Opinión    Algoritmia y Violín

Informáticos para todos

La innovación tecnológica se queda en un ejercicio bizantino si no conseguimos que alcance a toda la economía

28 OCT. 2018
4 minutos

Adjudican a tu empresa un trabajo para implementar un software y contratas a una persona para que lo haga. A las 48 horas de iniciar el servicio,  deja el puesto. Abandona tu equipo sencillamente porque le ha contactado otra compañía y considera que aqella oferta es más ventajosa. Esta anécdota es real (el cliente era del sector público, para más señas) y retrata bien el momento que atraviesa el sector, especialmente en las áreas de sistemas y de forma muy especial en ciberseguridad. Profesionales que ni siquiera quieren contrato fijo para no estar atados a nadie y que exigen salarios altos pese a tener poca experiencia. Y también el otro extremo: un mercado poco concienciado del valor estratégico que tiene esta actividad para su supervivencia, reacio a remunerar como se merece. Salesforce, SAP y Oracle son, por este orden, los gigantes tecnológicos que más profesionales certificados están requiriendo en España para poder seguir el ritmo de su área de ventas, que va como un tiro. Una empresa española del sector me dice que sólo se está pudiendo cubrir el 50% de la demanda de informáticos del mercado. No es un fenómeno nuevo, llevamos ya un par de años arrastrándolo y advirtiendo de él. Pero es que se trata de un asunto grave este para el país. 

El mundo de la implantación de sistemas informáticos está muy próximo conceptualmente al de la consultoría y acaba manifestando, quizás por eso, la misma sintomatología. Muchos directivos escogen como primera opción a la gran marca global, el Boston Consulting Group de turno en sus diferentes escalas, porque hay un adagio recurrente: si contratas a un grande y se equivoca la culpa es suya, si eliges a un pequeño y falla la culpa es tuya. Pero el problema está en el enorme tejido de pymes y micropymes que no tienen elección, para las que no sirven las soluciones mastodónticas, que no pueden pagarse un servicio de atención personalizada y no encuentran respuestas ágiles en un mercado atenazado por la escasez de personal y la confusión inherente a la vertiginosa revolución digital.

Quizás haya que profundizar en ideas como las centrales de compras para que las pymes puedan agruparse y aspirar a mejores proveedores. Desde luego habrá que despertar a la Universidad y a la Formación Profesional para que reaccionen rápido y encuentren la forma de atraer más alumnos a los estudios de Informática e Ingeniería. Se trata de una cuestión de Estado fundamental. Porque la innovación tecnológica se queda en un ejercicio bizantino, puro barroco, si no conseguimos que alcance a toda la economía. España ha podido vivir con el espejismo (¿autoengaño?) de un mercado doméstico de 45 millones de personas, que permite producir gigantes locales, y el manto protector del BOE. Pero eso se acaba.

EUGENIO MALLOL es director de INNOVADORES