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Alan Iny: “En algún momento nuestros modelos quedarán obsoletos”

Alan Iny, director asociado de Boston Consulting Group, admite en una entrevista a INNOVADORES la incertidumbre actual que ha de afrontarse con la innovación

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Alan Iny, líder del equipo de liderazgo de Boston Consulting Group. / INNOVADORES

Kant decía que “se mide la inteligencia del individuo por la cantidad de incertidumbres que es capaz de soportar”. Pero lo que el filósofo germano quizás no tuvo en cuenta es que, en pleno siglo XXI, estaríamos moviéndonos en un contexto en el que la incertidumbre ha pasado de ser la excepción a convertirse en la regla.

Un escenario en el que contar con procesos continuistas y basados en la evolución incremental no es sino sinónimo del fracaso. Distopía o utopía, la realidad es que marcar reglas claras en un mundo líquido que diría Bauman resulta cada vez más una misión imposible.

“Un filósofo como Heráclito podría decir que cada momento de la historia es único, que no puedes bañarte dos veces en el mismo río porque las cosas cambian de forma constante. Un consultor práctico podría decir que los líderes de hoy en día se encuentran ante una oportunidad única, un regalo: vivir en tiempos que cambian de manera más rápida y drástica que nunca significa que existen más oportunidades para lograr una ventaja competitiva y dar forma al futuro.  Y solo aquellos líderes y empresas que estén dispuestos a experimentar, a cuestionar sus propios supuestos, a ver las cosas de formas diferentes, lograrán sacar provecho de la situación”, reflexiona Alan Iny, para INNOVADORES.

Iny es uno de los líderes del equipo de liderazgo del Boston Consulting Group y coautor del aclamado libro Thinking in New Boxes, en el que profundiza en el nuevo paradigma que se abre a la creatividad empresarial con la incertidumbre como telón de fondo.

¿Resulta posible predecir algún futuro, sustentar nuestros planteamientos en un marco a cinco, diez años vista, con alguna posibilidad de acierto? “Siempre ha resultado imposible predecir el futuro con exactitud, pero es cierto que debido a la mayor incertidumbre y volatilidad que existe hoy en día, ahora resulta todavía más difícil. Es como esa obra de música clásica donde al principio se dice que 'se ha de tocar lo más rápido posible' y luego, un poco más adelante, a los músicos se les dice que vayan más rápido”, explica el ejecutivo, reconvertido a gurú de la toma de decisiones en estos tiempos locos.

“Los escenarios son una herramienta que utilizo con mis clientes para ayudarles a evaluar sus estrategias y garantizar que son todo lo robustas que pueden ser. Imagine cuatro visiones extremas de lo que podría ser el año 2030 en cuanto a movilidad y a una empresa automovilística pensando en cómo se pueden preparar para cada una de ellas. O visiones de cuatro futuros diferentes en materia de ciberataques y una compañía de seguros desarrollando planes para adaptarse a cada una de ellas”, detalla Iny.

La tecnología es una parte importante de todo esto: existen numerosas herramientas digitales y analíticas, junto con cantidades ingentes de información y nuevas formas de interpretarla y extraer valor. Todas estas tendencias y fuerzas emergentes se convierten en elementos críticos de los escenarios del futuro. 

“Uno de los principales retos es determinar qué elementos de la tecnología evolucionarán rápidamente, incluso de forma exponencial, como el aumento de la velocidad de procesamiento y el volumen de datos, y cuáles cambiarán de manera más lenta de lo que cabría esperar.  A fin de cuentas, si hubiéramos preguntado a alguien en 1970 cómo se imaginaba que serían los vuelos en 2018 seguramente hubiera hablado de viajes supersónicos para todo el mundo, si no de mochilas cohete”, concluye.

¿Cómo pueden las empresas adaptarse a este entorno?, cabe preguntarse ante este panorama esbozado por Alan Iny. “A menudo las personas piensan que la innovación tiene su origen únicamente en las startups y, por supuesto, existen ejemplos anecdóticos como Zuckerberg en su habitación del campus que respaldan esta idea.  Pero no tiene por qué ser así”, sintetiza el consultor.

“Las grandes empresas desempeñan un papel importante en todo esto, y la mejor forma de hacerlo es capacitando a las personas a cualquier nivel para que puedan ver las cosas de un modo distinto. Puesto que el mundo se encuentra en constante cambio y nuestros modelos mentales son fijos, esto significa que en algún momento todos y cada uno de nuestros modelos quedarán obsoletos”.

Anticipar por hábito. Pregunta obligada es si algún día regresaremos a un escenario de mayor estabilidad. “La incertidumbre siempre estará ahí, y aquellas empresas que piensen de forma prospectiva y no solo predictiva tendrán una gran ventaja”.