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Los Premios Jaime I más reivindicativos ya tienen ganadores

El jurado designa a Vallet, Freixas, Corella, Losada, Martínez-Máñez y Silla Vidal como ganadores, un día después de exigir todos juntos un pacto de Estado por la Ciencia

Innovadores
05 JUN. 2018
5 minutos
Acto de proclamación de los ganadores de la 30 edición de los Premios Jaime I. / Premios Jaime I

Un día después de reivindicar en un manifiesto un pacto de Estado por la Ciencia a la clase política española, los Premios Rey Jaime I ya tiene ganadores: Maria Vallet, Xavier Freixas, Dolores Corella, Iñigo Losada, Ramón Martínez-Máñez y Enrique Silla Vidal.

El premio Nuevas Tecnologías recae en Ramón Martínez-Máñez por sus contribuciones al desarrollo de nanosensores con aplicaciones en la tecnología de los alimentos y la medicina.  Enrique Silla Vidal recibe el premio al Emprendedor por su innovación en el proceso de envejecimiento de prendas vaqueras con su firma Jeanologia SL.

En la categoría de Investigación Médica se premiado a Dolores Corella por su labor en el desarrollo de la genómica nutricional; en Investigación Básica se ha destacado el trabajo en regeneración de tejido óseo de la catalana María Vallet Regí

La lucha contra el cambio climático también tiene reconocimiento en la persona de Íñigo Losada por su aportación a la Protección del Medio Ambiente. Por último, en la categoría de Economía ha sido elegido el catalán Xavier Freixas por sus pioneros estudios de las asimetrías informativas en el mercado de crédito.

Pacto de Estado por la Ciencia

Antes del anuncio de los ganadores, todos juntos –galardonados, los 18 Premios Nobel, los jurados y representantes de la sociedad civil valenciana– firmaron el Manifiesto por la Ciencia, la Innovación y el Emprendimiento, en el que exigen a la clase política un pacto de Estado por la Ciencia.

Es neceario un pacto al margen de los cambios de Gobierno y de los ciclos económicos

Este pacto debería acordarse entre políticos y otras entidades públicas y privadas para conseguir un compromiso de financiación estable de la I+D que permita “alcanzar y ejecutar el 2% del PIB antes de 10 años, al margen de los cambios de Gobierno y de los ciclos económicos y en el que la parte ejecutada por el sector privado alcance dos tercios del total".

Además de a los políticos, los científicos dan otro tirón de orejas a la clase empresarial, a la que exigen una mayor participación en las actividades de investigación, desarrollo e innovación que “se han visto resentidas últimamente”.

Para fomentar el emprendimiento innovador, piden “la reducción de las trabas administrativas, los incentivos a la colaboración ciencia-empresa, la inversión empresarial en intangibles y ofrecer facilidades para las nuevas empresas de reciente creación”.

Asimismo, también proponen la creación de un órgano de gestión y evaluación del sistema de I+D+i “realmente independiente de los gobiernos, que funcione con criterios profesionales de excelencia y promueva la reducción de la burocracia y la flexibilidad en la ejecución del gasto “. De este modo, en su opinión, se podría proporcionar “seguridad jurídica a los centros en materia tributaria, de contratación pública y de personal” y así impulsar la contratación de investigadores de gran prestigio.

Este centro debe mejorar la dotación de personal especializado y evaluar las políticas de los organismos responsables para aumentar el fomento la cultura científica.