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Negroponte: “Algunas ‘tech’ no usan el poder de forma limpia, pero se lo han ganado”

El fundador del MIT Media Lab repasa algunos de los desafíos en la era digital cuyas bases contribuyó a asentar con desarrollos tecnológicos fundamentales

11 NOV. 2019
15 minutos
Nicolás Negroponte en un momento de la entrevista tras su charla en el WOBI de Madrid / Vicent Bosch

Sentimientos encontrados después de conversar con Nicholas Negroponte, fundador del MIT Media Lab y testigo, cómplice en diversos grados, del nacimiento de las tecnologías clave de la era digital, desde la inteligencia artificial, al ordenador personal, el propio internet o la virtualización de los mapas germen de Google Street View. Esperaba encontrar en el World Business Forum de Madrid, que organiza WOBI (World of Business Ideas) a un visionario humanista, así parecían presagiarlo iniciativas como One Laptop per Child, pero Negroponte es un pragmático visionario. Lo cual conduce a pensar que es precisamente la confluencia de esas dos naturalezas, la humanista y la pragmática, lo que convierte a un ecosistema en innovador.

Hubs tecnológicos como MIT-Harvard o Cambridge-Oxford están atrayendo inversiones milmillonarias para ganar la carrera de la inteligencia artificial. "La inteligencia artificial, como campo y como nombre, fue inventada por uno de mis amigos más cercanos y aliado en el Media Lab, Marvin Minsky. Murió hace cuatro años sin haber visto nunca a la inteligencia artificial adoptada a gran escala ni en el discurso público, ni en la agenda científica", afirma Negroponte a INNOVADORES. 

Y continúa, "cuando Marvin almorzaba conmigo 30 o 40 años atrás no hablábamos de coches autónomos, sino de cosas como el humor o por qué la gente aprecia la música. Ese es un tipo muy diferente de pensamiento acerca del pensamiento". Lo mismo sucede "cuando hablas de inteligencia colectiva: ahora tienes una especie de red de cosas que no tiene un comportamiento inteligente tal y como lo conocemos".

No cree que las inversiones en los campus universitarios impliquen un cambio de paradigma, "sino una vuelta a las viejas costumbres; de hecho, hay gente haciendo cosas desde el punto de vista de la computación porque puede hacerlas". Es crítico, por eso, con la actitud a contracorriente de algunos gigantes tecnológicos. "Desgraciadamente hoy cuando compañías como Google y otras investigan en IA cualquier cosa que hagan la mantienen en secreto. Eso es un problema, porque en investigación básica tenemos que construir unos sobre el techo de los otros".

Quizás haya que irse a China para encontrar al nuevo Negroponte. "EEUU muestra un cierto declinar. De varias áreas bien conocidas hemos salido de buena gana. Un ejemplo específico: en los 70 del pasado siglo, EEUU inventó el monitor de pantalla plana. Como nación tomamos la decisión de no fabricarla y no vimos problema en que lo hicieran Japón primero y Corea después. El resultado es que prácticamente el 100% de los monitores de pantalla plana se hacen en Asia. En telecomunicaciones, solíamos tener los mejores laboratorios. Bell Laboratories era un sitio fantástico, inventaron la electrónica moderna. Pero en los últimos 20 años se ha perdido una gran cantidad de fondos del Gobierno, los estudiantes han dejado de matricularse y el mundo corporativo asistió al colapso de Motorola, en cuyo consejo yo me sentaba. Todo el trabajo de telecomunicaciones se movió en parte a Europa y sobre todo a China. Y que en EEUU hayamos escogido una compañía como Huawei para incluirla en una lista negra es indignante. Es una idea mala, estúpida. Mi materia prima es el conocimiento mundial".

Se diría que, con el tiempo, se han distorsionado algunas de las ideas que alumbró Negroponte en los albores de la era digital. "No miro las ideas que desarrollamos hace 30 años como distorsionadas, porque la idea completa era en realidad una locomotora de partes que la constituían. Sabías que no iba a ser adoptada al por mayor, sino que las piezas iban a tener diferentes vidas. Me alegra haber sido más bien una influencia".

Por otra parte, si se analiza la presencia coincidente de megafondos como Vanguard y Blackrock en el accionariado de las grandes corporaciones tecnológicas de la era digital, el modelo ha conducido a una concentración de poder. "Tienes ciertas compañías que hacen hacen un producto particularmente bueno, como Google, que se convierte en el standard de facto. Normalmente se piensa en la concentración de poder como una mala idea, pero si se basa en un buen trabajo…"
Ese es el reconocible discurso de otros grandes nombres de la tecnología como Bill Gates, pero para los consumidores no deja de representar un riesgo. "Puede serlo, pero también es el brote de una idea. Si todavía usas Google, en teoría no te gusta esa concentración de poder, pero en la práctica lo utilizas porque funciona".

