Actualidad    EL ESTUDIO

Las ingentes cifras que mueve la industria bélica con base tecnológica

La guerra electrónica -que no ciberguerra- genera ya un mercado de nada menos que 24.200 millones de dólares en 2017, con la previsión de que mueva más de 30.320 millones de dólares para el año 2022.

Alberto Iglesias Fraga
06 MAR. 2018
5 minutos

Mucho se habla en estos tiempos que corren del enorme desafío que supone la ciberguerra, esa batalla campal entre los distintos Estados con las tecnologías digitales como nuevo campo de batalla. Un combate bélico en el que hemos sustituido los tanques y las ametralladoras por hackers, códigos maliciosos y propaganda viral. Pero, ¿realmente hemos de olvidarnos de la guerra al uso, la que viene acompañando a la humanidad desde sus principios? ¿Acaso en la lucha armada no se están produciendo innovaciones que -más allá de un debate moral sobre las mismas- están articulando una importante industria?

La respuesta a ambas preguntas es un claro 'sí'. Sí a la llegada de tecnologías que prometen disrumpir en la guerra tradicional hasta el punto de convertirla en una 'guerra electrónica', por la extraordinaria expansión de sistemas de soporte digital, ataque y protección electrónica, plataformas para el control de aerotransportes, equipamiento de comunicaciones y soportes operativos de base digital. Y sí a la creación de un mercado de cifras astronómicas, de nada menos que 24.200 millones de dólares en 2017 y 30.320 millones de dólares para el año 2022.

Así lo asegura un estudio de MarketsandMarkets que recoge INNOVADORES en nuestro país. Hablamos de un incremento anual compuesto del 4,61% en los próximos cuatro años, motivado según los expertos por la creciente inestabilidad transnacional y regional en todo el mundo. Pero también impulsado por el creciente uso de tecnologías de guerra electrónica para la recopilación de inteligencia geoespacial, quizás el siguiente campo de batalla.

Con la democratización de las conexiones por satélite, las fuerzas militares están intentando bloquear o interceptar los satélites enemigos para evitar las comunicaciones de sus adversarios o espiar sus mensajes para obtener una ventaja táctica sobre el terreno. Y ello, a su vez, está generando una contraofensiva para defender cual recurso crítico estos satélites.

Curiosamente, no son ni Estados Unidos ni Rusia los actores que protagonizan el mayor crecimiento en la inversión en tecnologías bélicas de base digital. De acuerdo al documento de MarketsandMarkets, es la región de Asia-Pacífico la que más gastará en desplegar innovaciones electrónicas a lo largo y ancho de sus ejércitos; con países como China, India y Japón a la cabeza de esta suerte de raking. "Los presupuestos militares de estos países aumentan año tras año debido a la creciente adopción de técnicas avanzadas de guerra. Además, estos países están adoptando sistemas de guerra electrónica en lugar de sistemas tradicionales para mantener su superioridad militar", afirman los analistas.

Con todo ello, nos encontramos con un escenario de dimensiones colosales donde ya se están comenzando a consolidar algunos actores internacionales. Así pues, podemos ver ya un mercado de la guerra electrónica copado por firmas como Harris (EEUU), BAE Systems (Reino Unido), Raytheon (EEUU), Lockheed Martin (EEUU), Boeing (EEUU), SAAB (Suecia), Northrop Grumman (EEUU), Israel Aerospace Industries (Israel) y Thales (Francia). ¿Será la tecnología digital la desgraciada protagonista de la siguiente gran guerra? Esperemos que nunca tengamos que comprobarlo...