Opinión    Algoritmia y violín

Hyperideas y la carrera de Oklahoma

21 OCT. 2018
4 minutos
La primera cápsula del HyperLoopTT se fabrica en Cádiz. / INNOVADORES

Vivimos en la era de las hyperideas. Ojo con ellas, no son de fiar. El sector mundial de los fabricantes de trenes de alta velocidad está dominado por el gigante chino CRRC, surgido de la fusión en 2015 de China North Railway (CNR ) y China South Railway (RSE). Él solito tiene el 69% de cuota de mercado y factura, si se suman el resto de sus negocios, más que la fusión de Alstom y Siemens, y las divisiones de Bombardier, General Electric y Hitachi juntas. Pero a tenor de las recientes declaraciones en el S-Moving de Málaga de Dirk Ahlborn, CEO de HyperloopTT, podría decirse que CRRC tiene los días contados. Porque con la revolucionaria tecnología del consorcio que promueve Elon Musk, "podremos decidir dónde vivir y dónde trabajar".

En realidad, algunos de esos grandes fabricantes del ferrocarril han empezado a implicarse en el desarrollo del Hyperloop, con la intención de no perderse las posibles innovaciones que surjan en su seno. Han conseguido viajar a más de 600 km/h, pero descartan explotarlo comercialmente. En privado, advierten de que, mientras no se pruebe el modelo de negocio, Hyperloop se mantiene en la categoría de costosa y amable hyperidea. Porque los casos de uso no son nada sencillos de conseguir: será rentable su construcción, cómo superará las barreras regulatorias, a cuánto ascenderá coste de mantenimiento anual, de qué factura eléctrica hablamos, podrán circular varios convoyes al mismo tiempo en un tubo de vacío, cómo se garantiza la seguridad de un aparato que circula a 1.200 km/h, será posible configurar un precio competitivo frente al resto de alternativas de transporte...

Son habituales las hyperideas. Generan muchos titulares, inversiones incautas, pero poco negocio. Hasta que determinados actores se ponen serios y entran con el cuchillo entre los dientes. Es lo que está ocurriendo en el ámbito del blockchain. Se suceden acontecimientos que indican que los sistemas basados en tecnologías de registro distribuido (Distributed Ledger Technology, DLT), uno de los cuales es el blockchain, han abandonado ya la fase beta. Se ha desatado la Carrera de Oklahoma por la conquista del nuevo territorio.

Ya comenté el giro de tuerca de Google Ads para meter las criptomonedas en el corral. Cito dos hechos más de esta semana: la Depository Trust & Clearing Corporation, la principal infraestructura de mercado post-trade para la industria de servicios financieros globales, ha hecho público un informe realizado con Accenture según el cual las DLT pueden procesar el volumen de negociación bursátil de un día en máximos en EEUU. Y Goldman Sachs y Galaxy Digital Ventures acaban de comprar BitGo, una plataforma que usan centenares de criptomonedas. ¡Corred!