Actualidad    Economía circular

Aimen seduce a Europa con sus bioplásticos creados con lodo

El centro gallego recibe el Premio de la Industria del Agua del Reino Unido por su proyecto Incover

08 JUN. 2018
3 minutos
Los representantes de Incover, recogiendo el premio europeo. / Innovadores

Economía circular. Aunque no es un concepto nuevo para el marketing, lo cierto es que son pocas las iniciativas a nivel industrial que consiguen cerrar el tan buscado círculo. Una de ellas, liderada desde España, acaba de recibir uno de los reconocimientos más destacados de Europa.

El centro tecnológico Aimen ha triunfado en los Premios de la Industria del Agua de Reino Unido 2018. El proyecto europeo Incover, que lidera el instituto gallego, se ha alzado como ganador en la categoría de recuperación de lodos y recursos del año. Estos galardones, que organizan WET News y Water & Wastewater Treatment, son unos de los más prestigiosos de la industria del agua en Europa.

¿Qué ha convencido al jurado? La iniciativa Incover tiene un objetivo claro: desarrollar y validar tecnologías innovadoras y sostenibles para la recuperación de recursos de valor añadido (bioplásticos, biofertilizantes oácidos orgánicos) a partir de aguas residuales urbanas e industriales, empleando metodologías inteligentes de control y operación.

Para conseguir este propósito, se están llevando a cabo tres casos de estudio. El primero está ubicado en las instalaciones de la Universitat Politécnica de Catalunya en Viladecans y se basa en tratar agua residual de origen agrícola con cianobacterias [bacterias capaces de realizar fotosíntesis oxigénica] en fotobiorreactores para obtener bioplásticos. Con el apoyo de otras tecnologías, también se consigue generar biometano, biofertilizantes y agua apta para el uso agrícola.

El segundo caso se valida en las instalaciones de Aqualia en Chiclana de la Frontera (Cádiz) y Almería. Consiste en aplicar bacterias y microalgas para tratar agua urbana en sistemas de lagunas abiertas, con los que se obtienen también bioplásticos y se recuperan nutrientes como fósforo y nitrógeno, así como agua para regadío.

El último caso de estudio se sitúa en The Helmholtz Centre for Environmental Research, en Leipzig (Alemania), y se encarga de tratar aguas procedentes de restauración con levaduras con el objetivo de conseguir ácido cítrico, un compuesto muy demandado en la industria química.

El centro gallego Aimen, además de coordinar la iniciativa, está probando a escala demostración desarrollos propios de sensores ópticos para monitorizar y controlar la producción de ácidos orgánicos y bioplásticos, con los que consigue reducir al 50% el coste total de operación y mantenimiento.