Entrevistas    Robótica

El creador de Roomba revela su origen: entre pirámides y petróleo

Hablamos con Colin Angle, CEO de iRobot, sobre los antecedentes que llevaron a esta marca a lanzar su popular dispositivo de limpieza doméstica automatizado

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El modelo de robot marino de iRobot, listo para navegar. / INNOVADORES

Se acercan las Navidades y, entre juguetes para los más pequeños, smartphones y mucha ropa, hay un regalo que destaca en la lista de deseos de muchas personas. Tanto por lo inusual -es un electrodoméstico- como porque hace apenas unos años nadie contaba con él. Hablamos de Roomba, ese pequeño robot aspirador que limpia el suelo sin que tengamos que prestarle la más mínima atención y que puede trabajar incluso sin que estemos en el hogar y aunque haya escaleras de por medio. Una innovación que ha facilitado la vida cotidiana de miles de personas, pero que, contrariamente a lo que pudiéramos pensar, no ha sido fruto del azar ni tan siquiera de una evolución específicamente pensada para este nicho de mercado.

La primera de esas falsas premisas la podemos rebatir con datos: iRobot invierte entre el 12 y el 13% de sus ingresos en I+D y ocupa el 5º lugar en el sector de la electrónica en las carteras de patentes más valiosas del sector de la tecnología, de acuerdo con la Clasificación de Potencia de Patentes del IEEE Spectrum. Para entender la segunda, hay que hacer algo de historia.

12 años fue lo que tardó iRobot en lanzar su primer aspirador doméstico

La compañía que preside Colin Angle fue fundada en 1990 en el marco del MIT Robotics, todavía en los anales de la era de la robótica y la inteligencia artificial que vivimos hoy. Y su propósito no era limpiar suelos. De hecho, nada más lejos de la realidad: sus primeras misiones fueron la exploración de la Gran Pirámide de Giza (junto a National Geographic) y encontrar petróleo submarino perjudicial en el Golfo de México. iRobot, en esa primera etapa antes de dedicarse al mercado de consumo, también firmó el primer robot de presencia remota y autonavegación en ser aprobado por la FDA norteamericana. E incluso, esta firma presume de haber inspirado los robots de exploración espacial que la NASA emplea en Marte.

"Tardamos doce años desde que fundamos iRobot hasta que diseñamos Roomba y 17 años hasta que estos robots están disrumpiendo al nivel que estamos viendo ahora. Parece fácil de imaginar, pero fue muy difícil de hacerla realidad", confiesa Colin Angle en su segunda entrevista con INNOVADORES. "Probamos hasta 20 negocios diferentes hasta encontrar por accidente la Roomba. Y en todos ellos desarrollamos tecnologías cruciales para ella".

Uno de los ejemplos claros de esta ingente preparación previa la encontramos en el segmento militar, en el que también estuvo presente iRobot durante algunos años. "Nos dedicábamos a la detección y limpieza de minas antipersona o dispositivos explosivos. Roomba usa esos mismos algoritmos para encontrar la ruta de aspirado perfecta", detalla el directivo.

Pero estos robots de defensa eran increíblemente caros y completamente imposibles de fabricar a gran escala para el segmento doméstico. "Hacer un robot con tantos mecanismos y sensores no es barato. Por eso estuvimos en la industria de los juguetes durante cinco años, colaborando con Hasbro, para hacer muñecas bebé. El objetivo era descubrir cómo hacer diseños duraderos y baratos con piezas de plástico que antes eran metálicas, así como entender cómo usar la fabricación industrial en masa», añade Angle.

Pero faltaba el componente clave de la Roomba: aspirar el suelo. Y también en este terreno fue una aplicación profesional la que le dio a iRobot el conocimiento necesario. En palabras de su CEO, "estuvimos cuatro o cinco años trabajando con Johnson West en un robot industrial de limpieza, y ahí es donde aprendimos a limpiar superficies".

Personas mayores

Es la historia de una constancia sostenida, de la paciencia en el desarrollo y la consecución de pequeñas metas antes del gran éxito. Todo sustentado en una filosofía que encarna la elegancia de la sencillez y la severidad de la grandeza: "El diseño de un robot tiene que perseguir una misión". Y la misión que tiene en vilo a Colin Angle y los cientos de ingenieros de iRobot en estos momentos es ayudarnos a vivir de forma independiente durante más tiempo.

Mercado potencial no le falta: conforme la sociedad vive más años, se antoja un problema de primer nivel a la hora de garantizar la calidad de vida a las personas de mayor edad. Según el INE, para el año 2066 habrá más de 14 millones de personas con más de 65 años en nuestro país, el doble que en la actualidad, suponiendo el 35% del total de la población española. Para colaborar con este asunto, los robots conversacionales (como el que ya diseñó iRobot para hospitales) y capaces de coger y entregar objetos en una vivienda parecen el gran arma secreta de la tecnología ante este reto.  

Aunque no está siendo un camino sencillo, ni siquiera para estos expertos en guiarse entre la suciedad. "El siguiente nivel de inteligencia, el que necesitamos para esta nueva generación de robots, no depende tanto sobre inteligencia artificial o código sino sobre entender el rol del robot y cómo vivimos. Podemos llevar un robot a la cocina, pero si no sabemos dónde está la nevera no servirá de mucho. Los robots pueden entender comandos, ahora hay que hacer que entiendan el contexto", explica Angle.

Su multinacional, que ya está lanzando los primeros dispositivos con esta capacidad, trabaja en estas lides en base a mapas  preconfigurados, beacons que se colocan en el domicilio y, especialmente de cara al futuro, en el reconocimiento visual de objetos. 

"Por ahora vivimos en el suelo para entender el mundo en el que estamos, pero luego iremos a tareas más complicadas que requieran procesos manuales, como poner la lavadora o hacer una comida y llevarla al comedor", promete el ejecutivo. "Por eso nuestros robots no tienen brazos, porque no tiene sentido ponérselos si no saben dónde están los objetos".

Parece que esta vía aún tardará años en dar sus frutos, por lo que antes podremos asistir al lanzamiento del otro nicho que iRobot busca explotar masivamente: los robots de asistencia médica remota. "Son robots con capacidad de interacción y que pueden suplir al médico o la enfermera en el sentido de visitar a la persona mayor sin necesidad de desplazamientos", adelanta Colin Angle, quien no se plantea todavía plazos para esta tecnología: "Hemos trabajado con una empresa californiana experta en telemedicina (Touch Health) para lanzar RP-VITA, que necesita de una estrategia completa que empuje su lanzamiento". Por su parte, el trabajo de desarrollo de robots para ancianos y cuidado de la salud es parte del plan de largo plazo de iRobot.