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La cáscara de huevo, nueva materia prima sostenible para el sector energético

Del huevo se aprovechan hasta las cáscaras y ahora científicos alemanes las utilizan como electrodos para almacenar energía

27 AGO. 2019
3 minutos
Un equipo de científicos alemanes apuesta por este residuo orgánico para el sector energético. / Caroline Attwood / Unsplash

Para algunas civilizaciones el huevo es símbolo de la perfección. Por su forma y contenido es la imagen de la fertilidad. Por sus valores nutricionales es uno de los alimentos fundamentales. Contiene proteínas, minerales, vitaminas y grasas esenciales en cualquier dieta. Ahora un grupo internacional de investigadores liderado por científicos del Helmholtz Institute Ulm de Alemania, han descubierto que su cáscara puede convertirse en materia prima para el sector energético y podría revolucionar las baterías tal como las conocemos.

La cascara de huevo, que sirve para proteger el embrión, está formada por carbonato cálcico (CaCO3). En colaboración con investigadores australianos, los científicos alemanes han estudiado las propiedades electroquímicas de estas cáscaras que, en el mejor de los casos, suelen acabar en plantas de compostaje.

En el marco de este proyecto tecnológico, se ha utilizado cáscaras de huevo y sus membranas molidas en un polvo fino. Este polvo se calentó a trescientos grados centígrados durante dos horas para obtener calcita. A continuación, se empleó el polvo a modo de electrodo en un ánodo de litio metálico, introducido a su vez en un electrolito no acuoso. Es decir, la solución que ejerce de conductor eléctrico. Las pruebas indican una alta eficiencia en la conservación energética que se traduce en un 92 % a lo largo de mil ciclos de carga y descarga. El siguiente paso será crear un capacitador litio-ion de bajo coste que incluya el material.

Se calcula que solo en Europa se producen alrededor de un millón de toneladas de cáscaras de huevo al año, por lo que cualquier iniciativa de reciclaje y optimización de los recursos es bienvenida. Ahora estas cáscaras se emplean, por ejemplo, como catalizador sólido en la producción de biodiésel, lo que minimiza el uso de productos contaminantes. También pueden servir como biomaterial para la creación de estructuras óseas para pacientes aquejados de osteoporosis. Incluso el colágeno de sus membranas tiene aplicaciones cosméticas.

Este estudio, ya se ha publicado en la revista Dalton Transactions de la Royal Society of Chemistry. Aunque todavía queda trabajo para conseguir la aplicación comercial de esta investigación, sin duda se trata de una nueva opción dentro de la economía circular para conseguir una sociedad más sostenible.