Agro    CAMBIO CLIMÁTICO

Hora de pasar del anuncio de catástrofes a “crear bosques”

Un mundo en extinción: expertos como Carlos Duarte alertan de que la Tierra está en un punto de no retorno y así lo corrobora el panel intergubernamental de la ONU

04 OCT. 2019
7 minutos
Para salvar el planeta hay que tener más bosques, tanto en tierra como en los océanos. / Rog Shaf /unsplash

Expertos de la ONU avisan de que el aumento del nivel del mar se está acelerando y es imparable. El último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), el grupo de referencia que fija y actualiza el conocimiento sobre cambio climático y las medidas que se deben tomar, alerta de una situación insostenible. El IPCC considera que, con las condiciones actuales, se multiplicarán los fenómenos extremos vinculados al calentamiento de los océanos. Según las conclusiones del informe, el aumento del nivel del mar se ha acelerado por el incremento de la pérdida de hielo en la Antártida y Groenlandia.

Los resultados del estudio, en el que han participado más de 100 autores de 36 países y para el que han analizado más de 7.000 artículos científicos, se han presentado la misma semana de la Huelga Mundial por el Clima. Esta acción ha movilizado a millones de personas para exigir a los gobiernos la declaración de emergencia climática. Todo ello en una semana crucial en la agenda política mundial, ya que también se celebraba la Cumbre por el Clima en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.

Carlos Duarte, director del Centro de Investigación del Mar Rojo y catedrático de Ciencias Marinas de la King Abdullah University of Science & Technology, en Arabia Saudí, y uno de los líderes mundiales en ecología marina, habla de ello para INNOVADORES: "Se ha acabado el momento de pronosticar catástrofes. Hay que poner en marcha los acuerdos a los que nos comprometimos hace ya tres años en el Acuerdo de París".

La ciencia plantea que para mitigar el cambio climático hay que cambiar el modelo energético y basarlo en energías renovables, transformar el modelo urbanístico y hacer modificaciones en los sistemas de transporte y en la movilidad. También hay que cambiar la forma de producir alimentos y basarlo en una dieta climáticamente sostenible. Además, expertos como Duarte aseguran que hay que "tener más bosques, tanto en tierra como en los océanos, para movilizar la mayor parte de carbono de la atmósfera como CO2, a biomasa viva en el océano y en la tierra, donde ese carbono genera beneficios". 

En este sentido, un estudio de la revista científica European Heart Journal asegura que más de ocho millones de personas habrían muerto ya de forma prematura en el mundo por culpa de la contaminación del aire. Entre el 40% y el 80% de esos fallecimientos estarían provocados por enfermedades vasculares como ataques cardiacos y accidentes cerebrovasculares.

La realidad es que los gobiernos no han puesto en marcha las medidas necesarias para parar el cambio climático, y parte de la población todavía no es consciente de los beneficios de pequeños gestos como reciclar o dejar de usar plásticos. El Proyecto Malaspina, que recogió hace unos años muestras de agua de todos los océanos del mundo determinó que el 80% de la superficie marina contiene microplásticos. Y ese material acaba en el estómago de muchas especies que consumimos los humanos.

Entre el año 1902 y 2015 el aumento del nivel del mar ha sido de 16 centímetros. El informe, en el escenario más positivo, pronostica un aumento del nivel del mar de 43 centímetros para 2100 y de hasta 84 centímetros si las emisiones de efecto invernadero siguen creciendo como hasta ahora. 

Entre otras alertas, los expertos señalan que los acontecimientos climáticos extremos, que ahora son excepcionales, aumentarán, por lo que los ciclones tropicales, las olas de calor y las inundaciones podrían convertirse en algo normal. En este sentido, recuerdan que cerca de 1.500 millones de personas viven en zonas de peligro.

Según los resultados del estudio, esta situación se podría paliar si se invierte en proteger esas zonas, especialmente la costa, contra la subida del nivel del mar. Esta financiación sólo sería rentable si se realiza en zonas pobladas, como Nueva York, pero sería difícil asumir este tipo de inversión en países o zonas rurales o pobres, donde el valor de "salvar" la zona no compensaría un desembolso económico elevado.

Aunque las peores consecuencias no se verán en unas cuantas generaciones, los expertos señalan que la sociedad debe ser consciente de que en la Tierra todo está encadenado. Nosotros plantamos semillas cuyas plantas serán polinizadas por abejas si éstas no desaparecen, si lo hiciesen, se extinguirían otras especies para las que sirven de alimento, por lo que el círculo no podrá cerrarse y empezaría a desestabilizarse el sistema. La Tierra ya existía antes que nosotros, pero puede que en unos siglos ya no sea un lugar adecuado para que el ser humano pueda sobrevivir.