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Bioestimular los cultivos usando ‘influencers’ de microorganismos

Los fertilizantes de origen microbiano y bioestimulantes son el foco de nuevas y clásicas compañías. El uso de la microbiota puede tener un gran recorrido y, por eso, la legislación europea abre la puerta a la innovación en este campo

19 JUN. 2019
7 minutos
Un agricultor pasea por una explotación agraria. / IDEAGRO

Al ojo humano son inapreciables, pero si hundiéramos una cuchara en el suelo descubriríamos que hay más microorganismos que habitantes en la tierra, según fuentes de FAO. Los científicos solo conocen un 2%. Entre sus funciones vitales se encuentra la de mantener la fertilidad del suelo, que se emparenta con la cantidad de materia orgánica. Su pérdida por la erosión y la intensificación de prácticas agrícolas nada preventivas han arrojado con frecuencia suelos desequilibrados en nutrientes. "La disminución de minerales como el zinc en los suelos se traslada a su composición al cultivo y así a la alimentación humana", afirma Roberto Baigorri, investigador del centro de desarrollo de Timac AGRO en Navarra, en el I Foro Internacional Microbioma, en Cartagena.

"La materia orgánica es el pegamento, el almacén y la esponja del suelo"

Sobre un mapa de la Península Ibérica, se extiende en su centro el color asociado a niveles bajo de materia orgánica, no llega al 2% de media. En el norte, se conservan los suelos más fértiles. "La materia orgánica es el pegamento, el almacén y la esponja del suelo. Provoca que se convierta en un medio vivo. Entre sus efectos están que aumente la biodisponibilidad de nutrientes, estimula el crecimiento de la planta y facilita la vida de microorganismos", explica Roberto.

Por otro lado, algunos microbios son una especie de influencers que mueven a la masa de microorganismos en los microbiomas vinculados a la planta. El microbioma es el conjunto de genes de todos los microrganismos encontrados en un hábitat. En este caso, suelo-planta.

El agricultor ha entendido generalmente que gran parte de la rentabilidad del cultivo viene dada por la fertilización mineral. Hay que fertilizar no solo la planta, sino el suelo, porque su parte viva es también necesaria para el desarrollo vegetal. Es precisamente su microbiota: el conjunto de microorganismos que actúan en simbiosis con la planta, que cuidan de su vigor y crecimiento, aunque algunos pueden acarrear el riesgo de enfermedad.

Medir la actividad enzimática del suelo desempeña un importante papel en la dinámica del suelo, ya que es un indicador de que los microorganismos estarían actuando como fertilizante. Es esta una información mucho más útil que calcular cuántos microorganismos hay en el suelo. Su uso como bioestimulantes o biofertilizantes es complementario a la fertilización mineral. Esto no sólo beneficia a la planta, sino también al suelo protegiéndolo de procesos adversos, manteniendo su biodiversidad y sus funciones ecosistémicas. Veamos ejemplos.

Biofertilizantes

La mosca del olivo es un enemigo de la aceituna, pero hay microorganismos que pueden actuar como biofungicida, un fungicida natural. "Trabajamos en reproducir y multiplicar un hongo entomopatógeno para combatirla dentro del marco del proyecto Innolivar de la UCO. Para ello, vamos a ensayar su eficacia en laboratorio y campo para luego preparar un formulado precomercial", comenta Pedro Palazón, CEO de Ideagro, compañía que emplea un equipo multidisciplinar muy cualificado y con gran experiencia en el sector agroalimentario. Sus productos estrella son los biofertilizantes y bioestimulantes.

La Xylella fastidiosa es una bacteria que amenaza seriamente la producción agrícola. Ya hay casos documentados en cultivos leñosos en España. Las medidas de prevención son clave, ya que no existe una cura. En especial, hay que fortalecer la planta. "El uso de microorganismos como inductores de resistencia para prevenir que el insecto vector pueda afectar al cultivo es una estrategia que estamos aplicando dentro del proyecto LIFE Resilience", cuenta el CEO de Ideagro. Por otro lado, con una formulación a partir de la fermentación de la levadura, pretende controlar las enfermedades de la madera de la vid, otro serio desafío para la viticultura, mejorando a su vez la calidad del vino.

El desarrollo de un biofungicida, esta vez una Trichoderma, ha servido a los investigadores de Ideagro como estrategia para el control de hongos productores de micotoxinas en maíz, cereales o frutos secos. También Ideagro investiga acerca de la selección de microorganismos autóctonos para fijar nitrógeno ambiental con el objetivo de reducir el aporte de nitrógeno mineral, "sobre todo en Murcia, con el problema de los nitratos", añade Pedro. De las dos cepas, una ya se ha registrado.

Alimentar la parte viva del suelo "Para el correcto desarrollo de las plantas, tenemos potenciadores biológicos compuestos de microorganismos, como el de Timac Agro. Así se mejora su sistema defensivo, además de conseguir incrementos productivos y de calidad", según el investigador Roberto Baigorri. Esta empresa desarrolla fertilizantes, también especiales, y productos de alimentación animal. La legislación sobre el uso de microorganismos puede tener un gran recorrido en los próximos años en la UE. Está en la antesala de aprobarse. Los primeros fertilizantes podrán salir al mercado en julio 2022 y solo se pueden registrar cuatro especies de microorganismos. En España se incluyen seis tipos nuevos de productos.