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La petrolera OMV logra reconvertir plástico en petróleo

Mediante un proceso termoquímico, la instalación genera unos 100 litros de crudo por hora a partir de 100 kilogramos de desechos

21 SEP. 2018
3 minutos

 La petrolera austríaca OMV ha presentado una nueva tecnología que  permite producir crudo a partir de desechos de plástico (material fabricado a partir del petróleo) y que, tras desarrollarlo y patentarlo, ha comenzado ya a aplicar en una instalación cerca de Viena. La innovadora tecnología, bautizada como "ReOil", se aplica desde febrero pasado en una planta piloto de la gran refinería de OMV situada en Schwechat, cerca del aeropuerto internacional de la capital austríaca.

Mediante un proceso termoquímico, la instalación genera unos 100 litros de crudo por hora a partir de 100 kilogramos de desechos de plástico. "El petróleo resultante ya está completamente integrado en la refinería", afirma la empresa en un comunicado.

En el procedimiento los residuos de envases de plástico triturados son calentados a más de 300 grados con la adición de un solvente químico. Así se reconvierte el plástico, que consiste en compuestos de hidrocarburos de cadena larga (cadenas de 1, 2 y 4 átomos de carbono), en compuestos de crudo de cadena corta (5 o más átomos de carbono).

OMV explica que, "al final del proceso, se crean dos productos principales: un petróleo crudo y el otro, gas explotable", de los que a su vez, posteriormente, se puede producir "gasolina, diésel o plástico". "Queremos extender la vida de nuestros productos, que es exactamente lo que estamos logrando con nuestra nueva planta", señala en el comunicado el presidente de OMV, Rainer Seele.

Gracias a esta tecnología, en la que OMV ha invertido unos 10 millones de euros,  se puede reutilizar un barril de petróleo varias veces, quemar menos plásticos residuales y reducir los gases de efecto invernadero.

La empresa planea poner en marcha una segunda instalación de este tipo en los próximos años y calcula que podrá reciclar así cerca de un tercio de los plásticos residuales que se generan en Austria, un país de casi 9 millones de habitantes.

OMV -la mayor empresa petrolera y gasística de Europa central y del este- controla la patente de este proceso para Europa, EEUU, Rusia, Australia, Japón, la India y China, entre otros países.