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FIPSE premia un test para la resistencia a antibióticos y un probiótico para prevenir la caries

FIPSE reconoce doce proyectos de innovación en medicina que abarcan desde el diagnóstico temprano de enfermedades como la demencia de Lewy hasta la telemonitorización de los pacientes con EPOC, pasando por muchas más dolencias y necesidades del sistema sanitario

19 NOV. 2018 - Madrid
13 minutos
Ganadores de los Premios FIPSE a las innovaciones en salud 2018. / ALBERTO IGLESIAS

Reconocer y destacar la ciencia española en el ámbito sanitario, en concreto, en la mejora de las prestaciones de los servicios de salud. Ese es el objetivo de los Premios FIPSE a las Innovaciones en Salud 2018, organizados por la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España, cuyo fallo hemos conocido en la tarde de este lunes.

La convocatoria, lanzada en marzo de este año, tenía como destinatarios a todos los profesionales del sector que están trabajando con ahínco en el desarrollo de nuevas tecnologías o metodologías en el diagnóstico, cuidado, tratamiento, prevención y calidad de vida de los pacientes hospitalarios. Una labor no siempre visible, pero fundamental para mejorar el nivel de nuestro sistema de salud y garantizar la máxima calidad en la atención médica.

La primera de las categorías de estos galardones buscaba reconocer las innovaciones ya implementadas, esto es, aquellos dispositivos, tecnologías, procesos o servicios ya introducidos en el sistema de salud. El trabajo ganador ha sido el de la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunidad Valenciana con su Carbaplex ID: una nueva herramienta de diagnóstico e identificación rápida de microorganismos multiresidentes. Su propósito es identificar más rápidamente las resistencias antibióticas mediante un antibiograma genético, identificando los genes de resistencia a antibióticos. De este modo evitaríamos las pruebas actuales que tardan entre 24 y 72 horas, cuando el tratamiento ya se ha iniciado.

El resto de proyectos finalistas en esta categoría han sido:

    • El Hospital Gregorio Marañón ya está trabajando en la impresión 3D clínica, fabricando objetos anatómicos de sus pacientes en el área de cirugía ortopédica. Su objetivo es, mediante esta fabricación aditiva, mejorar la comunicación con los propios enfermos, así como planificar de manera más precisa las operaciones e, incluso, usar las reproduciones en 3D como plantillas durante el propio proceso quirúrgico. ¿Un dato tangible? Gracias a esta ayuda en quirófano se ha logrado reducir las cirugías oncológicas de ocho a apenas cuatro horas.

   • Desde el País Vasco, y en concreto desde el hospital de Galdakao, nos llega TelEPOC: un sistema de alerta temprana y telemonitorización para pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica.  Su funcionamiento es sencillo: el afectado por esta dolencia envía información diariamente a los enfermeros asignados a su caso, de modo que ellos y ellas pueden determinar el mejor tratamiento para su situación (reduciendo las visitas innecesarias a urgencias y los ingresos hospitalarios). El siguiente paso va en la línea del uso del machine learning para detectar patrones complejos que permitirían anticipar una potencial crisis de los pacientes con EPOC.

    • También desde Valencia, específicamente desde su Instituto de Biomecánica, encontramos Fallskip. Se trata de una aplicación móvil y dispositivo para la valoración biomecánica del riesgo de caídas de las personas mayores. Con esta herramienta, que sustituiría las escalas y tests clínicos (muy subjetivos y con una alta falta de sensibilidad) a la hora de predecir el riesgo de caídas de las personas mayores, en menos de un minuto y conociendo las causas más probables. Entre los datos monitorizados están el tiempo de reacción, biomecánica de la marcha, fuerza en miembros inferiores o equilibrio del sujeto.

    • El Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge trabaja actualmente en la creación de un perfil epigenético para identificar el cáncer de origen desconocido, ese que se produce cuando existe una metástasis y no se sabe de dónde viene. Hablamos de pacientes con mal pronóstico, donde el estudio del ADN de los tumores (los cuales tienen señales químicas específicas de cada tipo de cáncer) pueden permitir su detección e identificación. El sistema, llamado EPICUP, ha sido usado ya en más de 500 pacientes.

