Entrevistas    CANAL DE PANAMÁ

Lecciones del Canal de Panamá: “El medio ambiente marcará las infraestructuras”

Hablamos con la mujer que ha liderado uno de los proyectos de ingeniería más importantes del mundo, Ilya Espino de Marotta

19 JUL. 2018 - Londres (Reino Unido)
6 minutos
Ilya Espino de Marotta durante las obras de ampliación del Canal.

Ilya Espino de Marotta sabe lo que es ser la excepción. Esta panameña de discurso enérgico  ha sido durante años la mujer con el cargo más alto dentro de la Autoridad del Canal de Panamá, entidad en la que ostenta la vicepresidencia ejecutiva, un cargo que, además, le valió la responsabilidad de estar al frente uno de las obras de ingeniería más importantes de los últimos tiempos:  la ampliación del Canal de Panamá. Hablamos con ella en Londres, en el  World Built Environment Forum organizado RICS, sobre cómo la tecnología puede aplicarse para cambiar el futuro de las construcciones.

Tras casi una década de obras  y un coste que supera los 4.000 millones de euros, Espinosa habla con satisfacción de esta titánica empresa.  "Un proyecto de tanta envergadura para un país tan pequeño -a penas cuatro millones de habitantes- requiere de ciertas garantías", señala la vicepresidenta del Canal. Y por eso, se buscaron las ultimas tecnologías que garantizasen la máxima eficiencia de la obra, pero eso sí, "con la condición de que su eficacia hubiese sido probada previamente". El Canal no es un espacio para experimentos

Durante la ampliación, que culminó en junio de 2016, el espacio amplió su capacidad de para permitir el paso de buques más grandes. Así, se añadió un tercer carril para el tránsito de barcos de mayor tamaño, con la construcción de un complejo de esclusas en el Atlántico y otro en el Pacífico. Las nuevas puertas son 21,3 metros más anchas y 5,4 más profundas que las anteriores, pero utilizan menos agua gracias a las tinas de reutilización de agua.  "Hemos conseguido reciclar el 60% del agua durante los tránsitos", cuenta Espino, cuando antes el agua se perdía cada vez que se abrían y cerraban las compuertas.

ROSA PARA VISIBILIZAR
La ingeniera, consciente de que todavía representa a una pequeña minoría de mujeres que han accedido a posiciones como la suya, usó durante las obras casco y peto de seguridad rosas para llamar la atención sobre su 'excepción.

"La protección del medio ambiente determinarán el futuro de las grandes infraestructuras", asegura, tratando de emplear energías limpias cuando se pueda o consumiendo menos agua. "Es una tendencia que va a crecer en todos los proyectos porque los recursos son limitados y hay que salvaguardarlos", insiste. Y por eso es fundamental "hacer edificaciones más amigables con el medio ambiente". Para ello, hay que ser conscientes de "qué tecnologías se pueden implementar. Al principio la gente se negaba a emplearlas por su alto coste, pero cada vez van bajando más de precio y hay que mirar a largo plazo. No se trata de pensar sólo en la inversión de hoy, sino en el beneficio futuro para el planeta", subraya.

Para llegar hasta ahí, ha sido fundamental la digitalización de todo el canal que se introdujo con esta obra. Un proceso en el que el principal reto fue conjugar el nuevo software y los nuevos sistemas para que funcionasen como los operadores estaban tradicionalmente acostumbrados. "Hay que buscar el equilibrio entre el conocimiento tradicional y el automatizado: ese cruce de ideas es la clave porque las personas que desarrollan un software no saben cómo son los intercambios de tinas de agua, por ejemplo», señala. Y por eso es fundamental cercionarse «de que la tecnología, por muy nueva que sea, de verdad satisfaga lo que uno realmente necesita". 

En esta nueva etapa, buena parte de los elementos del Canal están debidamente sensorizados, lo que permite adelantarse a los problemas gracias al matenimiento predictivo que posibilita la implementación del Internet de las Cosas. Además, integra un sistema de cámaras y monitorización que permite contemplar desde cualquier lugar, especialmente por motivos de seguridad, qué esta sucediendo en las exclusas.

"Aunque el proyecto fue construido en Panamá, el desarrollo es mundial. Las compuertas se hicieron en Italia, las válvulas Corea y los sistemas de control en España", cuenta Espino. De modo que sin la interconexión de todos los sistemas en tiempo real  en cada uno de los paíse y al modelado 3D, la ampliación no hubiese sido posible.