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Los otros héroes anónimos del Covid-19: los innovadores

Makers, centros de investigación, startups, industrias familiares, transportistas, proveedores de materiales... el ecosistema se ha unido y ha compartido conocimiento a través de las redes, de WhatsApp y de Telegram. Eso también merece aplauso

05 ABR. 2020 - Barcelona
10 minutos

El domingo 22 marzo el primer nodo de montaje, la escuela Llotja de Barcelona entró en funcionamiento. "En solo una semana, se han entregado a los hospitales de la provincia de Barcelona 2.691 pantallas de protección. ¿Suena bien, no? Esto solo ha sido con un nodo. Ahora hay más, en el Baix Llobregat, el Vallès (2 nodos), Maresme, etc. ¿Cuánto podemos conseguir unidos? ¿Sabéis cómo se ha conseguido? Tenemos contacto con más de 30 hospitales solo en Barcelona provincia. Esto nos hace tener la información de las necesidades en tiempo real. Estos hospitales se coordinan entre sí para que el material vaya llegando a todo el mundo y, a su vez, si algún centro necesita de forma urgente, que le llegue con prioridad. […] Es momento de pensar a lo grande, porque la demanda es brutal... Si aunamos esfuerzos a través de los nodos, conseguimos que nuestros equipos sanitarios estén lo mejor abastecidos posible. Os pedimos mucha ayuda con esto […]. La prioridad en estos momentos son los hospitales. ¿Por qué? Porque ellos son la primera línea de combate y pueden hacer de cortafuegos de este virus. Y si ellos caen, todo el resto cae detrás". Este era hace escasos días el mensaje anclado en el grupo de Telegram CV19_FAB_BCN. 

Aglutina a miles de makers, esos sabios locos de las tecnologías que manufacturan todo lo que pueden y para los que la comunidad es el Santo Grial. Estas semanas tallan con láser piezas para cajas de metacrilato protectoras o imprimen en 3D pantallas, tiradores para puertas o piezas para respiradores que luego distribuyen entres hospitales y centros de atención primaria. 

"La idea nació de unos makers de Asturias y creció rápido entre la comunidad de toda España", afirma Néstor Aparicio, uno de los administradores del canal de Telegram y miembro del grupo que coordina las acciones de esta comunidad en Barcelona. "Trabajamos en equipo, de manera colaborativa y tenemos perfiles de todo tipo", apunta. Son, a día de hoy, casi 4.000 personas solo en las cuatro capitales catalanas, "pero hay muchos grupos pequeños diseminados por el territorio".

En contacto con el personal sanitario, se determinó que la prioridad eran los equipos de protección: mascarillas, pantallas, gafas protectoras y piezas de respiradores. "El hilo de plástico lo teníamos, pero al ritmo que vamos no dura mucho. Lo bueno es que estamos recibiendo donaciones de empresas mientras que otras nos dejan el material a precio de coste", explica Néstor. Una bobina de filamento de un kilo ronda los 30 euros de media y ahora algunas firmas, como Smartfil, han decidido rebajarla hasta los 14 euros. "Para imprimir una pantalla necesitas entre 2 y 4 horas, y una bobina da para un máximo de 30 pantallas".

El verdadero reto de la comunidad maker ha sido la logística. Con el confinamiento de la población y permitida únicamente la circulación a personas o vehículos de servicios esenciales, "se planteaba complicado movernos para recoger las piezas, puerta por puerta; tener locales y poder llegar a ellos para realizar la desinfección -que llevamos a cabo con cañones de ozono que aportan otros voluntarios-, el montaje, el embolsado y otra desinfección antes de proceder a la distribución". La escuela superior de arte y diseño Llotja, de Barcelona, es el nodo logístico de la ciudad, uno de los muchos repartidos por Catalunya. "Aquí venimos entre 7 y 10 voluntarios cada día para las tareas de recepción y preparación del material para su distribución", explica Néstor. 

A través del bot del canal de Telegram, se registra todo aquel que necesita recogida y se organizan las rutas. "Tenemos una bolsa de transportistas voluntarios que hacen estas rutas y la posterior distribución en hospitales y centros sanitarios. A Llotja vienen cuatro furgonetas de voluntarios, mientras que en la comarca del Baix Llobregat, la recogida la realizan los Mossos d’Esquadra, y en Girona, el ICS". Todo está bien organizado. "Pedimos tener una persona de contacto en cada centro hospitalario y a través de un grupo de Whatsapp recogemos las necesidades", explica Néstor. Otra persona coordina los Centros de Atención Primaria.

Código abierto

Hasta el momento, esta comunidad ha producido más de 6.000 pantallas de protección, más de un millar de tiradores para manipular puertas y 22 epicubos, cajas de metacrilato que protegen el profesional sanitario durante el proceso de intubación de los pacientes. Todo el material está codificado en abierto y validado por las autoridades sanitarias. Así, el doctor Lluís Blanch, director de Innovación del Hospital Parc Taulí de Sabadell, fundador de la startup Better Care y experto en ventilación mecánica, ha sido el responsable de la validación del Leitat 1, el primer respirador de campaña impreso en 3D para producir en cantidades industriales. 

Por otro lado, Eurecat comunicaba que facilitaría los ensayos de mascarillas para garantizar su eficacia contra el coronavirus, y la Universidad de Barcelona, a través de su Centro de Investigación y Producción de Medicamentos Experimentales (Farmatec UB), produce solución hidroalcohólica a gran escala para centros sanitarios.

Como la comunidad maker y los centros tecnológicos, también startups y empresas de diversa envergadura se vuelcan en la lucha contra el Covid-19. HumanITCare y Cuideo respondieron a la llamada de Barcelona Tech City para que la comunidad startup de Barcelona ayudara en esta lucha. La primera ha ofrecido al sistema sanitario catalán su plataforma IoT de seguimiento y tratamiento personalizado de los pacientes con enfermedades crónicas; Cuideo, que ofrece cuidados a mayores a domicilio, ha creado, en contacto con el Ministerio de Sanidad, un protocolo para minimizar el riesgo de contagio entre los mayores de 65 años. 

Otras, como Noumena, compañía tecnológica multidisciplinar especialista robótica e impresión 3D, ha construido en dos semanas más de un centenar de pantallas, 30 piezas para respiradores y una decena de mascarillas, "y no pienso parar", afirma su CEO, Aldo Sollazzo; mientras que SocialCar ha ideado SocialMedics, la plataforma gratuita de carsharing para sanitarios, que anima a inscribirse a todo aquel que quiera ceder su vehículo a un trabajador de la salud pública catalana, asegurando su desinfección antes y después de cada uso. 

Y sin hacer ruido, otros efectúan donaciones: el Grup Ros, empresa familiar del sector alimentario, donó 11.000 piezas de material sanitario de un solo uso; y Mediamarkt hizo entrega de tres impresoras 3D a la comunidad maker de Catalunya, mientras que otra gran firma les ha ofrecido un palé de filamento para imprimir, "pero está en un almacén de León y no hemos encontrado a ningún transportista que nos lo acerque", comenta desolado Néstor. 

Sin embargo, de almas solidarias haberlas haylas.

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