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Así vivimos el viaje inaugural del primer tren comercial con baterías de hidrógeno

INNOVADORES toma asiento en la primera red de transporte regional impulsada con esta tecnología y creada por Alstom. No genera ninguna emisión de dióxido carbono y se presenta como alternativa sostenible y económica en las rutas no electrificadas

17 SEP. 2018 - Bremervörde (Alemania)
6 minutos

Desde hoy, el hidrógeno ya es una alternativa real para impulsar trenes de media distancia con 0 emisiones de dióxido de carbono. Desde la localidad alemana de Bremervörde ha partido el primero de los hasta 14 trenes Coradia iLint que la compañía de transportes Alstom va a poner en marcha en la Baja Sajonia alemana para cubrir trayectos regionales no electrificados y sustituir así a los convoyes utilizados hasta la fecha e impulsados por diésel. ¿Su particularidad? No necesitan ni combustibles fósiles ni catenarias eléctricas porque su fuente de energía es el hidrógeno.

Las pilas de combustible son el eje central del sistema y la fuente de energía primaria para propulsar el tren. Estas son alimentadas a demanda con hidrógeno y los trenes son impulsados por una unidad de tracción eléctrica.  Las pilas, ubicadas en la parte superior del tren, proporcionan electricidad gracias a la mezcla del hidrógeno, almacenado en los depósitos del vehículo, con el oxígeno procedente del aire exterior mediante un proceso de electrólisis. Como resultado de este, lo único que se emite es vapor de agua y agua condensada, sin generar ningún tipo de gases ni partículas contaminantes. Además, la electricidad se produce sin generador ni turbina, lo que hace que el proceso sea más rápido y eficiente y el sistema es capaz de almacenar la energía que no se gasta durante la tracción o el frenado y emplearla en las futuras fases de aceleración.

"El Coradia iLint es un alternativa sólida al diésel", ha argumentado durante la presentación, a la que ha asistido INNOVADORES, Stefan Schrank,  Project Manager del Coradia iLINT, sobre este vehículo que alcanza los 140 kilómetros/hora y goza de de autonomía de 1.000 kilómetros. El aumento del coste de los combustibles fósiles, los impuestos, la reducción en su uso por motivos regulatorios y su elevado coste de mantenimiento son argumentos que la compañía francesa utiliza a su favor para defender la necesidad de implementar tecnologías como esta en el marco de un transporte más limpio.

"Tanto en Europa como en Alemania hay una parte importante de la red ferroviaria que no está electrificada", ha explicado Schrank. En Alemania llega al 40% y este es el nicho de mercado que espera copar la compañía. Según los datos ofrecidos por el mismo, electrificar un kilómetro de red ferroviaria cuesta entre uno y un millón y medio de euros, por lo que el desembolso económico es más que notorio en las rutas regionales o menos transitadas. Así, el Coradia iLint se dibuja como una red de medio alcance para trayectos que no requieran de la velocidad más elevada pero en los que se quiera huir de los combustibles fósiles.

En este caso, la primera ruta abarcará una distancia de unos 350 kilómetros. Antes de partir el primer tren cada mañana, se recargará durante unos 20 minutos el depósito de hidrógeno y con esto puede mantenerse en funcionamiento. El hidrógeno en estado gaseoso se  suministrará a los trenes desde un tanque de acero de unos 12 metros de altura localizado junto a las vías de la estación de Bremervörde.

Desde la compañía esperan que en 2021 estén en pleno funcionamiento los 14 trenes que el Gobierno alemán ha comprado a la compañía y en los que ha invertido 81 millones de euros.  Stefan Schrank ha asegurado que ya han recibido consultas interesadas en el proyecto de las entidades de transporte de países como Toronto, Dinamarca, Austria, Italia u Holanda. En el caso español, sin embargo, todavía se están explorando las posibilidades con las que esta tecnología se podría implantar.