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La televisión aparca el 8K y busca tamaño y diseño

Cada vez optamos por televisores más grandes y la industria apuesta por resoluciones para las que no hay contenidos. ¿Qué esconden estas tendencias?

27 ENE. 2019 - Ámsterdam (Países Bajos)
10 minutos

De acuerdo al INE, el 99,3% de los hogares españoles tiene al menos un televisor. Delante de la antaño llamada 'caja tonta' pasamos alrededor de cuatro horas diarias, lo que convierte a este dispositivo en el segundo más intensivo en tiempo dedicado, solo por detrás del smartphone. Datos que hablan por sí solos de la importancia de la TV en nuestras vidas, algo que viene sucediendo desde que se gestó este medio de comunicación, pero que se ha acrecentado en los últimos años a raíz de dos fenómenos en paralelo: la creación de más y más contenido de calidad (antes reservado al cine, como están haciendo Netflix, HBO o Amazon Prime Video) y el desarrollo técnico de pantallas con resoluciones nunca antes vistas y una calidad de sonido que de verdad pueda trasladarnos al mundo ideado por los directores y actores de las series o películas.

Centrándonos en este último aspecto, el de las innovaciones tecnológicas, vemos una constante evolución tanto en el tipo de monitores que se comercializan (desde LCD a LED, pasando por OLED o las pujantes microLED) como en la resolución de las mismas (la alta definición dio paso al 4K y, sin apenas dejar que éste se consolide, al 8K) o en el propio tamaño de los televisores. Por no hablar de desarrollos disruptivos como los televisores enrollables presentados por LG, los monitores que se 'camuflan' en el entorno como una obra de arte de Samsung o el sistema Ambilight de Philips. Todos ellos son peones en una transformación de la experiencia de los ciudadanos al consumir televisión cuyo final (si es que lo tiene) aún está por descubrir.

Vayamos punto por punto. Después de décadas con aparatos de tubo catódico que ocupaban medio salón, llegaron los monitores LCD, con una calidad de imagen inigualable hasta la fecha y un formato mucho más delgado y con pantalla plana para una mejor visualización. Poco le duró el carácter innovador a esta tecnología, sustituida pronto por la LED, con un menor consumo energético y una mayor precisión en los colores gracias a su particular sistema de retroiluminación. Pero los fabricantes, no contentos con este avance, pronto dieron el salto a la tecnología OLED, donde cada diodo emite su propia luz de forma autónoma, mejorando no solo el contraste de la imagen sino también reduciendo a la mínima expresión el grosor del dispositivo. Y, de ahí, al microLED, que permite la construcción de pantallas completamente modulares y todavía más finas.

Este camino hacia la imagen perfecta tiene su reflejo natural en las resoluciones que los televisores son capaces de alcanzar. De la alta definición (1920x1080) que tanto asombró hace apenas una década hemos pasado al 4K (3840 x 2160)  y, sin que éste se haya asentado, algunos fabricantes ya comienzan a lanzar modelos con 8K (7680 × 4320).  Y a mayor resolución, mayor apetito de los consumidores por televisores de mayor tamaño para poder disfrutar de sus contenidos favoritos... a lo grande.

Paul Gray, analista de IHS Markit, así lo entiende, pero añade además que Europa es el inusitado protagonista en estas lides. "Europa es el líder claro del mercado 4K, con el 60% del las ventas, algo que nadie se esperaría", afirma el experto. "Al mismo tiempo, cada vez compramos televisores más grandes, con una apuesta clara por las 55 pulgadas, que es un tamaño similar al que se vende en Estados Unidos pero teniendo en cuenta que las casas europeas son mucho más pequeñas». Otro detalle que percibe este consultor es que, mientras en Estados Unidos se siguen comprando televisores secundarios (para las habitaciones o cocinas), en el Viejo Continente estamos apostando más por "concentrarnos en torno a la TV principal, mientras que las secundarias tienden a desaparecer". La excepción es España, donde el bajo coste hace que el formato de 32'' siga muy vivo. 

La misma evolución se constata al hablar de las tecnologías de televisor en sí: las pantallas OLED -las más recientes y todavía caras para el bolsillo medio- representan ya el 10% de las ventas en TV de 55'' y el 17% entre las de 65'' a escala mundial. Y si hablamos de resoluciones, el pasado curso se comercializaron nada menos que 100 millones de televisores 4K, por los 140 millones que se esperan para 2022.

De ellos, la mayoría se instalaron en hogares chinos, pero hubo 17 millones que se quedaron en las viviendas europeas. "El ritmo de ventas en Europa es más lento que en otros lugares porque está ligado al reemplazo de las actuales TV y el aumento del tamaño, que es algo progresivo", explica Gary. El momento clave, asegura el analista, serán los Juegos Olímpicos de 2020, retransmitidos con calidad 4K y que podría dinamizar las ventas de esta nueva generación de monitores. Por lo pronto, parece que las emisiones regulares en esta resolución no nos convencen lo suficiente: solo en Europa hay ya 136 canales que emiten en UHD, el doble que en Estados Unidos. Hasta la televisión regional de Siberia usa esta resolución, que en España ni está ni se la espera. 

Muy distinta es la situación respecto al tan cacareado 8K. "Solo hay una plataforma que emita en 8K y no esperamos un avance en un futuro cercano", admite Paul Gray. De la misma impresión son en Philips, cuyo CMO  para EMEA -Martijn  Smelt- considera que "vemos muchas tecnologías y tendencias en el mercado, pero solo las introduciremos cuando tengan sentido".

Esta firma, una de las pocas europeas que compiten en la fabricación de televisores ante el apogeo asiático de LG, Sony o Samsung, no cuenta con ningún modelo 8K ni prevé tenerlo en un futuro inmediato. Su apuesta pasa más por el diseño de sus productos (en colaboración con estudios daneses de acero, por ejemplo), la calidad del sonido (en colaboración con Bowers & Wilkins, con Dolby Atmos) y la democratización de televisores inteligentes (basados en Android TV y compatibles tanto con Amazon Alexa como con Google Assistant) a una clase media que demanda estilo, buena resolución (gracias a su moto P5 de tercera generación) pero también un precio asequible. 

En esa línea, Philips ha presentado esta semana una nueva gama de televisores LCD con calidad 4K  llamada 'The One' que busca concentrar todas estas capacidades el segmento medio, pero también nuevos monitores OLED que compiten frontalmente con las innovaciones llegadas de Asia a un menor coste. Competición interesante la que se abre por delante a la espera de que consume el 'sorpasso' del 8K al 4K o el interés real del mercado en la tecnología microLED a la OLED y LED tradicional. Tendremos que seguir pegados a la pantalla para conocer el desenlace...