Industria    HANNOVER MESSE

De la fábrica automatizada a la fábrica autónoma

La mayor feria industrial muestra los avances del sector en materia de inteligencia artificial y sensorización avanzada, pero denota todavía una gran confusión sobre cómo será el abordaje de las TIC dentro de la planta

07 ABR. 2019 - HANNOVER (ALEMANIA)
11 minutos
Un robot industrial colocando una pieza en un chasis de vehículo en la Hannover Messe 2019 / A.I.

Con alrededor de 200.000 visitantes y más de 6.000 empresas expositoras, la Hannover Messe es la cita obligada del sector industrial a escala global. Una feria donde esta parte oculta de nuestra vidas se viste de gala y muestra las principales innovaciones que prometen una fabricación más eficiente, sostenible e inteligente. Avances que, conforme pasan los años, tienen más que ver con las tecnologías digitales que con la propia técnica o la maquinaria industrial.

Sin ir más lejos, uno de los principales temas de conversación este curso es la inteligencia artificial o, si lo prefieren, la automatización de las fábricas que, en última instancia, han de llevar hacia la plena autonomía de las plantas. Un campo en el que resultado muy relevante la entrada en juego de players TIC ajenos al sector, como Intel (cuyo chip para redes neuronales, Movidius, permite entre otras cosas reconocer objetos que han de ser seleccionados y categorizados por los brazos robóticos), o Cisco (redes IoT inteligentes). Eso sí, distinguir entre automatización al uso, como la que se viene produciendo en este entorno desde hace años y la verdadera automatización (o autonomía) movida por lo digital resulta, cuanto menos, confuso; cuanto más un engaño comercial. Por no comentar que la mayoría de estas aplicaciones, mostradas a bombo y platillo en la feria, no están todavía disponibles para su uso y sus impulsores tampoco lo esperan en el corto plazo.

Mismo efecto de 'bomba de humo' que vivimos en el torno a una de las palabras favoritas de los fabricantes industriales: el 'edge computing'. Partiendo del hecho de que las fábricas fueron pioneros en la dotación de capacidad de cómputo a dispositivos distribuidos, el uso de este término como equivalente a cualquier elemento con un chip o a un sensor con cierta capacidad de ejecución repetitiva resulta peligroso, máxime cuando se trata de una tendencia en auge que aún no está asentada en el imaginario colectivo.  Álvaro Esteve, director de Automatización Industrial en Siemens, coincidía al señalar que "muchos fabricantes venden como 'edge' cosas que solo son IoT", si bien él mismo admitía a INNOVADORES que su definición de 'edge computing' no se corresponde a la estándar aplicada a esta tecnología, "sino a una visión industrial de la misma", mucho más generosa en su acepción.

Entre los distintos conceptos y casos de uso incluidos en esta reinterpretación generosa del término encontraríamos "una notificación push para el móvil que avisa de una caída en la planta" gracias a la sensorización básica de la misma, o una aplicación de inventario "que permite una visión comprehensiva de qué componentes de automatización están siendo usados en cada máquina". En ambos ejemplos, la única tecnología empleada es una serie de sensores que envían dicha información al usuario final, quien es el que tiene que decidir cómo la interpreta o gestiona. Reducir el "hype" del 'edge computing' en este sector y aclarar convenientemente lo que significa esta tecnología se anotja un imperativo urgente para que los actores industriales no caigan en implementaciones vacías o falsas sensaciones de innovación que resulten un lastre para su operativa a medio plazo.


Gemelo digital

Como en años anteriores, el gemelo digital fue nuevamente protagonista de la Hannover Messe, aunque sin grandes avances ni de fondo ni de forma respecto al curso anterior. Quizás la que más hincapié ha hecho en la materia fue, nuevamente, Siemens, que puso sobre la mesa varios casos de uso de estas representaciones virtuales de las máquinas, procesos y plantas industriales: desde una ropa hecha de maíz gracias al trabajo de los gemelos digitales que dieron con la clave de crear estas telas en una centrifugadora, hasta el modelaje y perfeccionamiento de la fabricación de vehículos en plantas automatizadas hasta las herramientas de Virtual Commissing que permiten convertir cualquier diseño CAD en un una simulación sobre la que realizar toda clase de pruebas (colisiones, caídas, movimientos, etc.) para probar la calidad de los conceptos de diseño, no sólo del producto final, sino también del proceso de elaboración. Modelos virtuales que, a diferencia de los que llevan existiendo en el sector desde hace décadas, pueden modificarse en tiempo real con toda clase de parámetros y conectarse a los datos verídicos de la planta sobre la que se está operando.

Quizás el ejemplo más curioso fue el presentado por la firma alemana junto a la compañía de maquinaria Trorud Engineering. Esta última ha integrado la tecnología de virtualización y automatización de la primera para desarrollar la máquina de packaging más rápida del mundo, con capacidad de procesar hasta 300 paquetes por minuto con un coste de ingeniería un 50% menor.

Más allá de la técnica

Hasta aquí los elementos más disruptivos o que más llamaban la atención en el ingente recinto ferial de Hannover, pero las innovaciones en el ámbito industrial van mucho más allá. O más acá, según se mire, porque la revolución digital también se vive en los elementos más básicos de la fábrica.

Sirva como muestra el trabajo mostrado por la española Eurecat en este evento: un sistema que permite aplicar diseños complejos a piezas de chapa de metal, hasta ahora estaba circunscrita a productos cuyas altas tiradas productivas absorbiesen la inversión en matrices de estampación o embutición. Su propuesta, llamada  Incremental Sheet Forming, permite que -con tal solo una contraforma o molde sencillo- los fabricantes puedan abordar procesos de fabricación de gran complejidad en  materiales tan diversos como madera, pasta master o metal.

Volviendo al stand de Siemens, la casa germana no ha dejado pasar la oportunidad de mostrar avances en cosas tan básicas como las fuentes de alimentación (dotadas ahora de protocolos avanzados de comunicación entre máquinas y con las salas de control, así como protecciones electrónicas de nuevo cuño contra cortocircuitos o sobrecargas) o la identificación mediante radiofrecuencia (con cámaras extremadamente veloces a la hora de reconocer los objetos que pasan por la línea de producción o que salen de la cadena logística).

Todos estos avances los hemos conocido en una edición de la Hannover Messe especial por varios motivos. El primero de ellos, se trata de la primera ocasión en que se reunifica esta feria con su antaño fracasada escisión CeBIT, centrada en el mundo digital. Por otro, por el papel destacado que las empresas no germanas tienen en la muestra: China copa gran parte de los pabellones especializados en manufactura y materiales, mientras que Suecia -país invitado- ha hecho un extraordinario desembarco con grandes nombres como Ericsson, ABB, Tetra Pak o SKF.