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Tichelman (Intel): “El coche autónomo es un ‘data center’ sobre ruedas”

Intel cumple 50 años en plena reinvención: de estar centrada en los chips para PC al coche autónomo o la realidad virtual. Hablamos con su director global de Mercados

13 DIC. 2018 - Madrid
6 minutos

Conseguir sobrevivir una década en un entorno tan cambiante como el tecnológico se antoja toda una proeza. Más lo es hacerlo durante 50 años, como es el caso de empresas tan conocidas como Intel. El popular fabricante de chips está de aniversario, justo cuando está inmerso en una revolución interna para adaptarse a la era post-PC.

"Intel ha jugado un papel clave a la hora de llevar la tecnología a la vida de muchas personas en estos 50 años y ahora estamos en un momento bastante interesante, en una transformación masiva que iniciamos en 2013", explica a INNOVADORES Maurits Tichelman, vicepresidente de Ventas y Marketing y director general de Mercados Globales y Partners en Intel. "Estamos dándole una vuelta a la empresa con el dato en el centro, en lugar de pensar tanto en los sistemas en sí".

En esta ecuación, y pese a las reticencias lógicas de Tichelman por anticipar las tendencias de los próximos 50 años, entran en juego paradigmas como la inteligencia artificial ("creo que tiene un potencial enorme en el ámbito de la salud. Por ejemplo, a la hora de ser más precisos sobre qué tipo de medicamentos pueden ser utilizados para tratar determinados cánceres muy agresivos") o el coche autónomo ("no solo por el transporte autónomo en sí, sino por la transformación que tendrá que venir cuando conectemos esos coches con la ciudad y con los centros de datos"). 

A propósito de este último aspecto, en el que ya están entrando competidores directos como Nvidia, el experto asegura que "un vehículo autónomo, en lo que a mí respecta, es básicamente un centro de datos sobre ruedas y que necesita una gran cantidad de cómputo. También todo lo que rodea al vehículo necesita ser conectado de nuevo. Así que tenemos todos los ingredientes básicos para proporcionar una solución completa para la conducción autónoma".

Una de esas patas es la del 5G, la nueva generación de redes que han de soportar todo el ecosistema de dispositivos conectados del mañana. "Hemos estado desarrollando tecnología muy agresiva para el 5G y creo que es fundamental que podamos, en los próximos cinco años, asegurar que no sólo podemos proporcionar y recoger los datos o ser inteligentes en la forma de procesarlos, sino también de aseguramos de que se hace con una baja latencia y con la capacidad de comunicación instantánea entre coches, obstáculos y otros puntos de información en la carretera», afirma el ejecutivo.

Otro de los campos de batalla de Intel para el futuro inmediato es la realidad virtual y aumentada. O su híbrido de nombre 'realidad extendida o mixta'. En cualquier caso, Maurits Tichelman explica que esta tecnología tiene importantes aplicaciones en ámbitos como el mantenimiento industrial ("cualquier mecánico podrá interactuar con otro que le preste ayuda, así como superponer información en su campo de visión para que pueda identificar más fádcilmente componentes o los pasos a dar en la reparación") o la sanidad, especialmente en países subdesarrollados o zonas de difícil acceso.

Pese a tanta ilusión, el directivo reconoce cierto efecto hype en la industria ("algunas de estas ideas  efectivamente podrían quedarse en algo de nicho"), pero se muestra confiado en el despegue de este segmento de actividad. "La realidad virtual es mucho más que videojuegos, pero estas capas puede que ayuden a acelerar todo lo demás".

Demanda "Para 2018 estimábamos unos 65.000 millones de dólares en ingresos. Ya se ha actualizado esa cifra a 69.500 millones. Está habiendo una demanda muy fuerte, incluso en el entorno PC. Ante esto, hemos ido aumentando la capacidad de producción, aunque obviamente es menor de lo que a algunos le gustaría. Pero estamos cumpliendo nuestros compromisos", afirma Tichelman.