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El Disobedience Award del MIT, para los movimientos #MeToo

Las ganadoras encarnan los ideales más altos de este premio a la desobediencia: hablar de verdad al poder y potenciar a los que no tienen voz

06 DIC. 2018
2 minutos
El movimiento #MeToo se ha extendido por todo el mundo. / Mihai Surdu / Unsplash

Este año el MIT ha querido reconocer en su segunda edición de los Disobedience Award la lucha de los colectivos #MeToo contra el acoso y el asalto sexual, así como contra la marginación de las víctimas supervivientes. Las ganadoras de esta edición encarnan los ideales de este galardón que premia “la desobediencia” pacífica, no violenta, al servicio de la sociedad.

Tarana Burke, fundadora del movimiento #MeToo; BethAnn McLaughlin, quien lo trasladó a las áreas STEM, y Sherry Marts, que ayuda a las academias y a las organizaciones sin ánimo de lucro a ser más inclusivas.

“Las ganadoras encarnan los ideales más altos del Disobedience Award: hablar de verdad al poder, potenciar a los que no tienen voz, aceptar la responsabilidad personal y las consecuencias sin una visión de beneficio personal”, explica en la presentación de los premios Joi Ito, director del Media Lab y cofundador de esta iniciativa.

El movimiento #MeToo ha representado “un cambio radical” en la cultura estadounidense y en todo el mundo, en las instituciones, en todos los ámbitos profesionales, académicos y políticos. “La negativa de estas tres mujeres a retroceder o ser silenciadas es lo que continuará impulsando el movimiento hacia adelante ante todo tipo de oposición. Tenemos que apoyar ese tipo de heroísmo”, subraya Ito.

Las tres ganadoras, seleccionadas por un comité de 11 científicos, expertos en justicia social y líderes de opinión, se han llevado un premio en metálico de 250.000 dólares que tendrán que compartir, mientras que para los finalistas será de 10.000 dólares. Los cuatro finalistas son Katie Endicott; Sarah Mardini y Yusra Mardini; Tara Parrish; y Deborah Swackhamer.