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El robot español que cosecha las fresas de California sin tocarlas

La cosechadora robótica de Agrobot recolecta en tres días 100 hectáreas de fresas maduras gracias a la inteligencia artificial. Nació en Huelva, pero trabaja para empresas estadounidenses que facturan 2.000 millones de dólares

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Cómo es la fresa perfecta? "La que convence a la vista y al gusto: roja y dulce", responde el CEO de Agrobot, Juan Bravo, a INNOVADORES. "La auténtica innovación está en conseguir soluciones sencillas y robustas que hagan más fácil el trabajo en el campo", continúa. Es la máxima con la que su empresa, desde Huelva, se ha hecho un hueco en la robótica agrícola hasta llegar a los campos de California (EEUU).

Agrobot comenzó su actividad en 2009 en el Centro Tecnológico de la Agroindustria de Huelva (Adesva). Un grupo de ingenieros se obsesionó por conseguir aplicar la robótica a la agricultura. Y pensó que la fresa reunía las condiciones ideales para trabajar en esta idea. "Hemos empezado por la fresa porque sus características permiten hacer un desarrollo completo a un coste bajo y eso es la clave de su viabilidad".

El mercado natural de este producto son las inmensas explotaciones de California, en manos de las mayores multinacionales de fresas del mundo. "Trabajamos con firmas que facturan 2.000 millones de dólares al año. Tienen extensiones inmensas donde puede entrar sin problemas cualquier tipo de maquinaria". "Además, hay un auténtico problema de mano de obra. Es muy difícil encontrar trabajadores en California para recoger la fresa. Y más ahora cuando se está limitando la inmigración". 

El Agrobot SW 6010 es una cosechadora de fresas que es capaz de recoger de la mata solo la fruta que está madura. ¿Cómo lo consigue? Con inteligencia artificial. Cuenta con 30 brazos robóticos que incorporan una cámara con visión artificial que detecta el grado de madurez de la fruta. Recopila entre 10 y 30 imágenes por segundo. De esta forma los algoritmos pueden confirmar, mediante un análisis morfológico y de color en tiempo real, si la fresa cumple con los parámetros marcados -tamaño, grosor y color

Si la fresa está verde se quedará en la planta. La inteligencia artificial es quien selecciona la que se debe cosechar. La robótica quien corta el tallo de la fruta y la deposita en una cinta transportadora. Después serán los humanos quienes clasifiquen las fresas y las guarden en las cajas para su distribución.

Las ‘manos’ robóticas de Agribot, al contrario de la (muy poca) competencia que tienen en el mercado, no tocan en ningún momento la fruta. Con un movimiento preciso cortan el tallo y cogen la fresa por el pedúnculo para evitan dañar o marcar la fruta. Tan solo tarda cuatro segundos en hacerlo. Su manejo es muy sencillo: unos sensores dispuestos alrededor de la máquina la dirigen de forma automática a través de la bancada de la fresa. "Como solo coge la fresa que está madura, la cosechadora debe pasar por el mismo sitio varias veces para recoger las que se han quedado en la planta y que van madurando poco a poco", cuenta Bravo. "Quizás lo más importante es que se realice a una velocidad adecuada, porque el robot no puede demorarse un minuto por cada fruto. Eso no es rentable", añade. 

La robótica ayuda sobre todo en la cosecha que precisa de precisión, de personalización. "Las fresas son frutas delicadas que se pueden dañar con facilidad si no se cosechan con cuidado", dice Bravo. A diferencia de las manzanas o los plátanos, "no hay maduración posterior, por eso solo se pueden recolectar en el momento de maduración completa y entonces también son más delicadas". Con este sistema robótico, en tres días se pueden recolectar 100 hectáreas.

Innovación en la sencillez

La manipulación robótica en el campo no es un asunto sencillo. El primer problema que tiene que resolver el robot es saber dónde está la fruta que hay que cosechar "porque se mueve en un entorno que no está estructurado, en el que hay hojas, ramas y otros elementos que podrían dificultar el trabajo. Aquí es donde entra en juego la inteligencia artificial, la tecnología más importante para digitalizar el campo", indica Bravo.

El éxito de Agrobot está precisamente en su sencillez. "El vehículo no tiene alta tecnología, pero se fabrica con materiales robustos y que pueden ser reemplazados fácilmente". Como los brazos robóticos son independientes entre sí, la máquina puede seguir trabajando ante algún fallo. "La ventaja de este modelo es que es funcional y sencillo y por tanto relativamente barato". Aseguran que cuesta menos que un tractor convencional. 

Excelente acogida en EEUU 

La española Agrobot llegó a California tras ganar el Open Mind Award de la Junta de Andalucia. El premio era viajar a Silicon Valley, aunque para ellos "el premio fue descubrir que allí todo es grande". Las primeras pruebas en campo las hicieron en Watsonville, localidad del estado de California (EEUU) que produce el 40% de la fresa de este estado.

Y allí continúan en fase de experimentación. Pero ha tenido una excelente acogida. Agrobot ha sido reconocida por la revista americana ‘Wired’ por tener el proyecto de recolección de fresa más avanzado del mundo, por encima de iniciativas americanas, japonesas o australianas.

Un viaje de ida y vuelta La fresa no nació en la campiña onubense, pero su microclima hizo que esos pequeños frutos rojos viajaran desde California hasta adecuarse al terreno occidental andaluz. Fue el empresario sevillano Antonio Medina quien llevó a Huelva las primeras plantas freseras allá por 1960 y el verdadero precursor de su cultivo. Ahora, este grupo de ingenieros que forman Agrobot, han hecho el viaje de vuelta: han llevado su cosechadora robótica desde Huelva hasta California. El negocio de la fruta une dos continentes.