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¿Los móviles deben tener un cargador único común? Sí, pero...

El Parlamento Europeo aprobó el jueves pasado instar a la Comisión Europea para que en julio haya una norma que unifique el uso de los cargadores. ¿Hay sombras o es todo bueno?

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El Parlamento Europeo lleva debatiendo la adopción de un sistema único de carga para los móviles desde hace una década. No hay que achacar la resolución (582 votos a favor, 40 en contra y 37 abstenciones) de instar a la Comisión Europea que articule las normas necesarias a los movimientos ecologistas y a las necesidades políticas de pactar con los verdes. De hecho, ya en 2014 el Parlamento exigía el cargador único, que derivó en la directiva europea de 2014 sobre equipos radioeléctricos.

El motivo de fondo es la reducción de los residuos electrónicos que generamos. El cálculo que baraja la Unión Europea es que cada ciudadano de la UE producimos 16,6 kilos de media, frente a los seis kilos de media mundial. Cuanto más desarrollados, más basura de todo tipo generamos. El volumen total de la UE es de 12,3 millones de toneladas.

No se puede decir que la rapidez haya caracterizado el proceso regulador en esta materia. De hecho, desde que se comenzó a hablar de la regulación, la industria ha pasado de utilizar una treintena de tipos de cargador (prácticamente cada marca tenía su modelo) a concentrarse en tres tipos básicos, con una tendencia hacia dos: USB tipo C y el propietario de Apple.

La política de la Comisión ha ido trabajando en este sentido, animar a la industria, pero para el Parlamento eso no es suficiente y le insta ahora a regularlo.

El problema es que, en realidad, no es que haya tres tipos de cargadores, sino tres tipos de puertos que se utilizan para cargar los móviles. A través de esos puertos y en función del chipset que utilice cada móvil (además del transformador del alimentador) y del software que lo controle un móvil podrá cargar una batería de la misma capacidad en más o en menos tiempo. Ésta es una de las batallas comerciales que hay ahora mismo en el mundo de los móviles: "Mi supercarga es mucho más rápida que la tuya".

Es decir, que mientras se debatía sobre el tipo de cargador, la conversación ha pasado a otro nivel. Cuando todo era carga a cinco voltios, se podía regular en un sentido, pero han ido llegando cargas rápidas de nueve voltios, de doce, de quince, de veinte... Eso implica un transformador en el alimentador y un chipset y un software que controle la carga de la batería en el propio móvil. Ya no se trata sólo de qué puertos se utlizan.

Aquí ya hemos vuelto a la diversidad de sistemas y cada fabricante de procesadores tiene el suyo (Qualcomm Quick Charge, Pump Express de Mediatek) y muchas marcas de móvil su carga rápida ( Huawei Supercharge, Oppo VOOC, Meizu mCharge...). 

Y se ha incorporado otro elemento más a la discusión: la carga inalámbrica. Es algo añadido, porque, al menos de momento y parece que por algún tiempo, nadie renuncia a la carga alámbrica. Es decir, que se ha sumado otro problema de reciclado, porque de un año para otro, el avance tanto de la carga rápida y super rápida y la carga inalámbrica (igualmente rápida y super rápida) deja obsoletos los cargadores de la generación anterior.

La duración de las baterías y la rapidez de la recarga son dos de los caballos de batalla de los fabricantes de móviles, de baterías y de chipsets. Es cierto que en la propia instancia del Parlamento a la Comisión se hace hincapié en que no se obstaculice la innovación, pero a la vez se habla de interoperabilidad de los distintos cargadores...

A la reticencia que pueden tener las compañías por verse obligadas a renunciar a una ventaja competitiva porque son más rápidas y eficaces en la gestión de la energía de sus equipos, hay que añadir que el puerto por el que se cargan los móviles es mucho más que eso. A través de él se sincroniza con equipos externos como ordenadores, discos duros, auriculares...

Y ya que estamos, ¿por qué en los móviles y no en todos los dispositivos que utilicen baterás del mismo tipo? Sería indudablemente mejor para el medio ambiente, tanto por producción como por reciclado que pudiera utilizar el mismo alimentador para cargar: mi móvil, tableta, máquina de afeitar, cepillo de dientes, teléfono inalámbrico fijo, linterna, Satisfyer, batería externa, cámara de fotos... Lo del Satisfayer era una broma, pero también funciona con una batería de iones de litio.

El punto clave es que para llegar a un cargador único compatible, no sólo hay que determinar el puerto, sino la gestión de la carga de la batería. Y de eso se encargan los chipsets de los aparatos. O se condena a unos a renunciar a cargas rápidas o se condena a los otros a montar chips mucho más caros.