucho tiempo. Ahora puede resultar una necesidad para hoteles, apartamentos turísticos o para acceder a oficinas.

En la visita guiada están integradas soluciones de iluminación, señalética, digitalización de espacios físicos, estanterías virtuales, sistemas alternativos de compra, selección de productos, pagos... Con otras más específicas por ejemplo de hostelería (hubRoom Control): cómo gestionar una habitación, desde la apertura de la puerta hasta el control del televisor, manejo de la iluminación, persianas... sin necesidad de tocar nada excepto el propio móvil del usuario.

Y, si a la entrada en el centro de trabajo, el supermercado o el hotel ha funcionado el reconocimiento facial (con toma de temperatura añadida), la misma cara va a servir para despedirte o pagar o recoger el premio de fidelización con el que te han enganchado en la pantalla de la entrada para que pasaras al interior.

Entre medio, también se puede visitar una sala de videoconferencias. Es una solución bastante completa, pero muy lejana de la telerrealidad con la que se comenzó a elucubrar cuando la gripe aviar amagó con acabar con viajes de empresa.