I + D    Sostenibilidad

Una investigadora española desarrolla un lecho con restos cerámicos para depurar el agua de riego

Está creado con residuos de ladrillo de baja calidad que filtra el agua y elimina los restos de herbicidas y plaguicidas del olivar

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La investigadora del IRNAS Beatriz Gámiz, responsable del estudio. / INNOVADORES

Es la base de la economía circular: aprovechar lo que “se tira”, los residuos, para darle nuevos usos. En este caso, investigadores del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC) han modificado un tipo de arcilla procedente de la industria del ladrillo y cerámica, una bentonita, para desarrollar un lecho filtrador con propiedades de limpieza del agua de riego agrícola. En las primeras pruebas con este nuevo elemento filtrador, ya han conseguido eliminar tres tipos diferentes de pesticidas.

Eso sí, para conseguirlo han tenido que modificar las propiedades de la bentonita. Primero han eliminado carbonatos y, posteriormente, han añadido una disolución de hierro. “Este material presenta cualidades adecuadas de filtrado de pesticidas cuando sufre una doble modificación. Por un lado, la alteración orgánica transforma su naturaleza de hidrofílica a hidrofóbica para adsorber, es decir, de adherir a su superficie, compuestos orgánicos. Por otro, la inorgánica eleva la acidez superficial, lo que genera mayor capacidad de adsorción de ciertos plaguicidas”,  explica la investigadora del IRNAS Beatriz Gámiz.

Los primeros ensayos, que se han llevado a cabo con la Fundación Innovarcilla de Jaén, han conseguido grandes resultados para plantaciones de olivar. De esta forma, un residuo en la fabricación de ladrillo y cerámica, por su baja calidad, se convierte en el material para que el agua proveniente del olivar fluya sobre él y pierda los restos de herbicidas y plaguicidas que contiene.

Con esta investigación se consigue unir dos grandes sectores económicos de Jaén: ladrillo y olivar. Pero lo más importante: soluciona un grave problema medioambiental. El cultivo de los olivos conlleva el uso de numerosos pesticidas que pueden acabar mezclándose con el agua. De esta manera un elemento de bajo valor se convierte en un elemento sostenible y que mejora no sólo la calidad de los suelos sino la productividad de las cosechas.