    • Finalmente, en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid se ha diseñado un nuevo enfoque para el tratamiento de los tumores abdominales mediante SBRT (radioterapia en intensidades altas pero con pocos efectos secundarios), una técnica que ya se venía usando fuera de España, pero para la que se han ideado protocolos clínicos específicos y se ha diseñado un nuevo sistema de inmovilización para los pacientes, pendiente de patente.

Innovación en desarrollo

Por otro lado, el certamen también ha destacado la labor de la investigación española en proyectos de innovación desarrollados entre el 1 de enero de 2014 y el 31 de diciembre de 2017 que todavía no han llegado a su fase comercial.  La iniciativa vencedora tiene como objetivo utilizar bacterias beneficiosas (en concreto, un probiótico llamado S.Destisani) para luchar contra la caries, enfermedad que hasta ahora solo puede prevenirse mediante el cepillado al uso.

La curiosidad ha querido que este descubrimiento llegara de casualidad: uno de los investigadores de la Fundación Fisabio había conseguido, sin quererlo, evitar que su pareja sufriera nuevas caries, lo que llevó a pensar que había algún elemento en la saliva de este individuo que permitía reducir la prevalencia de esta enfermedad. Los científicos ya están en negociaciones con Colgate para su introducción en el mercado.

El resto de los finalistas en esta sección han sido:

    • El proyecto SINTROCITO, del Hospital Vall d'Hebron, consiste en el desarrollo de unos eritrocitos sintéticos, más estables, estandarizables y que permitirían abandonar los ensayos con eritrocitos animales que se suelen emplear para analizar y predecir las epidemias de gripe cada año. De esta forma, se garantizaría una mayor precisión en la detección de esta enfermadad y su comparación a escala internacional.

    •Para los más de 14 millones de pacientes en Europa con hipertensión que no responde a otros tratamientos, no suele haber mucha esperanza y sí muchos riesgos cardiovasculares. Pero recientemente se ha descubierto que esta dolencia suele venir acompañada de apnea del sueño. Y lo que los científicos del CIBERES han ideado es tratar esta última para, de forma indirecta, controlar la primera. Lo hacen por medio de una tecnología llamada HIPARCO-score, que detecta biomarcadores en la sangre para determinar si cada paciente individual puede beneficiarse de las terapias para la apnea del sueño. 

    • Por su parte, el Instituto de Investigación Biomédica Germans Trias i Pujol está trabajando en un nuevo método diagnóstico diferencial mediante biomarcadores para la demencia con cuerpos de Lewy y la monitorización de tratamientos anti-agregatorios. Hemos de tener en cuenta que esta enfermedad es una de las más complicadas de diagnosticar correctamente, ya que el 80% de los casos son fácilmente confundibles con el Alzheimer. 

    • Desde Andalucía llega el proyecto IVA NAGEN, una aplicación informática que facilita la medicina personalizada en torno a las enfermedades raras. Desarrollado por la Fundación Progreso y Salud, este sistema permite analizar de forma más rápida el genoma en busca de los errores que determinan estas enfermedades. ¿El resultado? Reducir de 7 años a 2-3 días el diagnóstico de esta clase de dolencias. La iniciativa ya ha sido implantada en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

    • Otra curiosa historia de cocreación es la que se ha presentado alrededor de la fijación en ostomía para prevención de hernias: fue un paciente ostomizado el que sufrió una hernia a causa de este tratamiento, dándose cuenta de la falta de vendajes o sistemas de compresión para mejorar su calidad de vida. De su propio empeño surgió un primer prototipo que fue perfeccionado por el Hospital Doce de Octubre de Madrid y que le permite disfrutar de su gran pasión -el ciclismo- incluso pese a tener una bolsa adosada a su abdomen.

La elección de los ganadores de los Premios FIPSE a las Innovaciones en Salud 2018 corrió a cargo de un jurado de siete profesionales de la industria farmacéutica, medios de comunicación y Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. Los proyectos premiados se llevan 15.000 euros como aportación a fondo perdido, compatible con otras subvenciones o aportaciones económicas, así como servicios de acompañamiento en forma de aceleración comercial o mentorización.