Opinión    La ventana de... Red Hat

Más allá de la nube: preparándonos para la organización híbrida

09 JUL. 2020
13 minutos

La importancia de la nube híbrida abierta en el presente y el futuro de las tecnologías empresariales ha sido uno de los temas que más ha centrado mi atención en los últimos años. Aferrarse al viejo mundo de los centros de datos corporativos es un camino hacia la disrupción. Sin embargo, apostar por llevar las cargas de trabajo únicamente a través de la nube pública puede dilapidar decenas de millones de dólares invertidos en TI existente, transformar sistemas y aplicaciones críticas, disminuir el control y añadir costes impredecibles. Apoyarse en la nube híbrida, combinando los sistemas y aplicaciones tradicionales y locales con las últimas cargas de trabajo e infraestructura nativas de la nube, proporciona lo mejor de estos dos mundos, especialmente cuando se construye sobre una base de tecnologías abiertas.

Un entorno híbrido permite tener el control y la elección sobre qué tecnologías se quieren usar para tener nuevas funcionalidades, impulsar la transformación y balancear las cargas de trabajo donde queramos. La nube híbrida ofrece más agilidad y continuidad que cualquier enfoque único.

Pero la idea de “híbrido” no se limita solo a la tecnología o a un departamento de TI. Tal y como hemos podido comprobar con los actuales acontecimientos globales, las organizaciones en su conjunto necesitan reconocer la importancia de lo híbrido en todo el negocio:

  • ¿Cómo hacemos para que las condiciones de nuestro trabajo a distancia no afecten nuestro compromiso con los clientes o los usuarios finales?
  • ¿Qué podemos hacer para mantener el ritmo y funcionamiento de los sistemas críticos con recursos limitados?
  • ¿Cómo escalar para adaptarnos al crecimiento de la demanda de nuestros servicios ante la incertidumbre de la dinámica global?

Como sucede en las tecnologías empresariales, no hay una fórmula mágica para hacer frente a las condiciones a las que nos estamos enfrentando. Nadie podría haber vaticinado o planificado las consecuencias sociales, económicas y personales que se han extendido por el mundo, pero tenemos una opción: podemos evolucionar o plegar velas. Y tengo demasiada fe en nuestra comunidad global como para imaginar que nos vamos a dejar vencer.

En lugar de eso, nos adaptaremos, y podemos hacerlo adoptando los conceptos de la organización híbrida.

Comienza con la transformación del área de TI

Esta evolución empieza con una historia tecnológica, o al menos con la demanda de una tecnología. Sea quien sea el usuario final de una organización. Si es un cliente tradicional, u otro negocio, la manera en la que se consumen servicios y aplicaciones está cambiando. Estamos observando que hay apetito por la oferta bajo demanda, que esté accesible 24x7x365, sin importar donde esté el usuario final. Esta es una demanda que no puede ser atendida únicamente por los sistemas tradicionales de TI, como CRM o ERP, pero estos sistemas son fundamentales para ofrecer realmente un servicio integral que los usuarios finales reclaman.

En lugar de abandonar los activos existentes a favor del territorio inexplorado de la nube pública, las organizaciones están transformado su infraestructura de TI para aprovechar lo que ya tienen al mismo tiempo que se apoyan en los activos nativos de la nube. Esto significa construir sobre la base de cualquier entorno de sistemas “heredados”, en lugar de descartarlos sistemáticamente, proporcionando una base probada para aplicaciones híbridas. Los servicios proporcionados por estos sistemas se incorporan a los modernos flujos de trabajo de los desarrolladores que incluyen la inteligencia artificial (IA) y el análisis avanzado, sacando a la luz aplicaciones que combinan lo nuevo con lo antiguo.

Sin embargo, para ejecutar estas aplicaciones a escala se necesita una infraestructura de nube híbrida; ya que los centros de datos corporativos por sí solos simplemente no pueden escalar, al menos dentro de un presupuesto razonable, para satisfacer las demandas de los usuarios de hoy en día. Algunos recursos seguirán existiendo en los entornos físicos, virtualizados y de nube privadas con el control que éstos proporcionan; otros, la mayoría de ellos, aprovecharán el escalado y el poder de la nube pública.

