Agro    Comisión Europea

El ‘machine learning’ sentencia: habrá guerras del agua

Investigadores del JRC se basan en un algoritmo que identifica los puntos más vulnerables para este tipo de conflictos, solo la cooperación entre países puede atajarlos

02 NOV. 2018
3 minutos
La cooperación entre países resultará clave para frenar estas futuras guerras del agua. / Victor Benard / Unsplash

La Comisión Europea advierte: la posibilidad de una ‘guerra del agua’ es real. Y no lo dicen sus expertos, sino sus algoritmos basados en machine learning. Un informe del Joint Research Centre alerta que los ‘puntos calientes’ más vulnerables son cinco ríos: Nilo, Ganges, Indo, Tigris y Colorado. ¿Cuál es la probabilidad de guerras reales? Un 75%. Sólo una cosa puede ponerles freno: “La cooperación entre países”.

Para llevar a cabo este estudio que identifica los “problemas hidro-políticos”, el científico del JRC que dirige este equipo, Fabio Farinosi, utilizó el aprendizaje automático para modelar los factores que podrían devenir en batallas por el agua. El algoritmo se basó en información sobre anteriores de conflictos relacionados con el agua, los niveles de cooperación que existieron en su momento y los vínculos en torno a la disponibilidad de agua dulce, así como el estrés climático, la presión humana sobre estos recursos hídricos y las condiciones socioeconómicas.

“El alcance del estudio es doble. Primero, quisimos resaltar los factores que conducen a la cooperación política o las tensiones en las cuencas fluviales transfronterizas. Y, segundo, el objetivo era mapear y monitorizar la probabilidad de este tipo de interacciones en el espacio y el tiempo y bajo condiciones socioeconómicas cambiantes”, explica el investigador que dirige este equipo.

Así, se han identificado los factores que empujan a los países bien hacia la cooperación política bien hacia las tensiones en las cuencas fluviales transfronterizas: la escasez de agua, la alta densidad de población, los desequilibrios de poder y los factores estresantes climáticos.

“Esto no significa que cada punto caliente identificado dé lugar a un conflicto. Depende de lo preparados y equipados que estén los países para cooperar”, subraya Farinosi, al tiempo que señala que el objetivo de la investigación es “ayudar a crear conciencia de los riesgos para que puedan buscarse soluciones desde ya”.