A fondo    ESTRATEGIA

“La inteligencia artificial es una de las pocas oportunidades que tiene España”

El investigador José Hernández-Orallo, del CFI de la Universidad de Cambridge, advierte de que esta tecnología puede resolver algunos de los problemas estructurales del país

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El investigador español José Hernández-Orallo, en la puerta del Clare Hall College de la Universidad de Cambridge. / Adolfo Plasencia

José Hernández-Orallo tiene una trayectoria asombrosa. Ahora investiga en inteligencia artificial (IA) en el Leverhulme Centre for the Future of Intelligence (CFI), que dirige el prestigioso filósofo de la Universidad de Cambridge, Huw Price. En el veloz recorrido de su carrera académica de informática, en la Universidad Politécnica de Valencia, hasta llegar a catedrático, tuvo tiempo de escribir cinco libros y hacer un doctorado en Lógica y Filosofía en la Universidad de Valencia, con premio extraordinario. Estudios en Humanidades para sumar a sus profundos conocimientos informáticos y así poder investigar en la vanguardia de la inteligencia artificial en el CFI de la Universidad de Cambridge. Esta institución le ha publicado su libro La medida de todas las mentes. Evaluación de la Inteligencia Natural y Artificial, galardonado con el Prose Award 2018 del Reino Unido.  

“Toda tecnología crea dependencia”. El problema es el estrés que nos produce

Hernández-Orallo se reúne con INNOVADORES en un cálido rincón del Clare Hall College de la Universidad de Cambridge. En el CFI investiga sobre inteligencia, así, en general. "Aunque está centrado en inteligencia artificial, también se estudian sus efectos en la inteligencia humana y en otras, como la animal", explica. "Tenemos que entender la inteligencia como proceso. La inteligencia va a cambiar en su esencia, pero también su distribución en el planeta, teniendo en cuenta dónde se encuentran los laboratorios y la gente más brillante", añade. 

Inteligencia ‘aumentada’ 

"La inteligencia humana ‘aumentada’ por la inteligencia artificial ya es un hecho", confiesa. Aunque el experto matiza que aquí también intervienen los dispositivos que nos rodean. Hasta algo tan sencillo como una calculadora puede 'aumentarnos'. La cuestión, dice Hernández-Orallo, es qué tipo de capacidades van a verse mejoradas por este fenómeno.

"Ahora mismo, te puedes mover por una ciudad usando aplicaciones que utilizan un gran volumen de datos y son predictivas., es decir, tienen un componente de inteligencia. Así, estamos dejando que ciertas capacidades humanas las hagan estos sistemas por nosotros", comenta. Pero añade: "Hay muchas maneras mejores de hacerlo con dispositivos externos o interfaces que podremos desarrollar para que tengamos una percepción 'aumentada’, por ejemplo, ya existen dispositivos de realidad aumentada". 

Inteligencia atrofiada

De la misma forma que la IA puede 'aumentar' la inteligencia humana, ¿también puede atrofiarla? "Hay que ir con cuidado con el tema de la ‘independencia", afirma. "Toda tecnología crea dependencia. Si los humanos nos volviéramos a la sabana africana de donde salimos, no duraríamos ni dos días sin ninguna ayuda tecnológica, porque nos hemos ‘atrofiado’ para ese entorno", explica. El problema, a su juicio, es el estrés que nos produce. "Hoy no tengo conexión, ya no puedo trabajar', decimos. Y eso lo vamos a vivir cada vez más porque la dependencia ya no va a venir sólo de las herramientas que usamos, sino de herramientas que piensan ‘parcialmente’ por nosotros". 

Herramientas que crecen a una velocidad vertiginosa. Hernández-Orallo señala que un reciente informe afirmaba que si se compara la Ley de Moore con el crecimiento de cómputo que se está usando ahora en inteligencia artificial, cada año se está multiplicando por cinco, cuando la famosa ley significaba sólo multiplicarse por dos, cada 18 meses. "Ese crecimiento x5 de la IA no es sostenible", opina.

"El porcentaje del crecimiento del cómputo actual para IA está creciendo en magnitudes insostenibles en términos económicos, si sigue así significaría que en 10 años tendríamos todo el planeta cubierto de servidores con un consumo de energía también insostenible. Habrá que reducir ese crecimiento para alinearlo con el de la Ley de Moore". ¿Cómo? "Ya se habla de computación cuántica y, quizá con ella podremos seguir creciendo, pero tendrá que ser con un tipo de tecnología distinto del actual".