Estas aplicaciones transformadas que se ejecutan en la nube híbrida necesitan procesar grandes cantidades de datos cerca de donde estos se crean. Los costes y la latencia asociados con el envío de cada solicitud revertida a un centro de datos central o a una región cloud no son factibles ni aceptables para los usuarios finales, lo que ha dado lugar al auge del edge computing donde los recursos de procesamiento se alojan en la red del edge.

Todas estas demandas y tecnologías necesitan asentarse en la base de los estándares abiertos. Sin esta estandarización común y un código de transparencia, nos enfrentamos a una amenaza muy real de lo que es la fragmentación y los silos, que podría fácilmente echar a perder los avances tecnológicos de los que hemos sido testigo a lo largo de la última década. Por lo tanto, no se trata solo de la nube híbrida. Se trata de la nube híbrida abierta.

Y es que las estructuras organizativas necesitan además evolucionar. Es necesario que aborden la necesidad de tener un equilibrio entre el trabajo a distancia y el mantenimiento de los servicios críticos. Necesitamos construir la organización híbrida abierta sobre la nube híbrida abierta.

La transformación organizativa más allá de la tienda de informática

La transformación digital, en la que una empresa evoluciona usando tecnologías nativas de la nube, hace referencia por lo general al ámbito técnico o de TI. Un departamento de TI podría reconfigurarse a sí mismo para usar prácticas agile o iniciativas de estrategias DevOps, acabando con los silos tradicionales que existen entre los usuarios, los equipos de operaciones y los desarrolladores. Pero esto no es suficiente.

Las dinámicas globales han cambiado completamente el funcionamiento de los negocios y los gobierno. Los equipos de TI están trabajando totalmente de manera remota, o, trabajando de una manera limitada en diferentes emplazamientos para mantener el funcionamiento de los servicios. La demanda de nuestras redes, corporativas y de otros tipos, está en los niveles más altos que nunca con el video en streaming, las videoconferencia, los videojuegos y las transferencias de datos. Todo tienen que estar completamente disponible y a la carta, ya sea de cara al cliente o internamente, ya que el tiempo de inactividad es crítico ahora más que nunca.

Necesitamos combinar nuestra capacidad de negocio existente y tradicional con las últimas estrategias. Las organizaciones que se resistían al teletrabajo ahora están obligadas a hacer frente a esta realidad de que los trabajadores estén en diferentes lugares y tienen que abordar cuestiones de seguridad, colaboración y productividad en un nuevo entorno. Los negocios que dependían del tráfico peatonal o de la interacción entre personas tienen que recurrir a servicios virtuales, como los servicios digitales de asistencia personal o la entrega a domicilio, con los nuevos desafíos que exigen estas necesidades de referencia.

Además de retos, también hay oportunidades. Es difícil analizar esta pandemia a través de un cristal tintado. No podemos hacer un análisis pensando que solo tendremos éxito si volvemos a la normalidad en la que vivíamos antes de la crisis. ¿Qué tal si empezamos a analizar lo que estamos haciendo en este momento y lo vinculamos con la forma en la que trabajábamos antes, para hacernos aún mejores?

La nube híbrida abierta es una combinación de las tecnologías existentes con las del futuro. La organización híbrida es lo mismo. Tomamos todo aquello que hemos hecho y añadimos una capa de nuevas estrategias para negocios, ya sea el teletrabajo, ampliar los servicios digitales o una nueva propuesta para los usuarios finales. Es una mezcla de lo tradicional con lo moderno, creando algo que es más grande que la suma de sus partes.

Red Hat ha contribuido en el impulso de la nube híbrida como una tendencia de las empresas tecnológicas, permitiendo a las organizaciones adaptar los entornos de TI tradicionales a los de las aplicaciones e infraestructuras nativas de la nube. Ante la dinámica cambiante en todo el mundo, podremos ayudar a hacer lo mismo a nivel organizativo, a mayor escala. No se trata de volver a la normalidad. Se trata de volver a algo mejor que la normalidad.

Paul Cormier, presidente y CEO de Red Hat