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La nube, un aliado para reunir a familiares y controlar cosechas hasta en aldeas de África

Mai-Lan Tomsen Bukovec, vicepresidenta de AWS y responsable de S3, cambió su formación humanística por la tecnología tras trabajar como voluntaria en una aldea de Mali

18 JUN. 2019
7 minutos
Mai-Lan Tomsem Bukovec, vicepresidenta de AWS, en Madrid. / INNOVADORES

Es la mujer con más poderes en el mundo de las infraestructuras tecnológicas. Mai-Lan Tomsen Bukovec es vicepresidenta de Amazon Web Services y directora general de Amazon S3 (Simple Storage Service), el mayor servicio global de almacenamiento en la nube que, además, sirve como acceso a "más de 165 servicios que utilizan un montón de empresas diferentes, en muy diversos sectores". Lo cual incluye funciones de inteligencia artificial.

"S3 fue el primer servicio lanzado por AWS. Es uno de sus bloques centrales", explica Tomsen Bukovec. "Gestionamos un sistema distribuido a muy gran escala. A la escala de internet. Corre a través de 21 regiones de AWS y está muy distribuido. Tenemos clientes que guardan petabytes y petabytes en sus data lakes. Algunos lanzan consultas sobre exabytes de almacenamiento... El volumen de datos es realmente fenomenal".

Curiosamente, su biografía no arranca con inclinaciones hacia la tecnología. Estudió historia y escritura creativa: "Cuando acabé la universidad no sabía qué quería hacer. Pero sí que quería ayudar a las comunidades. Mi padre estaba en el Cuerpo de Paz, una organización dirigida por el Gobierno de EEUU, cuyos voluntarios van por todo el mundo para convivir con los habitantes de las aldeas y ayudarles en todo lo que pueden. Él estuvo hace muchos años en Nepal y en los Himalayas. Crecí sintiendo que es importante ayudar", relata Tomsen Bukovec a INNOVADORES, tras una larguísima intervención estelar en el AWS Summit de Madrid.

"Me fui a África con el Cuerpo de Paz. Trabajé en una aldea en el norte de Mali, donde no había agua corriente ni electricidad. Allí comprendí dos cosas: una es el asombroso potencial humano. Trabajé con mujeres sin estudios, que gestionaban negocios textiles de verdad con un efecto sobre el bienestar de cientos de familias. Y aprendí que las familias que tenían un poco de tecnología, como un teléfono vía satélite, tenían una gran ventaja sobre otros. Un activo tecnológico hacía que pudieran expandir sus oportunidades económicas, incluso con impacto para todo el pueblo", prosigue. "Cuando regresé de África sabía que quería trabajar en tecnología, porque era algo que podía cambiar las vidas de comunidades enteras".

Y fue a parar a AWS donde "tenemos una mentalidad similar. Queremos que cada desarrollador tenga el mismo acceso a las mismas capacidades. Tanto una gran empresa, como una startup sin mucha gente... Es una democratización de la tecnología. Y siempre regresamos al lema de Amazon: ser la compañía más centrada en el cliente del mundo".

Tomsen cita como ejemplo a Marinus Analytics, startup "fundada en 2014 con el propósito de utilizar inteligencia artificial para ayudar a parar el tráfico ilegal de personas. Utiliza Rekognition [herramienta de análisis de imágenes y vídeo de AWS] para reunir a las víctimas con sus familias. Escanea cientos y cientos de fotos y las compara con fotos online de víctimas. Para ese trabajo tenían que mirar foto a foto. Con Rekognition pueden reducir el tiempo de días a minutos... a segundos".

También se interesa por la mujer en la tecnología. "En la cultura de AWS la diversidad está inscrita literalmente en nuestros principios de liderazgo. En ellos se habla de diversidad. Queremos creadores de todo tipo de orígenes". En esos principios se afirma que los líderes ‘casi siempre tienen razon’, pero "parte de eso es que tienes que escuchar opiniones diversas. No puedes estar muy acertado de otra manera". 

En cuanto a tecnología, se declara fascinada por el machine learning: "Tenemos tres niveles. En el primero hay marcos de trabajo y dos tipos de instancias sencillas. En el nivel medio tenemos SageMaker, para entrenar modelos de aprendizaje automático. Y luego tenemos servicios de inteligencia artificial (IA) que puedes usar, pero sin un modelo. No quieres ni pensar en ello, sólo quieres sus ventajas. Hay más de una docena de servicios IA que pueden usarse a escala". Cita como ejemplo a "Lionbridge, una de las mayores compañías de traducción, que usa Translate y Lex. Empareja los dos servicios con un editor humano. Acelera la traducción automáticamente con IA y el editor lo supervisa".

Pero, volviendo a sus orígenes, ¿cómo ayuda todo eso a la gente de Mali? "La gente que vive en aldeas hoy no tiene acceso a la tecnología. Trabajamos con clientes del sector público que usan modelos de machine learning para predecir cambios del tiempo, o controlar cosechas y determinar a dónde enviar ayudas. Otros van a las aldeas a impartir educación y tratan de llevarles acceso digital. Trabajando en la nube tienes la posibilidad de hacer eso. Creo que esta democratización de la tecnología va a marcar enormes diferencias en las vidas de las personas. Es el espíritu de las posibilidades de creatividad e inventiva de la gente".