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De promesa a realidad, lo que le falta aún a la 5G

El Global Mobile Broadband Forum evidencia que la 5G se hace eco en la sociedad pero subyacen las quejas por las subastas del espectro y la falta de algunos estándares

20 OCT. 2019 - Zúrich (Suiza)
7 minutos
Instantánea del Global Mobile Broadband Forum. / ALBERTO IGLESIAS

Llevamos más de un lustro hablando de la quinta generación de redes móviles, conocida popularmente como 5G. Sin embargo, no ha sido hasta este año cuando esta tecnología ha llegado por fin a nuestras vidas. Según la GSMA, ya se puede disfrutar de la 5G en más de una veintena de países a través de 40 operadores. Estados Unidos es, sin duda, el país que ha abrazado con más ahínco esta tendencia, con sus cuatro principales ‘telco’ (AT&T, Verizon, T-Mobile y Sprint) ofreciendo este servicio en numerosos núcleos urbanos. En Europa, la mayoría de los ejemplos son de lanzamientos únicos por parte de una sola compañía, principalmente Vodafone, T-Mobile y Swisscom. Pero esto es tan solo el comienzo de una revolución prometida y que ahora comienza a ver la luz.

Nada menos que 620.000 millones de dólares representa la oportunidad de la 5G en terrenos como la automoción conectada, industria, energía, seguridad, salud, entretenimiento, finanzas o retail. Por no hablar de los 700 millones de dólares en ahorros de costes que esta nueva tecnología va a contribuir a las cuentas de los operadores de telecomunicaciones. Todo ello conforme avanza la adopción de esta tecnología por parte de los consumidores finales (1.570 millones de usuarios en 2025, según la propia patronal de las ‘telco’) hasta alcanzar un aporte extra al PIB mundial de 289.000 millones de dólares para dentro de cinco años.

Esas son las proyecciones, pero estamos en ese preciado momento en que comienza a haber plasmaciones inmediatas del éxito de la 5G que sirven de ventana hacia el futuro. Por ejemplo, en Corea del Sur ya hay más de 3,5 millones de usuarios de esta clase de redes en tan solo seis meses desde su lanzamiento comercial. En China, más concretamente en Mongolia, Huawei está usando la 5G para automatizar el movimiento de 30 camiones en una mina, aumentando no solo la producción de la instalación (de transportar las cargas a 10 km/h a hacerlo al triple) sino también reduciendo el peligro para los trabajadores de paso. En el Gigante Asiático, China Mobile ya ha desplegado la 5G en 50 ciudades pero prevé implantarlo en 340 urbes de cara al próximo curso, con más de 400 millones de ciudadanos cubiertos. Una aproximación ingente, a años luz de los proyectos encumbrados en el Viejo Continente o América.

Qué gran cosa, la 5G. Pero su camino hacia la consolidación no está exento de retos. El primero de ellos es el que tiene que ver con la gestión del espectro en muchos países europeos. "Cada euro que se gasta en subastas no se invierte en el despliegue de las redes", ha confesado Alex Sinclair, CTO de la GSMA durante el Global Mobile Broadband Forum, celebrado esta semana en Zurich. "Hay dudas sobre si tenemos el espectro correcto, en el momento correcto y si con él podemos satisfacer la demanda y habilitar nuevos casos de uso con incentivos suficientes con nuestro modelo comercial", añadió a su vez Matt Beal, director de Estrategia Tecnológica de Vodafone. "Es necesario contar con modelos de precios flexibles en el espectro y con incentivos a la industria", sentenció Ken Hu, presidente rotatorio de Huawei, la firma deseñada por Donald Trump pese al cual ya ha logrado comercializar 400.000 antenas 5G en todo el globo.

La segunda de las trabas es la relacionada con los estándares. Aunque el marco ya está muy claro en general, Enrique Blanco -CTIO global de Telefónica- denuncia que "es necesario especificar y desplegar el 5G ‘stand-alone’" porque, en su opinión, "los estándares son demasiado amplios y no totalmente completos". Un vacío normativo que puede provocar, según Blanco, "problemas de interoperabilidad y el riesgo de hacer despliegues propietarios".

5g en el hogar

Un de los principales catalizadores de la 5G no está precisamente en la arena móvil, sino en el acceso a Internet de alta velocidad en sustitución de la fibra óptica. Huawei prevé que para el año 2025 habrá más de 480 millones de conexiones FWA (las que usan esta quinta generación móvil para el hogar). La ‘telco’ suiza Sunrise ya está reemplazando sus despliegues de fibra por 5G en zonas rurales. Y ese parece que es el camino para que la Unión Europea pueda elevar del 15% actual al 50% previsto para 2020 (objetivo prácticamente imposible ya) los accesos de 100 Mbps entre la población comunitaria

DARDOS ENTRE LAS ‘TELCO’ Vodafone ha sido el primer operador en lanzar la 5G de manera comercial en España. Desde Telefónica creen que este movimiento es apresurado y potencialmente fallido. "La carrera no va de quién lanza primero, sino de hacerlo de forma sostenible", dijo Enrique Blanco, CTIO de la ‘telco’ española