TIC    Smart cities

Un 'enjambre de drones' para supervisar el tráfico y la contaminación de la ciudad

El diseño de la UPM y el CSIC se inspira en las bandadas de pájaros y en las colonias de hormigas

15 ENE. 2020
6 minutos

La Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha lanzado, junto con el CSIC, un proyecto de 'enjambres de drones' que muestra la viabilidad de estos robots para supervisar el tráfico, las aglomeraciones, el clima o la contaminación de las ciudades, mediante un simulador inspirado en Madrid.

El objetivo del proyecto SwarmCity, liderado por el Centro de Automática y Robótica de la UPM y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es emplear drones para reunir información de las ciudades, explica la universidad en una nota.

“Un enjambre es una flota de robots muy sencillos que, cuando trabajan en equipo, son capaces de hacer tareas muy complejas. Puede que un dron sólo sea capaz de volar por una calle y detectar varios coches, pero un enjambre será capaz de cubrir una ciudad completa, midiendo el tráfico y detectando atascos”, explica el investigador Juan Jesús Roldán, de la UPM.

Además, permite medir las aglomeraciones, el clima o la contaminación, y ayudar en "la planificación urbana, la búsqueda de plazas de aparcamiento, la limpieza de las calles o el cuidado de la vegetación”, añade.

Para ello, los investigadores crearon un simulador de una ciudad con modelos realistas de tráfico, peatones, clima y contaminación inspirados en Madrid.

La investigación, que sigue en curso, se centra en tres objetivos: el control del enjambre, el tratamiento de los datos mediante modelos de inteligencia artificial, y el desarrollo de una interfaz de realidad virtual con la que los operadores se introducen en una recreación de la ciudad.

"Controlar el enjambre no es una tarea fácil ya que los robots no tienen muchas capacidades y la comunicación entre ellos está muy limitada”, asegura Roldán.

De ahí que hayan diseñado un sistema basado en enjambres de animales. “Por ejemplo, un comportamiento inspirado en las bandadas de pájaros hace que los drones mantengan las distancias entre ellos, mientras que otro basado en colonias de hormigas utiliza feromonas para distinguir las zonas exploradas e inexploradas”, añade.

Mediante una interfaz, los operadores pueden "sobrevolar la ciudad, así como usar su voz o sus manos para pedir informaciones o enviar órdenes a los drones”, relata el investigador.

“Durante las pruebas, instamos a un grupo de operadores a supervisar la ciudad, simulando fenómenos como atascos, contaminación, aglomeraciones e incendios y se plantearon preguntas para saber si los podían detectar", continúa.

Los operadores "pasaron el examen con una media de notable y además declararon que su carga de trabajo era baja. Por lo tanto, se puede afirmar que el enjambre de drones captura la información más importante de la ciudad y la interfaz de realidad virtual la muestra de una forma cómoda e intuitiva”, explica.

De cara a una futura aplicación de SwarmCity, los investigadores de la UPM apuestan por dos tipos de usuarios: los gobiernos y los ciudadanos.

Los gobiernos podrán tener acceso a toda la información recogida y utilizarla para tomar decisiones sobre planificación urbana, servicios públicos, seguridad ciudadana, etc. "Todo ello, contribuirá a la que las ciudades del futuro sean más eficientes, seguras y verdes", asegura.

Por su parte, los ciudadanos podrán disponer de la información útil para su día a día, como el tiempo que va a hacer o la mejor ruta para llegar a su destino.

Siempre se ha dicho que “la información es poder” y en los últimos años también se dice que “los datos son el nuevo oro o el nuevo petróleo”, según Roldán.

El Proyecto SwarmCity persigue mejorar el conocimiento sobre las ciudades para poder "transformarlas, mejorando la calidad de vida, la sostenibilidad, el aprovechamiento de los recursos, la seguridad y la participación ciudadana”, concluye.