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Cisco se encomienda a la pyme española

Andreu Vilamitjana, nuevo director general de Cisco en España, concede a INNOVADORES su primera entrevista tras su nombramiento el pasado marzo

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Andreu Vilamitjana, director general de Cisco en España / INNOVADORES

Pedro Sánchez elevó a noticia de primera plana la mera anécdota de que su primera decisión como presidente de Gobierno fue cambiar el colchón en que solía dormir Mariano Rajoy con su esposa. Siguiendo con esta improvisada tradición, cabe reseñar que el aterrizaje de Andreu Vilamitjana como nuevo director general de Cisco para España trajo consigo la instalación de distintos puntos de acceso de esta marca en su propia casa.

Este ejecutivo, de temple calmo y pensativo, accedió al sillón de esta multinacional en marzo de este año, tras una dilatada carrera como director de distintas unidades de negocio en compañías tecnológicas como Sage, T-Systems y Orange. Y con el reto mayúsculo de suplir a un clásico de la industria como José Manuel Petisco. Una labor mucho más complicada que dotar de conectividad a un hogar.

En su primera entrevista con INNOVADORES, Vilamitjana se muestra ilusionado por el reto que tiene por delante ("la esencia de esta empresa es su gente, con una variedad internacional y una riqueza personal y una capacidad de celebración que no había visto en ninguna otra empresa en España") y reconoce la buena labor realizada por Petisco y sus antecesores en el cargo.

"Todos ellos han sentado las bases de un crecimiento sustancial. Mi intención es ahora es continuar en esa línea pero involucrando a todo el mundo en una hoja de ruta para los próximos años, no sólo a los cuadros directivos sino a cualquiera que pueda aportar algo. Nos hemos reunido internamente durante varios días y hemos generado diez iniciativas de negocio muy importantes, apoyadas en la estrategia internacional de Cisco y en el portafolio amplio que tenemos", defiende.

Eso sí, el ejecutivo no desgrana en qué consisten estos planes, los objetivos de negocio planteados o cuál es su aterrizaje concreto. Sí anticipa, por otra parte, que se trata de iniciativas "que buscan aproximarse al mercado de forma más intensa y penetrando en nuevos segmentos, tanto respecto a tamaño de cliente, con foco en las empresas de tamaño medio y medio bajo, como de sectores verticales".

Esa misteriosa estrategia, que tiene un horizonte temporal de cuatro años en el que calibraremos su éxito o fracaso, va camino de ser el icono del liderazgo de Andreu Vilamitjana, quien por otro lado mantiene las previsiones de crecimiento de la firma en los últimos cursos (con incrementos de la facturación superiores al 20% en segmentos como la ciberseguridad o la colaboración, y rondando el doble dígito en el global de su actividad -el año pasado se quedó en el 9% interanual-) y sigue apostando por la reconversión de este fabricante de hardware de comunicaciones hacia un actor más orientado a los servicios y al software.

En este último sentido, el directivo aspira a seguir integrando (llevando capacidades de protección e inteligencia artificial a los productos de red de la marca) y equilibrando estos tres pilares de negocio (actualmente el hardware sigue representando dos tercios de los ingresos de Cisco) hacia una convergencia de modelos que sea más sostenible y competitiva en un mercado donde rivales como Aruba Networks, Huawei o Alcatel Lucent Enterprise se están mostrando muy fuertes. Aunque Andreu discrepa: "No hay nadie que tenga otra oferta completa de extremo a extremo".