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El dramático ‘gap’ de Europa en IA respecto a EEUU y China

Un informe de McKinsey subraya, entre los motivos, que las iniciativas de inteligencia artificial siguen estando fragmentadas en Europa

13 MAR. 2019
3 minutos
La inteligencia artificial es un nueva brecha entre Europa y EEUU y China / GSMA

Si el ‘gap’ digital europeo es dramático, cuando se trata de inteligencia artificial aún es peor. Un informe de McKinsey (Notes from the AI frontier: Tackling Europe’s gap in digital and AI) pone en evidencia la brecha que separa a Europa de EEUU y China en el avance y la aplicación de esta tecnología.

Un dato: si Europa mantuviese el ritmo de desarrollo de inteligencia artificial, podría crear 2,7 billones de euros de valor añadido. Pero, si lograse posicionarse al nivel de EEUU, la cifra crecería hasta los 3,6 billones. De hecho, se considera que la IA puede “dar un fuerte impulso a las economías de la UE”.

Según la investigación, la inversión europea en inteligencia artificial no se está deteniendo, pero el ritmo con el que lo hace “sigue siendo limitado”, sobre todo en comparación con competidores como EEUU y China, de ahí la generación de esta brecha.

Sin embargo, desde McKinsey ponen en valor algunos puntos fuertes de la UE, entre ellos, los cerca de seis millones de desarrolladores profesionales, más que en Estados Unidos, así como el desarrollo en determinadas áreas, como la robótica inteligente.

Aunque el 25% de las nuevas empresas de IA son europeas, este es un dato que contrasta con los datos de inversión en la fase inicial de esta tecnología. “Las iniciativas de inteligencia artificial siguen estando fragmentadas en Europa”, subrayan en este informe.

En este sentido, los países más avanzados del norte de Europa y los anglosajones lideran, en estos momentos, Europa, por delante de China y justo por detrás de EEUU. Sin embargo, los países del sur y del este del continente están “rezagados”.

Ante esta radiografía, los expertos de esta consultora advierten de que la brecha que ahora existe puede ampliarse si no se da un compromiso “rápido y global”, sobre todo en aquellos países europeos donde la disposición en torno a la inteligencia artificial es relativa baja.