Las nuevas narrativas 

Hay en el CFI donde investiga Hernández-Orallo existe un área llamada IA: Narrativas y Justicia que se focaliza en comprender los contextos culturales que articulan la forma en que se percibe y desarrolla la inteligencia artificial, así como sus consecuencias en la diversidad, la justicia cognitiva y la social. "La imagen que tiene la gente no técnica sobre la IA es muy ‘robótica’ y orientada por la ciencia ficción, películas y los ‘apocalipsis’ de los robots. Eso es muy importante estudiarlo porque no se pueden analizar los impactos de la IA sin pensar que como receptor de todos ellos está la sociedad", argumenta. "Es una cuestión educativa. Hemos de transmitir a la población la realidad de esta ciencia".

Aquí entran en juegos las narrativas que son muy potentes incluso para modificar las culturas. "Por ejemplo, en Japón la gente ve a los robots de forma totalmente distinta. La idea de que 'el robot me va a quitar el trabajo' es una narrativa preponderante en Europa y no en el país nipón".

La narrativa de la 'destrucción creativa' es muy simplista

Por cierto, ¿coincide Hernández-Orallo con las voces contrarias al concepto de 'destrucción creativa' de Schumpeter, según el cual las nuevas oleadas tecnológicas crean más empleos que los que destruyen? "No estoy nada de acuerdo", contesta. Y agrega: "Me parece una narrativa muy simplista que pone el trabajo como medio y como fin. Para mí, el trabajo es un medio. Y, ¿cuáles son los fines? Mantener el Estado del Bienestar en Europa o, simplemente, el bienestar público... Para mí, es un problema de redistribución de la riqueza". 

El investigador español cree que decir que la inteligencia artificial nos va a quitar el trabajo es "una narrativa equivocada". "Economistas y políticos se tienen que poner las pilas ahora y pensar un nuevo sistema en el que las máquinas realmente trabajen por nosotros y la nueva productividad que generen nos revierta a todos». Una prioridad máxima en Esapaña, con «un problema claro de envejecimiento de la población".

"Es una gran oportunidad, parece que tenemos mucho paro en España, pero cualquiera que mire la pirámide poblacional se dará cuenta de que tenemos un problema. Pero también de que una posible solución pasa,por una automatización que realmente revierta económicamente en el país".

Oportunidad para España

Hernández-Orallo tiene una firme opinión sobre el caso de España y la inteligencia artificial. "Creo que hay que hacer una apuesta muy fuerte y decidida a nivel europeo por la IA. España, como país, solo, no puede cambiar el orden mundial. A Europa, le quedan aún dos o tres décadas para tener influencia a nivel global. O Europa lo hace ahora, que todavía tiene peso en el mundo, o llegará tarde".

"Desde un único país del tamaño de España a nivel mundial, poco se puede hacer. Las grandes apuestas de la inteligencia artificial, algo decisivo de cara al futuro, no están ni en España y casi ni en Europa, exceptuando Reino Unido o Alemania, a nivel industrial. Casi todas están en la Costa Oeste de EEUU. En el hub Cambridge-Londres es donde en este momento, se están instalando las grandes grandes de la IA del mundo", advierte. 

El investigador defiende una narrativa en España donde la apuesta por la inteligencia artificial es una de las pocas oportunidades tecnológicas que tiene el país para cambiar su economía productiva. "Muchas de las narrativas que nos llegan no son sobre las oportunidades, sino sobre los riesgos". Sin embargo, señala que "muchos de los riesgos estructurales más importantes que tenemos podrían resolverse con una apuesta fuerte por la inteligencia artificial en uno o dos años".

"En ese corto periodo no va cambiar el déficit ni la deuda, pero sí a 10 años si realmente invertimos en IA en el contexto en que tenemos que estar, como el europeo, donde se están poniendo las pilas de verdad", comenta. Para conseguirlo, se necesitará inversión. "Eso significa que habrá que sacar el dinero de donde sea para que realmente la inteligencia artificial en España se mueva al nivel que se tiene que mover, que es el de revertir en la sociedad creando valor productivo de verdad", alerta. Y concluye: "Es una gran oportunidad".

La medida de todas las mentes Su libro cumple varias funciones, como la de recoger y contrastar diferentes tipos de evaluación de inteligencia de distintos ámbitos: IA, humana y en cognición animal.