TIC    UE

Dominios europeos para conseguir un internet más seguro

Los dominios ‘.eu’ buscan consolidarse como un sello de confianza en internet y lo están haciendo a base de inteligencia artificial

09 JUL. 2019 - Madrid
6 minutos
Jordi Iparraguirre, director de Innovación de EURid. / INNOVADORES

A la hora de conectarnos a internet y consultar distintas páginas web, un paso fundamental es introducir la URL correspondiente en la barra de navegación. El nombre de turno seguido de un punto y una terminación de dominio que suele ser un ‘.com’, ‘.es’, ‘.net’ o ‘.biz’. Desde hace unos años, además, es posible optar a registros personalizados que aportan carácter y distinción a las distintas marcas o entidades presentes en la Red. Y, entre todo este tsunami de siglas y abreviaturas, hay una terminación de dominio que se está haciendo un hueco a pasos agigantados: los ‘.eu’.

En la actualidad, hay más de cuatro millones de dominios en internet que se asocian con esta enseña europea, de los cuales alrededor de 180.000 son webs registradas en España. Una denominación que no solo permite agrupar a compañías y organizaciones con operación en la UE sino que también proporciona un halo de garantías y confianza frente a otras terminaciones más masificadas y con historiales de salvaguardar páginas de estafas o ciberamenazas. Un sello de confianza en el que tiene mucho que ver la innovación tecnológica.

Jordi Iparraguirre, director de Innovación de EURid, explica que "los dominios son una commodity para los usuarios finales y está bien que sea así, que no sea complicado de usar, que puedas registrar una web en apenas unos minutos. Pero por detrás hacemos muchos esfuerzos para hacer que sea un espacio de confianza, donde poder trabajar o comerciar de manera tranquila. Para ello tenemos que luchar contra el scam, las tiendas que venden falsificaciones o los robos de identidad". 

En este sentido, EURid -entidad que gestiona los dominios ‘.eu’ en nombre de la Unión Europea- utiliza distintos paradigmas tecnológicos que buscan satisfacer este reto mayúsculo. Por ejemplo, empleando modelos de predicción a la hora de analizar los metadatos del registro de cualquier nueva web, "para determinar la probabilidad de que pueda ser usada con fines maliciosos", usando para ello fuentes internas y externas (fruto de la colaboración con organismos como la EUIPO o la Europol), discrepancias basadas en el histórico y otra serie de patrones que son fácilmente explotables con el machine learning.

"Todo esto se calcula en décimas de segundo y si vemos algo sospechoso, el dominio no se activa hasta que sea revisado manualmente por nuestro equipo legal", explica el directivo, que aclara que ellos nunca suspenden una página ya activa en base al contenido, sino que se limitan a avisar a las empresas potencialmente afectadas y a las autoridades correspondiente cuando detectan alguna anomalía o ilegalidad.

En la conversación mantenida con Iparraguirre durante el reciente DES 2019, el experto añade que trabajan habitualmente con una serie de crawlers que escanean frecuentemente las webs bajo dominio ‘.eu’ con el fin de garantizar este ecosistema seguro. Un proceso que ya tienen muy maduro en EURid, pero al que le están añadiendo nuevas patas de actuación. Una de ellas pasa por acelerar no tanto la detección de los problemas, sino su resolución, con una mayor y más estrecha colaboración con el resto de agentes implicados. La otra, hacer más inteligentes si cabe sus modelos de detección, con una tecnología pendiente de patente que esta entidad está desarrollando junto a la Universidad de León para prevenir cualquier incidente que lastre la actividad placentera en Internet de los consumidores.

"El sistema cada vez va aprendiendo más y más y eso es fundamental porque gestionamos entre 2.000 y 3.000 nuevos dominios al día, sin contar las renovaciones o los cambios de datos, por lo que necesitamos ser eficaces a la hora de monitorizar todos estos registros", concluye Iparraguirre.

Diferentes lenguas EURid también clasifica las webs por su temática. Pero Iparraguirre reconoce que hacerlo con reconocimiento del lenguaje natural es un desafío "ya que tenemos muchos idiomas en la UE y no todos ellos están igual de entrenados en los modelos".