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Científicos valencianos desarrollan inteligencia artificial para buscar en archivos históricos

Con esta técnica se puede rastrear cualquier documento gráfico con la misma rapidez que un buscador web y capaz de identificar tanto palabras concretas como combinaciones de palabras o frases. Además puede discernir los distintos tipos de letras utilizados en diferentes épocas

23 OCT. 2019
6 minutos
Los investigadores del proyecto Carabela de la Universidad Politécnica de Valencia.

Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) y el Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH) han desarrollado una herramienta basada inteligencia artificial que facilita la búsqueda en manuscritos de archivos históricos.

Según ha informado la UPV en un comunicado, este proyecto, bautizado como Carabela, permite el acceso a los contenidos de más de 130.000 imágenes del Archivo General de Indias y el Archivo Histórico Provincial de Cádiz, y ha facilitado sacar a la luz información de principios del siglo XVIII sobre Australia.

"Con estas técnicas podemos rastrear cualquier documento gráfico con la misma rapidez que un buscador web, identificando palabras concretas, combinaciones de palabras o frases, todo ello gracias a modelos estadísticos que hemos entrenado a partir de ejemplos y que ahora son los grandes aliados para el estudio de estos fondos de la historia de España", destaca Enrique Vidal, investigador del centro Pattern Recognition and Human Language Technologies (PHRLT) de la Universitat Politècnica de València.

Los fondos del Archivo General de Indias son de un interés excepcional para el estudio de la historia de España en América –desde el sur de Estados Unidos hasta Tierra de Fuego- y Filipinas durante los siglos XV al XIX. Se trata de manuscritos relacionados con viajes y comercio naval español, cuyo análisis no se puede hacer con las técnicas tradicionales de transcripción OCR -ya que están pensadas para texto impreso- ni tampoco con técnicas específicas para materiales manuscritos, pues los resultados que ofrecen cuando se aplican a estos textos históricos son demasiado imprecisos.

"El proyecto Carabela ha permitido ir más allá, con técnicas de aprendizaje automático que permiten indexar imágenes de texto manuscrito en grandes colecciones de documentos históricos cuyo estado de conservación y enrevesados estilos de escritura hacen casi imposible la lectura de sus documentos por humanos", apunta Joan Andreu Sánchez, investigador también del PHRLT-UPV.

Estas técnicas son capaces de identificar y discernir los distintos tipos de letras utilizados en cada una de las épocas en las que están datados los documentos e incluso analizar imágenes cuya calidad es muy baja. La clave está en la capacidad de sus algoritmos para obtener modelos que se "aprenden" automáticamente a partir de ejemplos.

"Dichos modelos necesitan una cantidad de datos de aprendizaje relativamente pequeña para obtener resultados muy satisfactorios. Estos métodos permiten responder satisfactoriamente a desafíos que los propios documentos plantean, como las diferencias de grafías, borrones, o calidad de la imagen", añade Enrique Vidal.

En este caso, el aprendizaje se hizo con unas 500 páginas del Archivo de Indias, que fueron seleccionadas y transcritas por Carlos Alonso y su equipo de especialistas del Centro de Arqueología Subacuática del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.

Carabela ha sacado a la luz información de los manuscritos acerca de pecios que constituyen un patrimonio arqueológico de primera magnitud, debido a la gran riqueza histórica y cultural de su contenido. "Carabela contribuye así también a evitar el expolio del patrimonio sumergido", explica Joan Andreu Sánchez.

Uno de los hallazgos más sorprendentes en estos fondos se produjo cuando, buscando términos relacionados con Australia -tales como Tierra Austral Incógnita- se encontró una carta de principios del siglo XVIII dirigida al rey Felipe V.

"En esta misiva, escrita por el jesuita Andrés Serrano, hemos descubierto referencias muy precisas al continente austral datadas de 1705, mucho antes de que el capitán James Cook llegara hasta sus costas".

"Datos poco conocidos sobre la historia de Australia y que ahora descubrimos aplicando las técnicas de indexación y búsqueda probabilística desarrolladas en nuestro centro", explica Enrique Vidal.

Este proyecto ha recibido el apoyo del programa de Ayudas a Equipos de Investigación Científica de la Fundación BBVA, en el área de Humanidades Digitales