Industria    Biotech

La española Vytrus, la ‘fábrica’ mundial de células madre vegetales

La tecnología patentada de la catalana es capaz de industrializar la producción de estas células para trasladar sus propiedades regenerativas al ser humano

02 JUL. 2019
9 minutos
El CEO y cofundador de Vytrus, Óscar Expósito, en las instalaciones de la empresa. / INNOVADORES

La naturaleza tiene recursos con millones de años de antigüedad, en realidad, cada planta es un experimento que ha salido bien". Esta idea es el motor del trabajo de Vytrus. Productos para la soriasis, el acné, fotorreparadores, regeneradores, reestructurantes... Su tecnología única permite aprovechar las potentes cualidades de las plantas trasladando sus células madre vegetales al ser humano. Así ha conseguido atraer, en solo cuatro años, a los gigantes del sector cosmético y farmacéutico, entrar en 54 países o recibir tres primeros premios de innovación en la última edición de la gran feria In-Cosmetics de París. 

Óscar Expósito es un "friki de las plantas". Lo reconoce sin tapujos, siempre han sido su pasión. Botánico de formación, decidió hacer su doctorado en biotecnología vegetal. Entonces tuvo dos grandes revelaciones: conoció al que sería su futuro socio, Albert Jané, y descubrió la técnica que guiaría el resto de su vida profesional, las células madre vegetales. "A nivel científico estaban muy avanzadas, pero no había ninguna tecnología en el mercado que permitiese su escalabilidad industrial y aplicación real", recuerda Expósito a INNOVADORES. Una carencia que vieron como oportunidad y dio lugar a la creación de Vytrus en 2009 como spin off de la Universidad de Barcelona.

La base de todo el trabajo de la empresa son las plantas. "Tienen una capacidad impresionante para regenerarse", indica el CEO. Las responsables de este poder son unas células muy valiosas llamadas totipotenciales que, como su nombre indica, son todopoderosas. 
La tecnología de Vytrus permite obtener in vitro estas súper células y cultivarlas en un biorreactor para fabricarlas a escala industrial y con propiedades a medida. Esta es una de sus claves: durante ese proceso, a las células se les hace creer que les toca el sol o que un animal les quiere infectar... y así, de manera natural sintetizan un coctel de moléculas. "La célula es la que sabe cómo hacer las cosas, nosotros sabemos qué mensajes darle para que ella haga su magia", puntualiza. 

El resultado es un producto con una ventaja competitiva respecto a extractos tradicionales, "químicamente muy ricos, pero con solo una pequeña parte de lo que había en la hoja". Sin embargo, el sistema de Vytrus da lugar a un cóctel de moléculas sin proceso de extracción ni modificación, que se pueden incorporar al producto de la forma más pura. Esta es otra de sus ventajas diferenciales: las células se adaptan a cualquier medio, ya sea aceite, crema, sérum o una solución acuosa.

¿Ejemplos de soluciones reales? Vytrus puso el ojo en el algodón de Arabia, que "está todo el día bajo el sol y no se quema". "Tiene su propia protección solar incorporada", señala. La empresa identificó sus células fotoprotectoras y fotorreparadoras y creó un cóctel de moléculas de origen vegetal que protegen del sol y reparan las quemaduras "eficientemente". Aquella fue su primera patente. 

Otro caso. Esta vez, la spin off se fijó en una planta en peligro de extinción del sur de la península ibérica, la Sarcocapnos crassifolia."Crece en las rocas y es muy eficiente en acumular grasa en sus hojas; cuando necesita esa energía, utiliza sus quemagrasas naturales", explica. De ahí, Vytrus ha obtenido un anticelulítico y escultor del contorno del cuerpo gracias a los activos lipolíticos y reestructurantes de la planta. Además, ha llegado a un acuerdo con la Universidad de Jaén para reintroducir esta especie en su entorno natural. De ahí que se alzase con el primer premio al producto más sostenible del mundo en In-Cosmetics este 2019. 

No es el único galardón que Vytrus ha recibido en este evento. También se ha alzado con el ingrediente activo más innovador del mundo, un producto basado en el olivo silvestre, el acebuche. De esta planta, más que conocida en cosmética, ha obtenido el primer aceite celular del mundo. "Son lípidos muy concretos que recargan las baterías internas de las células humanas y hemos sido capaces de sintetizarlos por primera vez", afirma. "Resulta un mecanismo de acción muy bueno como antiarrugas, especialmente en mujeres postmenopáusicas". 

Y como no hay dos sin tres, la compañía también volvió a casa con el premio a la mejor aplicación en producto acabado. En este caso, presentó un prototipo crema para el acné, basado en la planta tropical noni. "Por cada centímetro cuadrado de nuestra piel, hay 2.000 bacterias", explica. "Tienen que hablar entre ellas y si son suficientes, atacan". Pues su crema es capaz de hackear esos sistemas. Otra patente. "En vez de matar a los microorganismos de la piel, que son necesarios, evitamos que se desmadren con moléculas interruptoras". 

Cambiar tierra fértil por un biorreactor Otro valor añadido de la tecnología de Vytrus es su respeto al medio ambiente. Expósito hace la comparación con una plantación de cúrcuma, donde para obtener 4.000 kilos se necesita una hectárea de tierra. Para esos mismos 4.000 kilos, Vytrus solo necesita 80 metros cuadrados. "Cambiamos tierra fértil por un biorreactor", dice. También cae el consumo de agua. En 10 meses, para cada kilo de cúrcuma hacen falta 10.000 litros de agua. Ellos, únicamente usan 1,2 litros. Tampoco hay pesticidas (todo se cultiva en esterilidad) ni residuos (todo lo que hay en el biorreactor se incorpora en el producto final).