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La ‘embajadora en el MIT’ que combate el Alzheimer

Mercedes Balcells dirige el programa de colaboración IDEA2 mientras investiga en su laboratorio el cultivo de tejidos "neurovasculares" con la vista puesta en erradicar el cáncer

Julio Miravalls
01 JUN. 2018
8 minutos
Mercedes Balcells es una de las principales referencias en el MIT. / INNOVADORES
Cuando llegué al MIT hace 20 años descubrí que había programas internacionales con Francia, Alemania, Japón, China, México… pero no con España. Busqué españoles y conté con el apoyo del doctor Luis Pérez Breva, del profesor Jaime Peraire y del profesor Manuel Martínez Sánchez. Éramos los cuatro que estábamos allí. Nos explicaron que no había un programa con España porque nadie lo había propuesto".
Mercedes Balcells, barcelonesa con nacionalidad y residencia estadounidense, doctora en química macromolecular por la universidad RWTH de Aachen (Alemania) y máster en química por la Ramón Llull y en ingeniería química por el Instituto Químico de Sarriá, asume riéndose un cargo honorífico de "embajadora de España en el MIT". Y algo tendrá que ver en que "ahora la nacionalidad mayoritaria del profesorado en el MIT es la española".
Balcells es la directora del programa MIT IDEA2 Global, que articula la comunicación con instituciones españolas. "El ICEX nos apoyó en la fundación de MIT Spain. Hay colaboración con empresas grandes e instituciones como Acciona, Caixabank, la Fundación Obra Social de la Caixa, Iberdrola… y pequeñas, en vivero de empresas o familiares como Posimat".
La colaboración, explica a INNOVADORES, se basa en "que haya profesores y estudiantes de MIT con interés en tener un programa en España y también que haya industria, centros de investigación, universidades y empresarios que quieran ese canal de comunicación". 
IDEA2 trabaja con Fipse en busca de "innovaciones surgidas de la praxis médica. Los médicos son los que ven los problemas que no están resueltos. Se forman equipos con ingenieros, químicos, biólogos y gente de negocio para hacerse preguntas que un médico o un científico no se plantea. Es lo que hace el programa, conectar gente de diversas disciplinas para estar seguros de que hay un problema que se puede resolver. Y que, si lo logramos, realmente importa".
¿El objetivo es, entonces, en crear negocios? "Yo no lo explico nunca como ‘crear negocios’, sino que desarrollas a personas y unes recursos para llegar de forma más eficiente a una solución. Si tiene importancia, se convertirá en un negocio. A veces el resultado ayuda a que un grupo de investigación enfoque mejor su trabajo y tenga un impacto mayor".
20 años después, "más de 500 estudiantes del MIT han venido a hacer prácticas en empresas y centros de investigación españoles, ha habido investigaciones conjuntas publicadas en Science y Nature, han surgido más de 30 patentes y seis empresas. Y a mí también me ha tocado: el Gobierno de España me ha dado el premio al mérito civil por crear este canal de comunicación… Si borras la frontera entre empresa y academia salen muchas cosas", asegura Balcells.
"Si borras la frontera entre empresa y academia salen muchas cosas"
Todo ello sin renunciar a investigar. "Me pongo la bata al menos algún día todas las semanas, para no ‘perder mano’. Tengo un grupo de investigación de diez personas e intento entrar al laboratorio y enseñar a los alumnos directamente cómo crear un andamiaje de un material biodegradable, cómo sembrar las células que forman una arteria, o una vena y cómo estimularlas mecánicamente…".
Balcells tiene dos laboratorios, uno en el Instituto Químico de Sarriá y otro en el MIT. "Yo hago ‘neurovascular’: vasos grandes, pequeños y medianos», indica. "Mi investigación se ha centrado en comprender cómo las células forman distintos tejidos y órganos, perciben su entorno y responden a él. Cambios sutiles en ese entorno pueden significar salud o desencadenar enfermedades".
"Mi principal contribución en este campo es haber descrito por primera vez que las células endoteliales y epiteliales que recubren las estructuras tubulares de nuestro cuerpo (vasos sanguíneos, bronquios, vía gastrointestinal) son sensibles a la frecuencia de flujo, independientemente de los niveles de tensión (la fuerza de fricción provocada por un fluido circulando)", detalla. "Hay una frecuencia a la que las células del cuerpo responden de manera óptima. Esto es importante cuando se observan los procesos de enfermedad que afectan las formas de onda del flujo, por ejemplo, la rigidez de los vasos sanguíneos asociados con la aterosclerosis, para posibles terapias que la retrase o detenga".
Su trabajo es doblemente ambicioso: cultiva en el laboratorio esos tejidos, tanto para llegar a crear algún día sustitutivos de órganos sin necesidad de donantes para trasplantes, como para estudiar enfermedades. Y experimenta para averiguar cómo afectan al tejido cerebral diversas interacciones, para combatir efectos neurodegenerativos como el Alzheimer, mientras, por otro lado, se enfrenta al cáncer. "Estamos recortando la brecha entre predicciones por simulación de ordenador, modelos con animales y pruebas clínicas. Ya hemos curado la mayoría de los cánceres en roedores. Esperamos que con células humanas, sueros y datos humanos podamos aportar nueva luz sobre el inicio y la progresión de la enfermedad y proponer tratamientos que funcionen en las personas".
@juliomiravalls