En este momento cuando volvemos a sus palabras anteriores sobre la estrategia de secreto de Google en el desarrollo de IA. En ese caso, quizás, no está utilizando el poder de forma limpia. Negroponte lo admite: "Sí, no están utilizando el poder de forma limpia, pero se lo han ganado por el camino. Es un argumento duro, especialmente si estás en unas condiciones en las que realmente lo necesitas. Pero me molesta mucho más lo contrario. Si visitas EEUU probablemente experimentarás una conectividad mucho peor que en Europa. Por qué, qué va mal. Y la razón es que esas compañías pagan a los accionistas dividendos y les queda una cantidad pequeña para la red. En cambio, si visitas China, todo funciona, todo está limpio, los trenes viajan rápido, y dices: ‘wow, qué diferencia".

En Davos la presidenta de IBM, Ginni Rometty, y unos meses después el CEO de Apple, Tim Cook, han advertido de que la tecnología ha dejado atrás a la sociedad y de que la privacidad será el gran asunto del siglo XXI. Negroponte no está de acuerdo. "La tecnología se mueve rápido, pero la gente joven es muy capaz de seguir el ritmo. Y el debate sobre la privacidad es muy pequeño comparado con el que estamos a punto de vivir en torno a la biología sintética".

Según dice, hay un factor que altera el debate ético sobre la tecnología y es que "casi todo el mundo representa a alguien. Yo he logrado, y eso es un privilegio de la edad, no representar a nadie. Voy a foros, en la ONU, y todos a mi alrededor representan a alguien. De modo que cuando la presidenta de IBM habla de sus asuntos éticos, está representando a sus accionistas. No sé lo que cree realmente". 

¿Cuáles eran sus referencias éticas cuando sentó las bases de la era digital? "Cualquier cosa que hagas tiene consecuencias éticas. Algunas veces en mi mundo, más que en otros en efecto, haces cosas porque puedes. Así es. Bingo. No porque deberías, no porque alguien lo pida, no porque estás resolviendo un problema, no porque hay mercado. No. Lo haces porque puedes. Después de hecho, ves formas de utilizarlo que nunca habrías imaginado. Muchas de ellas resultan poco atractivas, y otras no te disgustan. Y te preguntas: ‘O Dios, ¿realmente he hecho esto yo?".

Cuando uno visita el MIT Media Lab llega a la conclusión de que el secreto de su éxito no es el presupuesto, sino su modelo y la meritocracia. Países como España deberíamos aprender de ello. "Hay mucho más dinero en este mundo que buenas ideas. Lo que necesitas hacer, y suele resultar muy difícil para muchas sociedades, es crear un entorno lo más heterogéneo posible. Diferentes edades, conocimientos, bases intelectuales, bases culturales, diferentes anhelos y deseos, tienes que mezclarlo al máximo, juntarlo y sacudirlo".

Pues Europa está preocupada porque su modelo de innovación no funciona. "No tengo claro que los unicornios sean una medida interesante del éxito", apunta Negroponte. "La ciencia fundamental es en lo que estoy interesado, porque las compañías que he visto nacer, muchas de ellas biotech, se han convertido en startup porque había un invento o un descubrimiento que actuaba como idea core y no el modelo de negocio. Los modelos de negocio están muy bien, pero no son lo importante para mí en una startup. Fíjese en Uber".

Lo cual nos lleva a la batalla entre industria y software, operaciones e información, Detroit y Silicon. "El futuro está conducido por un cambio absolutamente maravilloso: que el mundo natural y el mundo artificial son lo mismo. No hay diferencia. De modo que lo que la naturaleza suele hacer, lo haremos nosotros, y probablemente mejor. No se dirigirá por el código de software, porque será el mismo que el que hace que mi nariz esté aquí y fabricaremos de forma diferente. Es donde vamos". 
-ADN y código serán lo mismo.
-Por ejemplo.
Esa desaparición de barreras que obra la digitalización, especialmente la que distinguía lo verdadero de lo falso, afecta a democracia. "La democracia es un modelo de engagement que forma parte de una manera muy específica de ver el mundo", dice. "No usamos la democracia para hacer volar aviones, ni estudiar física. Cuando Tim Cook habla sobre democracia lo escucho tras el filtro de Apple, y en consecuencia no me interesa mucho. Hemos crecido en un mundo que tiene fronteras: puedes estar dentro o fuera, en la escuela o jugando, con límites definidos. El cambio más importante es que el mundo ya no es por más tiempo un huevo frito, sino una tortilla". La Era Caótica.

Defensa de Joi Ito La postura de Negropontte sobre la polémica por la recepción de donaciones de Jeffrey Epstein al MIT Media Lab le ha valido duras críticas. No obstante, se reafirma: "La dimisión de Joi Ito es una vergüenza. Es una gran pérdida y no debería haber pasado. Y siento mucho que la situación se creara hasta llevarlo a dimitir. Podría hablarle durante horas acerca de por qué no debería haber dimitido y de todos los asuntos en los que me he visto profundamente implicado".